«Age of Empires III: Definitive Edition»: más que una adaptación a los nuevos tiempos

Quince años dan para mucho. Para mejorar texturas, para renovar el acabado visual y (lo más importante) para ofrecer una segunda oportunidad a un clásico que, aunque no que no pudo superar a su antecesor, vendió la friolera de dos millones de copias en tres veranos. Casi nada… Con «Age of Empires III: Definitive Edition», los estudios Tantalus Media y Forgotten Empires pueden presumir de haber dado un lavado de cara a la saga, pero también de haber implementado cambios que mejoran la experiencia de juego y de haber incluido jugosas novedades capaces de completar un título ya en su momento profundo y extenso.

El «Age of Empires III: Definitive Edition» puede lucir con orgullo la etiqueta de «remake». La primera ventaja que ofrece a los fans de la saga (y a aquellos que todavía quisiesen hacerse con el juego de 2005) es la económica. A nivel de contenido, presenta todas las campañas del título original y sus dos expansiones («The WarChiefs» y «The Asian Dynasties») por un precio que ronda los 20 euros. Una cifra irrisoria si consideramos, además, la ingente cantidad de mapas que, ya hace más de una década, incluía un título orientado en esencia a los enfrentamientos en línea y al modo multijugador.

Pero el ahorro no es lo único en lo que destaca. «Age of Empires III: Definitive Edition» incluye dos nuevos modos de juego. El primero, llamado «El arte de la guerra», es una suerte de tutorial que nos permite mejorar como jugadores a través de diferentes retos; algo idóneo para evitar que los novatos en la saga se abrumen al tener que enfrentarse a los infinitos menús, opciones, mejoras y barajas de cartas del título. Por otro lado, ahora es posible zambullirse en contiendas determinantes para el devenir de Europa y América a través de las «Batallas históricas» (una verdadera delicia para los amantes de la historia militar).

Ficha técnica
Desarrollador
Forgotten Empires
Disponible
PC
Género
Estrategia tiempo real
PEGI
12 años
A todo ello se suman dos civilizaciones exclusivas: los incas y los suecos. Mención a parte requiere la reinterpretación que ha hecho de los nativos americanos. Introducidos de lleno como estamos en la era de la corrección política, «Age of Empires III: Definitive Edition» se ha propuesto retratar a las tribus que habitaban el Nuevo Mundo con precisión histórica. Para ello, los desarrolladores se han alejado de clichés típicos de películas del «Far West» (hechiceros que hablan con espíritus a través de cabezas humanas atadas en postes, por ejemplo) y han trabajado en estrecha colaboración con expertos en la época.

Con todo, estas novedades no dejan de ser un añadido a los cambios básicos que suelen vertebrar las adaptaciones: los realizados en el apartado gráfico. Aunque estos son menos reseñables que los de las anteriores remasterizaciones («Age of empires» y «Age of Empires II», bastante más antiguos), no se puede negar que «Age of Empires III: Definitive Edition» luce mucho mejor que hace quince años gracias a la resolución 4K y a los nuevos diseños en 3D. Las cinemáticas también han sido reelaboradas, pero, al sustentarse sobre un título con solera, no dejan de ser algo artificiales y, a veces, repetitivas. Los tiempos de carga entre ellas se hacen a veces tediosos.

Por último, la banda sonora ha sido también actualizada para la ocasión. No pasa desapercibido para el jugador de la saga que el tema principal guarda la esencia de los títulos clásicos. Y eso es un punto a favor. Sin embargo, el doblaje al español peca de fallos más que recurrentes en los videojuegos de nuestra era. A saber: voces que se repiten o tonos que, en ocasiones, se hace difícil asociar con un personaje en concreto. Aunque estas pequeñas taras no evitan que el título se convierta en un básico para los amantes de Age of Empires y una apuesta segura para los seguidores de la historia y de la estrategia.
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