Argentina abre la puerta de salida del laberinto de la deuda

Argentina se acerca a la puerta de salida del «laberinto de la deuda», como llamó el presidente, Alberto Fernández, a la reestructura del 99 por ciento de los bonos en manos de privados (equivalente a 66.137 millones de dólares). El avance es muy importante aunque queda pendiente negociar la devolución del crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de algo más de 45.000 millones de dólares y el préstamos de otros 2.000 con el Club de París.

El Gobierno argentino tenía motivos para estar pletórico. Tras seis meses de tiras y afloja con los acreedores, -la mayoría en conversaciones telemáticas por la cuarentena-, consiguió cerrar un acuerdo con el 93,5 por ciento de estos que asciende al 99, al activarse las llamadas Cláusulas de Acción Colectiva (CAC). Los «holdouts» que forman el 1 por ciento restante, en poder de papeles por valor de unos 600 millones, podrían ir a juicio a reclamar pero las posibilidades de ganarlos parece difícil.

Fernández que llegó al poder en diciembre del pasado año convocó a varios gobernadores para hacer el anuncio. En primer plano, la actual vicepresidenta y multiprocesada, Cristina Fernández de Kirchner, considerado el verdadero poder de una Administración a la que exige -y le debe- obediencia. Suyo fue el poder en las listas electorales y suyo es el control en las Cámaras. En la baja por medio de su hijo, Máximo Kirchner y en el Senado por ella misma al ser la presidenta.

«La deuda no la van a pagar los que peor están, los más necesitados», aseguró Alberto Fernández. «Este Gobierno va a encontrar la salida a este laberinto y las caras de angustia se convertirán en cara de tranquilidad para encarar el sendero correcto de crecimiento», pronosticó. Tras repudiar el elevado endeudamiento del país (en torno al 100 por ciento de su PIB) advirtió: «Tomemos conciencia de lo que significa entrar en el laberinto de la deuda» para «asumir la responsabilidad de lo que pasó y que no vuelva a pasar nunca más». El dedo acusador apuntaba la gestión de Mauricio Macri.

Tranquilizar a la economía argentina
La exposición técnica del acuerdo de intercambio de 21 bonos de la deuda externa, la hizo el ministro de Economía, Martín Guzmán. Un ahorro de 37.700 millones de dólares y la reducción de la tasa de interés del 7 al 3,07 por ciento fueron el resultado de este consenso con los acreedores privados. «El 10 de diciembre, cuando asumimos, nos pusimos como objetivo tranquilizar a la economía argentina y poder instaurar condiciones para el crecimiento y poner al país en pie». Con ese propósito, añadió, «era indispensable quitarse esa carga y por eso, desde ese día 1, inciamos un proceso de reestructiración para generar condiciones para los demás objetivos del desarrollo».

El «default virtual» en el que estaba argentina al aplazar sus vencimientos en los últimos meses quedó, de momento, despejado. El desafío más inmediato, es lograr un consenso con el FMI (pretender financiamiento sin hacer ajuste es una utopia) para refinanciar el préstamo que el organismo otorgó en 2018 al gobierno de Mauricio Macri. La línea de crédito ascendía a 67.000 millones de dólares. Macri recurrió a 45.000 millones confiado, como recordó Guzmán que «bajo esa premisa se iba a restaurar la confianza en los mercados» y el país «podría acceder a un costo del crédito más bajo», en los y hacer frente a la deuda. La realidad fue diferente pero, «ya hemos iniciado las conversaciones formales con el FMI», anunció.

Con las arcas exigüas Argentina buscará pagar intereses durante tres años y en un escenario supuesto de crecimiento, afrontar después el capital. «Hoy –reconoció el ministro-no hay con qué pagar».
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