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Biden toma ventaja y acaricia la Presidencia de EE.UU.

El escenario más temido en EE.UU. se cumplió en la noche electoral y abrió un periodo de incertidumbre para el futuro inmediato de EE.UU., a pesar de que Joe Biden está a un paso de vencer en las elecciones presidenciales: si consigue la victoria, será con un resultado ajustado que será contestado por la campaña de Donald Trump con una guerra total en los tribunales.

El candidato demócrata avanzaba ayer hacia la Casa Blanca en un recuento interminable, provocado por la afluencia masiva de voto por correo. Tras los resultados provisionales de la noche electoral, necesitaba confirmar su aparente victoria en Arizona y Nevada y lograr imponerse en dos de los tres estados decisivos del «cinturón del óxido» del Medio Oeste: Wisconsin, Míchigan y Pensilvania. Al cierre de esta edición, apuntaba a confirmar sus victorias en Arizona y Nevada -aquí tiene menos margen, y los resultados no se sabrían hasta hoy- y recibía buenas noticias de aquellos estados industriales, una región en la que en 2016 triunfó por la mínima el mensaje económico populista de Trump y, ahora, apuntan a volver por margen también estrecho a los demócratas.

Biden compareció después de que los principales medios proyectaran su victoria en Wisconsin y poco antes de que algunos, como la CNN, también lo hicieran para Míchigan. El candidato demócrata no declaró victoria, pero estuvo muy cerca de hacerlo: «Tras una larga noche de recuento, está claro que tenemos suficientes estados para llegar a los 270 electores necesarios para ganar la presidencia. No estoy aquí para declarar que hemos ganado, sino que estoy aquí para decir que, cuando acabe el recuento, creemos que seremos los ganadores». Después añadió: «Tengo confianza de que saldré victorioso y no será mi victoria, sino la del pueblo estadounidense y la de nuestra democracia».

Los principales medios estadounidenses dieron por hecha la victoria de Biden en Wisconsin y Míchigan. En Pensilvania, donde el recuento va más lento y no se esperaba que hubiera un resultado al menos hasta el día de hoy, todavía faltaba casi un 20% del escrutinio por realizarse. El presidente de EE.UU. contaba con una ventaja de más de 350.000 votos, pero ayer por la mañana quedaban todavía 1,4 millones de votos por contarse, la gran mayoría de ellos del voto por correo, que favorece a los demócratas.

Ganador sin recuento
En la madrugada, cuando el recuento todavía no había avanzado mucho en estos estados, Trump se declaró ganador, pese a que quedaban millones de sufragios por contar, exigió que «parase todo el voto» y calificó a la jornada electoral de «fraude» y «vergüenza». «Estábamos ganando todo y de repente se cancela», clamó. Era una estrategia telegrafiada por el presidente durante meses. Ha calificado con insistencia al voto por correo -ampliado en muchos estados como precaución por el Covid-19- de «fraude masivo» y ha dicho que no reconocería resultados que no fueran su victoria. Se sabía que el recuento favorecería a Trump al comienzo de la noche, con mayor peso del voto presencial, y que, con el avance del conteo, podría inclinarse hacia Biden.

Ante los avances de Biden en estados clave, la campaña republicana preparó ayer un largo proceso de impugnaciones. La primera fue la de Wisconsin, donde el recuento se establece de forma automática si el margen es menor de 0,25 puntos. Si la diferencia es menor de un punto, como es el caso, los candidatos lo pueden pedir, pero deben costear el recuento. El portavoz del equipo de reelección de Trump, Bill Stepien, anunció que sus abogados solicitarán un recuento: «Ha habido informaciones sobre irregularidades en varios condados de Wisconsin que plantean serias dudas sobre la validez de los resultados. El presidente está dentro del umbral para solicitar un recuento y lo haremos de inmediato».

El recuento final en Míchigan fue un golpe para los republicanos. Por eso, la campaña de Trump presentó una demanda para que se paralizase ese recuento hasta que se le permitiese observar el resto del escrutinio. «También exigimos revisar las papeletas que se abrieron y se contaron mientras no podíamos observar el proceso. El presidente Trump está comprometido a garantizar que todos los votos legales se cuenten en Míchigan y en cualquier otro lugar», dijo Stepien en otro comunicado enviado por correo electrónico. La campaña de Trump también presentó además una demanda para paralizar el recuento en Pensilvania, donde sobre todo quedaban por contar votos de Filadelfia, la mayor ciudad del estado, y otros centros urbanos, en su mayoría bastiones demócratas. Por la noche, Trump pidió lo mismo en Georgia.

Sobre Arizona, los republicanos también sembraron dudas, pero la distancia de Biden, con el 84% escrutado, era mayor, de casi 100.000 papeletas, lo que dificultaba que se revirtiera la tendencia. La presidenta del partido, Ronna McDaniel, defendió, sin embargo, que Trump puede ganar tanto allí como en Nevada. Este último estado ha sido un bastión demócrata en las últimas elecciones. Pero Biden es el primer demócrata que gana en Arizona desde 1948, con la excepción de Bill Clinton en 1996.

El presidente Donald Trump, tras un agónico final de campaña, con diez mítines en dos días, para los que se recorrió un total de 10.000 kilómetros, se quedó ayer en sus dependencias de la Casa Blanca sin agenda pública. Sí que volvió a Twitter para denunciar fraude, algo que le propició varias etiquetas por parte de la red social alertando de afirmaciones dudosas porque todos los votos aun no han sido contados.

El presidente denunció en la noche electoral que, ya cerradas muchas urnas, se seguía votando. Pero no es cierto. Hay estados, como Pensilvania, que permite que se reciban votos por vía postal hasta tres días después de la fecha electoral, siempre que lleve un matasellos anterior al día de las elecciones. En otros estados, como Michigan, solo se permiten los votos que han llegado hasta la cita con las urnas. Es decir, a fecha de hoy se sigue contando votos, depositados en su inmensa mayoría de forma legal, según las juntas electorales de los distintos estados, gobernados por demócratas o republicanos. Lo que sí se ha constatado es la pérdida de cientos de miles de votos, según reconoció USPS, el servicio postal nacional. Según sus datos, casi el 7% de estos sufragios no han sido procesados a tiempo. La mayoría de los votos emitidos por correo en los estados decisivos son de votantes demócratas.
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