Los talibán han reivindicado el ataque, que perpetran justo al mismo tiempo que negocian con EEUU, en Qatar, una salida al largo y agónico conflicto afgano

KABUL (AFGANISTÁN).- Un niño herido responde a…”/>

Un niño herido responde a los periodistas tras la explosión en Kabul.
JAWAD JALALI EFE

Afganistán no prueba la paz ni siquiera en tiempos de negociaciones. Al menos once personas murieron y 65 resultaron heridas, después de que un coche bomba estallara en el este de Kabul, cerca de la Federación de Fútbol, este lunes. Tras la explosión, que pudo ser oída a varios kilómetros de distancia, se levantó una intensa columna de humo.

Los talibán han reivindicado el ataque, que perpetran justo al mismo tiempo que negocian con EEUU, en Qatar, una salida al largo y agónico conflicto afgano, que dura ya casi dos décadas.

El atentado ha afectado principalmente a una escuela y a la Federación Afgana de Fútbol . El portavoz del Ministerio del Interior, Nusrat Rahimi, ha dicho que el ataque comenzó con un camión bomba que saltó por los aires. Posteriormente, dos hombres armados se han abalanzado sobre un centro logístico del Ministerio de Defensa. Esto motivó la intervención de las Fuerzas Especiales, que todavía operan en la zona para repeler el ataque. Mientras tanto, las ambulancias trasladan a los hospitales a un gran número de heridos.

El portavoz del ministerio de Salud, Wahidullah Mayar, ha confirmado que, entre los heridos hay nueve niños de una escuela cercana al lugar del ataque. La imagen de uno de los pequeños afectados siendo llevado en volandas cubierto de sangre, pero todavía agarrado a su cuaderno y su bolígrafo, ha enardecido a muchos de los afganos que han condenado la tragedia en las redes sociales. Entre los heridos también está el presidente interino de la Federación futbolística, Yusuf Kargar.

“El peso de estos ataúdes cae como un trueno sobre la sociedad afgana. Esta guerra está destruyendo familias, vidas, sueños y aspiraciones en segundos. El derramamiento de sangre inocente debe acabarse”, ha rogado el periodista y activista local Bilal Sarwary.

En un comunicado escueto, los talibán han reivindicado el asalto y lo han enmarcado dentro de su llamada Operación Conquista, una ofensiva iniciada hace dos meses con el objetivo de extender su control y presionar al Gobierno afgano.

Pero resulta que los talibán, al mismo tiempo, están negociando directamente con EEUU la posibilidad de hacerse con una parcela de poder. Qatar acoge este lunes la tercera jornada de una ronda de conversaciones definida por los Talibán como “crucial”.

Un niño herido es trasladado a un hospital tras una explosión en Kabul (Afganistán) este lunes.

Estados Unidos trata de pactar la retirada de sus cerca de 20.000 soldados del país, una de las obsesiones del presidente Donald Trump desde su llegada al poder, y el principal objetivo de la campaña de sangre y fuego de los talibán. A cambio, Washington pretende que los talibán le garanticen que otros grupos armados, como Al Qaeda o el Estado Islámico, no usen su territorio para golpear contra intereses estadounidenses. Entretanto, son los mismos talibán quienes se encargan de hacerlo.

Mientras los negociadores viajaban a Doha este fin de semana, la violencia repuntó en Afganistán. Al menos 300 combatientes, entre miembros de las fuerzas de seguridad afganas y de los talibán, murieron en choques por todo el país entre viernes y sábado. Uno de los episodios más sangrientos ocurrió en el distrito norteño de Baghlan, donde los talibán emboscaron y acabaron con 25 milicianos pro Gobierno y quienes acudieron en su socorro.

Go to Source