Comedido, discreto y resolutivo. A Jony Ive le acompañan muchas cualidades, pero es de sobra conocido, sobre todo, entre los parroquianos de una empresa con forma de manzana, por ser la persona que dio forma a algunos de los productos más exitosos -y revolucionarios- de Apple. De sus manos y su cabeza nacieron las curvas del iPod, el reproductor de música que agitó la industria discográfica.

Pero, luego, también vinieron la estética del iPhone, uno de los productos tecnológicos más revolucionarios de todos los tiempos. O el iPad, aunque tal vez con menor trascendencia. Y muchos recuerdan el papel destacado en la creación de estos iMac de divertidos colores. Como una de sus últimas aportaciones a la causa, dejó parte de su emblema en la revolucionaria sede Apple Park, que más que una sede parece un platillo volante. Ha sido un creativo, además, muy cercano al cofundador de Apple, Steve Jobs.

El estilo de dirección de la compañía también ha cambiado. Era vox populi que Jobs, por ejemplo, era capaz de involucrarse al máximo en el proceso de diseño de los productos, con lo que la figura de Ive despegaba. Y se fortalecía. Algo distinto a la gestión de Tim Cook, que es capaz de delegar más. Apostó por la creatividad, por los diseños más humanos, minimalistas. Y encumbró a la marca a ser reconocida a nivel visual.

Sus diseños, de hecho, impulsaron a la compañía con la entrada del milenio para convertirse en una compañía del trillón de dólares. Todo ello ayudó al fabricante a emerger de su ocaso en la década de los noventa, llevándolo hacia el exitoso periodo actual marcado por la llegada del iPhone. Lo deja casi treinta años después. Abandona la que ha sido su segunda casa, aunque sin cerrar del todo la puerta.

Se dedicará, según anticipó el diario «Financial Times», a un proyecto personal que,oh casualidad, tendrá como primer cliente a su ya antigua compañía. Se llamará LoveFrom, que arrancará enfocándose a la tecnología portátil y servicios de atención médica. Es una fase acomodada, puesto que podrá seguir poniendo, aunque en menor medida, su semillita para que siga creciendo la manzana. Su salida se produce en un momento delicado, marcado por una caída de las ventas de iPhone y otros episodios controvertidos como el problema de los teclados de «mariposa» de los MacBook.

«Es una figura singular en el mundo del diseño y su papel en el renacer de Apple no se puede minusvalorar, desde el innovador iMac de 1998 al iPhone y la ambición sin precedentes de Apple Park (el nuevo edificio que acoge la sede de la empresa)», califica en un comunicado el consejero delegado de Apple, Tim Cook. Con su ausencia, la compañía estadounidense se ha visto obligada a hacer un replanteamiento de sus recursos.

A partir de ahora, el rol de diseñador se dividirá entre E
vans Hankey y Alan Dye. Ambos, además, estarán bajo el mando del director de Operaciones, quien además de supervisar la cadena de suministro de Apple también supervisó el desarrollo y la introducción del Apple Watch, el hardware más importante de la empresa desde el iPad.

Nacido en Chingford (Londres) el 27 de febrero de 1967, Ive estudió en Chingford Foundation School para luego desembarcar en Walton High School en Staffordshire. Estudio, posteriormente, Diseño Industrial en la Universidad de Northumbria. Pero su primer punto de inflexión se produjo cuando se trasladó a Estados Unidos para formar parte de la familia Apple. Y lo hizo para cambiarlo todo a base de esos diseños industriales que llegaron a millones de personas.

Desde que se cruzara con Jobs en 1997 al regreso de este a la compañía que había fundado, ha dirigido el equipo de Diseño Industrial responsable de la mayoría de muchos de los productos hardware más importantes de la compañía. Desde mayo de 2015, se convirtió en máximo responsable de diseño de Apple, un cargo de nueva creación. Está casado con Heather Pegg, tiene un hijo y una hija.

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