Birmania cierra todas las escuelas ante un rebrote de covid-19

Birmania ha decidido cerrar todos los institutos del país como consecuencia de un rebrote de covid-19 en los últimos días, después de haber pospuesto indefinidamente la apertura del curso para los colegios de primaria.

“Puesto que algunos estudiantes de secundaria dieron positivo en las pruebas, el comité nacional decidió no proceder como se había planeado”, señaló este viernes a Ko Lay Win, director general del Departamento de Educación, que añadió que todas las decisiones se han tomado siguiendo las recomendaciones del Comité Central creado para hacer frente a la pandemia.

Birmania, que con un total de 628 infecciones del nuevo coronavirus y 6 muertos entre sus 53 millones de habitantes, parecía tener controlada la pandemia desde hace semanas, está experimentando estos días un aumento de los casos, sobre todo en el estado oriental de Arakán (también conocido como Rakáin), fronterizo con Bangladés y donde se impuso una cuarentena el jueves.

El jueves se cerraron los más de 6.000 institutos del país que obtuvieron permiso para reabrir sus puertas el pasado 21 de julio, con más de un mes de retraso, mientras que los centros de educación primaria aún no han comenzado el curso escolar, que en Birmania comienza normalmente a principios de junio y termina a finales de febrero.

El cierre de las escuelas afecta un total de unos 16 millones de alumnos en edad escolar, algo más de 6 millones en educación secundaria, según datos de la UNESCO, y ha sido recibido con preocupación por muchos padres birmanos.

“Me preocupa mucho que nuestros hijos pierdan un año de su educación. Al principio el Gobierno dijo que los estudiantes deben aprender a través de (la aplicación) ZOOM e incluso compramos portátiles para nuestros hijos.

Ahora hay otro anuncio y no sabemos qué va a suceder”, señala a Tun Thant, padre de dos alumnos de primaria y residente en la capital, Naipyidó.

Por su parte, Khin Oo Shwe, una mujer de 56 años del distrito de Buthidaung, en el norte Arakan, apoya la decisión del cierre de las escuelas, aunque no necesariamente por las mismas razones que las alegadas por el Gobierno.

“En realidad, tenemos más miedo a la guerra que al coronavirus y estamos siempre escondidos en el refugio improvisado de las bombas. En esta situación, no tiene sentido que nuestros hijos tengan que ir a la escuela”, señala.

El norte de Arakan, estado de tres millones de habitantes se ha convertido desde enero de 2019 escenario de una encarnizada guerra entre las Fuerzas Armadas birmanas y la guerrilla etnonacionalista del Ejército de Arakan (AA), que ya ha desplazado a 150.000 civiles y en la que organizaciones de defensa de los derechos humanos han denunciado en varias ocasiones el bombardeo de escuelas.

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