Los colegios con jornada partida no estarán obligados a cumplir con los precios máximos


El conseller de Educación, Vicent Marzà, en su reciente toma de posesión.
JOSÉ CUÉLLAR

La Conselleria de Educación ha esperado a la finalización de las clases para presentar el borrador de las instrucciones de inicio de curso por las que se regirán en 2019-2020 los centros de Infantil y Primaria. La Confederación de asociaciones de madres y padres de alumnos Gonzalo Anaya había criticado precisamente el retraso en la publicación de la norma, pues con ella la Conselleria de Educación debía fijar qué hacer el próximo curso con las actividades extraescolares.

La cuestión preocupaba especialmente a las Ampas, que son las que en la mayoría de casos organizan estas actividades que, al igual que el año pasado, disfrutarán de una prórroga de la moratoria que evitó que fuesen gratuitas en todos los colegios con jornada partida, aunque con unos precios máximos en casos excepcionales.

Así lo había establecido en un principio la Administración educativa para el curso 2018-2019, tras iniciar con el melón de la jornada continua la obligatoriedad de las extraescolares gratuitas. La Conselleria quiso extender esa gratuidad a las actividades extraescolares que ofertasen también los colegios con jornada partida pero, ante el revuelo generado entre las Ampas, el año pasado decidió congelar la norma que así lo establecía y en la que se contemplaban unos precios máximos en casos puntuales.

Ahora bien, en las nuevas instrucciones de inicio de curso, Educación recupera la obligatoriedad de ofertar extraescolares gratuitas en todos los centros educativos públicos, independientemente de cuál sea su tipo de jornada y horario.

Eso sí, de nuevo esto «no será de aplicación obligatoria durante el curso 2019-2020 para los centros que desarrollen su actividad en jornada partida», según reza el borrador de resolución.

Los colegios con jornada partida, por tanto, tendrán un año más para funcionar como hasta ahora, sin realizar cambio alguno. Porque lo que establecen las instrucciones de la Conselleria con carácter general es que las extraescolares «no tendrán carácter lucrativo», a pesar de ser «de oferta obligada para el centro y voluntarias para las familias», tal y como señala el documento que negocian esta semana los sindicatos.

Esto implica, por tanto, que las actividades extraescolares deberán ser gratuitas, si bien «los centros podrán ofrecer algunas actividades que tengan un coste máximo por alumno y actividad de 18 euros mensuales». Este precio máximo fue el que cuestionaron las Ampas por excesivamente bajo, lo que en muchos casos impedía ofertar actividades de calidad.

De ahí que la propia norma de la Conselleria contemplase -también para el próximo curso- que «de manera excepcional se podrán ofrecer actividades que puedan llegar hasta los 25 euros mensuales». Ahora bien, para poder elevar los precios de las extraescolares, la Administración exige a cambio que esa diferencia entre los 18 y los 25 euros la asuma la «entidad organizadora de la actividad», de manera «que no suponga ningún coste adicional para el centro» cuando se trate de un alumno con derecho a disfrutar de la actividad de manera totalmente gratuita.

De hecho, para evitar la exclusión de cualquier alumno o alumna por motivos económicos, la norma deja claro que los estudiantes beneficiarios de la beca de comedor tendrán derecho a su vez a apuntarse a dos extraescolares gratis a la semana. El consejo escolar de centro podrá incluso estudiar casos particulares de otros alumnos en «condiciones socioeconómicas desfavorables».

cambios en los proyectos lingüísticos

Las instrucciones de organización y funcionamiento de los centros de Infantil y Primaria para el curso 2019-2020 establece que los colegios podrán cambiar su proyecto lingüístico con el que han iniciado la aplicación del plurilingüismo.

En concreto, el borrador que la Conselleria de Educación negociará con los sindicatos docentes esta semana afirma: «El centro puede modificar el proyecto lingüístico de centro para el curso 2020-2021, con la introducción de cambios en los elementos del proyecto: el análisis del contexto, los objetivos, la proporción de horas y la concreción de las áreas vehiculadas en cada lengua curricular en cada nivel, las medidas de apoyo, el tratamiento del alumnado recién llegado y vulnerable, la presencia de las lenguas no curriculares y el plan de normalización lingüística».

Es decir, los centros podrán introducir modificaciones significativas en su proyecto lingüístico: desde el número de horas dedicadas al castellano, el valenciano y el inglés hasta las asignaturas no lingüísticas asignadas a una u otra lengua, según se desprende de la norma de la Conselleria de Educación.

En todo caso, Educación recuerda que el citado proyecto debe elaborarse para cuatro cursos escolares, un plazo de tiempo suficiente para poder evaluar su funcionamiento y, si fuese el caso, introducir cambios.

Pero para proceder a cambiar el proyecto lingüístico, el centro tendrá que volver a presentar una nueva propuesta a la Dirección General de Política Educativa antes del 28 de febrero de 2020. Los centros de nueva creación que empiecen en septiembre aplicarán el proyecto que determine Conselleria este curso.

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