Se llama «phishing» y si aún no sabes qué significa, tienes un serio problema por dos razones. La primera, porque es la principal ciberamenaza de 2019 a la que se enfrentan los usuarios de internet cada día. Y, la segunda, porque existe desde hace más de 20 años.

«Las ciberamenazas son como las modas: van por tendencias», aseguró Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de ESET, durante la III Edición de los Premios de Periodismo de Seguridad Informática. Durante el evento, los expertos coincidieron en la necesidad de trasladar a la sociedad una buena concienciación sobre la vida digital, ya que en la Red no hay nada seguro.

El «phishing» es el robo de información personal y/o financiera del usuario a través de la falsificación de un ente (por ejemplo, un banco). De esta forma, el usuario cree ingresar los datos en un sitio de confianza cuando, en realidad, estos son enviados directamente al atacante.

«Esta práctica existe desde hace más de 20 años. La base es la misma solo que va evolucionando», explicó Albors al empezar a hacer un análisis de la situación de las ciberamenazas en 2019. Y la muestra de que este tipo de ataques evoluciones está en un signo muy claro que usan los «hackers» con el objetivo de engañar al usuario. Se trata de un candado verde.

Banco Santander ha sido una de las últimas entidades cuya imagen ha sido utilizada por los ciberdelincuentes para llevar a cabo un ataque de este tipo. La técnica es muy sencilla y vieja: un usuario recibe un email fraudulento de este supuesto banco con una excusa. No se fija en la url (que siempre es falsa) o en la extraña redacción del mensaje. El usuario hace clic en la url del email y es redirigido a una falsa página web del banco -algo que él desconoce-. Al ver un candado verde en la url, cree que está ante la auténtica página web del banco.

«Se trata del certificado que indica que la comunicación entre el usuario y la web se realiza de forma segura, no que la página web sea segura», recordó Albors.

La segunda ciberamenaza del 2019 es el «
ransomware
», es decir, la técnica con la que los ciberdelincuentes bloquean los dispositivos y exigen el pago de un rescate a cambio de desbloquear toda la información. «Este tipo de amenazas se ha ido especializando en empresas porque son las que pagan», explicó el experto.

Este ataque es tan eficiente que incluso los «hackers» lo ofrecen como servicio a otros ciberdelincuentes al mismo tiempo que los «smartphones» se han convertido en objetivos claves. Especialmente en terminales Android gracias a la facilidad con la que se pueden subir a la Play Store de Google aplicaciones fraudulentas.

Preocupante es también otra tendencia que está empezando en EE.UU. y podría convertirse en una amenaza a gran escala. Se trata del secuestro de edificios inteligentes, una práctica conocida como «siegeware». «Los ciberdelincuentes pueden hacerse con el control de un edificio entero (manejando a su antojo las luces, los ordenadores, los sistemas de emergencia, etc.) y exigir un pago a cambio de liberarlo», señaló Albors. Normalmente, este tipo de edificios se componen de empresas que los alquilan y «el ciberdelincuente sabe que el propietario le va a pagar millones de dólares a cambio. Esto es muy serio porque puede incluso poner en riesgo la salud de las personas», recordó.

Las criptomonedas, que en 2018 fueron la principal ciberamenaza, sigue siendo también este año un gran peligro en el mundo del todo conectado. Y es que los «hackers» persiguen infectar todo tipo de dispositivos IoT, tanto industriales como del propio consumidor, para hacerse de oro.

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