Los miembros del Consejo Europeo se reúnen esta tarde en Bruselas por segunda vez en menos de 10 días para tratar de encontrar un consenso sobre los nombramientos a la cabeza de las principales instituciones en una discusión que, salvo sorpresa, está previsto que dure toda la noche, hasta el punto que se ha previsto en la agenda la posibilidad de un desayuno de trabajo el lunes. El calendario apremia a los dirigentes europeos, puesto que deberían haber desbloqueado la situación antes de que el martes día 2 se constituya el Parlamento Europeo, cuya primerísima decisión ha de ser elegir a su presidente. Dado que se ha optado por hacer un paquete con los principales cargos (la Presidencia de la Comisión, del Consejo y del Parlamento, así como el responsable de la política exterior y el de presidente del Banco Central Europeo) para facilitar un equilibrio entre familias políticas y procedencias geográficas, todos los grupos políticos quieren saber qué pasa con los otros cargos antes de decidir a quién apoyan como presidente del Parlamento.Los representantes de los países más importantes como Alemania, Francia, Italia o España y los presidentes de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y del Consejo Europeo, Donald Tusk, ya se han reunido aprovechando la Cumbre del G-20 celebrada en Osaka (Japón), pero hasta ayer mismo no había señales de que hubieran aproximado posiciones.

La decisión del presidente francés Emmanuel Macron y del jefe del Gobierno español Pedro Sánchez de asociar a los grupos liberal y socialista para vetar como presidente de la Comisión al candidato del grupo más votado en las elecciones europeas de mayo, el popular alemán Manfred Weber, ha desencadenado un bloqueo que puede hacer que el proceso tenga que aplazarse hasta el otoño.

En estas circunstancias, lo más probable es que el acuerdo final contenga una solución inesperada, porque en todos los escenarios conocidos es prácticamente imposible que se imponga uno de los escenarios conocidos. La actitud de Macron y Sánchez ha sido percibida en Berlín como una actitud antialemana y anti PPE y está fuera de toda duda que los alemanes o los populares (respectivamente el país más importante y el grupo político mas numeroso en el Parlamento) no aceptarán, sin más, que la presidencia de la Comisión se otorgue a un francés o a un socialista.

Go to Source