Arrimadas no quiere perder el foco

No hay día en que el Gobierno, a través de Podemos, no lance una pulla a Ciudadanos para quitarle las ganas de que apoye los Presupuestos Generales del 2021. “Les hemos servido un plato de Presupuestos escrito por PSOE y Unidas Podemos y dicen ¡qué ricos! Se los van a comer con patatas. Están desesperados por soltarse del mordisco de Vox”, escribió el portavoz de los morados, Pablo Echenique, en Twitter. Rafa Mayoral, diputado y alto cargo de Podemos, restó valor al posible respaldo de los naranjas a las cuentas. Serán “palabras huecas” mientras no rompan con Vox y el PP en los gobiernos autonómicos, afirmó. 

Tampoco el PSOE de Pedro Sánchez se lo pone fácil, con gestos constantes a ERC diciendo que el indulto a los políticos presos del ‘procés’ está sobre la mesa, prometiendo el blindaje a la inmersión lingüística y aprobando un decreto de alarma que modificó con las sugerencias de los republicanos y no las de Ciudadanos. Y a esto se suma que el último giro de Pablo Casado, decidido, parece que de manera definitiva, a divorciarse de Vox y situarse en el centro del tablero políticoachica el espacio a Inés Arrimadas en ese centro tan deseado por ambos.

“ERC nos quiere fuera de la mesa porque así sus reivindicaciones podrán ser más caras”, dice un portavoz de la dirección de Cs

La presidenta y los suyos estuvieron varios meses diciendo que el presidente del Gobierno tendría que elegir socios para sacar adelante las cuentas: o ERC o ellos. Sin embargo, el jefe del Ejecutivo sigue avanzando en la elaboración de las cuentas y, por ahora, mantiene a los dos a su lado.

Este jueves, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el secretario de estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, están manteniendo en el Congreso de los Diputados reuniones con varios grupos parlamentarios que están abiertos a negociar y, entre ellos, verá a Cs. Por la formación naranja han acudido a la cita Carlos Cuadrado, Marina Bravo, José María Espejo-Saavedra y Edmundo Bal.

“No va a haber indultos”

Ciudadanos se resiste a salir del foco que le supone seguir negociando con el Ejecutivo, no quiere romper ese nexo de colaboración que estrenó en el primer confinamiento, cuando ayudó al Ejecutivo a aprobar las sucesivas prórrogas del estado de alarma. Solo son 10 diputados esta legislatura y hay que hacerlos valer para demostrar que pueden ser un partido bisagra, que saben pactar a izquierda y derecha. Un miembro del núcleo duro de Arrimadas que actúa como portavoz quita importancia a esos guiños a los republicanos. “Son titulares en los medios de comunicación, pero no va a haber indultos ni la mesa de la vergüenza ha decidido nada y el estado de alarma lo pedimos nosotros los primeros“, explica. “ERC nos quiere poner nerviosos, nos quiere fuera de la mesa porque así sus reivindicaciones podrán ser más caras”, continúa. Asegura que Arrimadas, que cogió las riendas de la formación naranja pocos días antes de que estallara la pandemia, está decidida a ser de “centro radical” y eso implica acercarse a la izquierda y pactar con ella. “Con la derecha hemos dejado claro que sabemos acordar”, admite medio riéndose en referencia a los pactos con el PP y Vox en varias autonomías. 

El núcleo duro de la líder quita importancia a las ampollas que ha levantado en el partido el acercamiento con Sánchez

En la dirección de Ciudadanos creen que en la foto final de los Presupuestos estarán ellos o los republicanos, porque, como Gabriel Rufián, consideran que la participación de las dos fuerzas es imposible. “Somos incompatibles. Ahora estamos analizando al detalle los números y al final Sánchez tendrá que decidir, pero por ahora ha incluido algunos elementos que nosotros hemos pedido y nos satisface”, señala. Se refiere a que “discretamente” han pactado “con el Gobierno” retirar la subida del diésel, suprimir la subida del 15% del impuesto de sociedades que PSOE y Podemos sí acordaron en el proyecto de Presupuestos de 2019, se ha anulado la exención en el IVA de la educación y sanidad privadas y las subidas al IRPF se limitan a las rentas más altas (300.000 euros). “Nosotros vamos a intentar limar cuanto podamos esas cuentas, le guste a Podemos y a ERC o no. Que compare Pablo Iglesias los Presupuestos con su acuerdo de investidura”, señala un diputado que defiende negociar hasta el final. 

Pero no todos piensan lo mismo. La determinación de Arrimadas está levantado algunas ampollas a las que la dirección no da importancia por ahora. Xavier Pericay, uno de los fundadores de Ciudadanos, comunicó el sábado que se daba de baja como afiliado, algo que también ha hecho Patricia Reyes, según informó ‘El Mundo’. La exdiputada estaba en la empresa privada desde principios de año. Estos movimientos responden al enfado que les supuso el ‘sí’ que, el jueves de la semana pasada, dieron los 10 diputados de Ciudadanos al estado de alarma de seis meses que propuso el Gobierno y del que el presidente solo rendirá cuentas cada 60 días. Arrimadas le había pedido que solo durara tres y que él acudiera a la Cámara cada mes. Ninguna de las dos peticiones fue satisfecha y solo aceptó hacerlo cada dos meses y revisar si se podía levantar en marzo porque así lo negoció con ERC en una enmienda, pero aun así le respaldó.

El ‘sí’ a la alarma de seis meses ha provocado la baja como militante de Pericay, que fue fundador del partido, y la exdiputada Patricia Reyes

La diputada Marta Martín escribió un tuit en el que revelaba que había cumplido con la disciplina de voto, pero mostró su rechazo con la decisión. “Confío en que acertemos y en que no me vuelva a pasar”, escribió. El mensaje no duró ni media hora en la red social. Acabó borrándolo después de una conversación con el portavoz del grupo parlamentario, Edmundo Bal.

La falta de debate interno, que el vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea, denunció durante la campaña de primarias en la que se enfrentó a Arrimadas, sigue siendo una mácula en el funcionamiento del partido, aseguran miembros de la dirección del partido en Catalunya y también en la Comunidad de Madrid. Las decisiones, aseguran, las toma Arrimadas y su núcleo duro. Y así lo admiten en el equipo de la presidenta. “Son complicadas y, en ocasiones, las tenemos que decidir de manera muy rápida”, argumenta el portavoz oficial del partido que quita importancia al tuit de Martín. Un barón autonómico, que se considera a sí mismo ‘crítico’, lo explica con un símil futbolístico: “Arrimadas quiere jugar en Primera, y eso supone estar en la mesa de negociación, sea de los Presupuestos o la de las prórrogas de la alarma, pero estar. No dar por perdido un partido hasta que no toque el silbato el árbitro”.  

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