Economía

Aferrarse a la esperanza

El crecimiento experimentado por la economía española, del 16,7% en el tercer trimestre del año, es efecto del alivio que para la actividad social y productiva supuso la desescalada, y en otras circunstancias podría ser causa inicial de una recuperación sostenida de cara a 2021. Pero el halagüeño rebote del PIB entre julio y septiembre no puede hacer olvidar que España entró en el cuarto y determinante trimestre del año un 8,7% por debajo de 2019, tras haber recuperado un 60% de las pérdidas provocadas por la pandemia en la primera mitad de 2020. El panorama resultante tras la retirada paulatina de las medidas públicas adoptadas para afrontar la primera ola del coronavirus era ya motivo de preocupación cuando asomó la segunda ola, cuya magnitud epidémica va a más comprometiendo los planes de reactivación. Si el rebote de verano ha subrayado las diferencias sectoriales en lo que se anunciaba como salida de la crisis, con un comportamiento disímil entre la industria y los servicios, junto al incremento del gasto público, es previsible que un cuarto trimestre de confinamientos perimetrales y nuevas medidas restrictivas agudice los desequilibrios internos de la economía y las desigualdades sociales. A pesar de lo cual el resultado global del tercer trimestre demuestra que nuestro tejido productivo y la capacidad de consumo de los españoles estarían en condiciones de protagonizar un nuevo rebote del PIB, siempre y cuando las instituciones y la sociedad se enfrenten a los nuevos desafíos de la emergencia sanitaria con medidas exigentes para que no tengan que ser duraderas. Medidas que sean acompañadas por recursos públicos y exenciones para el mantenimiento de aquellos sectores y firmas viables cuya existencia y empleo dependen sustancialmente de la libre movilidad. Al tiempo que la prioridad concedida en los fondos europeos a la digitalización y a la transición ecológica deberá contar, entre las acciones más urgentes por parte de las administraciones concernidas, con la ayuda a nuestras empresas para operar en aquellos mercados que vuelvan a la normalidad respecto a la covid-19. El crecimiento del tercer trimestre y la apreciable contención de los efectos de la crisis en el mercado de trabajo es el punto de partida al que la economía y los ciudadanos han de aferrarse con esperanza para alcanzar un fin de año que en el peor de los casos no se retraiga más del 10%.

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