Después de tres años detenidos en un galpón en Caracas, 59 colombianos fueron excarcelados por órdenes del régimen de Nicolás Maduro en las primeras horas del sábado y deportados a su país. Un avión de las Fuerzas Armadas trasladó a los colombianos desde el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, la terminal aérea más importante del país y ubicada a pocos minutos de Caracas, hasta el estado fronterizo Táchira, desde donde cruzarían hacia Cúcuta por uno de los puentes, según indicaron periodistas del canal colombiano «NTN24».

La liberación ocurre tras la visita de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, a Venezuela, y después de que se reuniera con familiares de los colombianos, un encuentro que sirvió para que recibiera denuncias sobre casos de tortura y violaciones de los derechos humanos en el país sudamericano.

La detención ocurrió cuando las Operaciones de Liberaciones del Pueblo (OLP), unas unidades del régimen chavista, llegaron al lugar donde residían en Caracas y los arrestaron de forma arbitraria y sin ninguna vinculación. Las autoridades de Venezuela acusaron a los ciudadanos de formar parte de las fuerzas paramilitares de Colombia, pero nunca hubo presentación de pruebas.

El ministerio de Relaciones Exteriores colombiano solicitó a las Naciones Unidas que ejerciera como intermediario para la liberación de los encarcelados, y denunció también que todos estaban en malas condiciones y no se estaba respetando el debido proceso legal.

Entre el gobierno de Maduro y Colombia hay una fractura de relaciones diplomáticas luego que el presidente Iván Duque apoyara a Juan Guaidó en su proclamación como presidente interino de Venezuela en enero y sirviera, un mes después, como sede para acopiar varias toneladas de ayuda humanitaria para venezolanos en riesgo de morir.

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