Economía

BME, controlada por una compañía suiza y a punto de dejar de ser cotizada

Bolsas y Mercados Españoles (BME) puede estar a punto de dejar de ser una compañía cotizada. En el caso de que su nuevo mayor accionista, el holding suizo Six, alcance el 95% de sus acciones el 5 de septiembre, ejecutará el derecho de venta forzosa, se hará con el total del capital y BME saldrá de Bolsa.

Ello responde a una condición que se autoimpuso Six –la ley establece en el 90% ese porcentaje de referencia para ejercer la venta forzosa– una vez la opa que lanzó sobre el 100% del gestor de los mercados españoles se saldara con un nivel de aceptación del 93,16% del capital el pasado 16 de junio. A principios de esta misma semana, la empresa informaba de que a diez días operativos de mercado de que se cierre el plazo para que los accionistas vendieran a Six el resto de los títulos, el capital en manos del grupo suizo alcanzaba ya el 94,249%. Aún le faltaba por hacerse con algo más de un 0,7% de las acciones.

Hay otro elemento a considerar: en ese porcentaje inferior al 5% que ha de quedar fuera de las manos de Six para ejecutar la venta forzosa no se incluye a los accionistas significativos que controlen más de un 3% del capital.

BME advirtió en el comunicado que emitió este lunes que en el caso de que quede un resto superior al 5% no ejecutará la venta forzosa y ello implicará que las acciones que no controle seguirán cotizando libremente en el parqué; es decir, en sus palabras, «volverán a estar sujetas a las condiciones del mercado». Y pueden no ser favorables. En los últimos meses el precio en Bolsa ha estado sujeto por la oferta pública de adquisición (opa).

Escasa liquidez

Porque Six está comprando estos últimos títulos al precio de la opa, 32,98 euros (descontando el dividendo de la oferta original equivalente a 34 euros por acción). Para Álvaro Jiménez, analista de Gesconsult, se trata de una oferta atractiva, por lo que no entendería que no se acudiera.

Por su parte, Andrés Aragoneses, de Singular Bank, considera que, de continuar cotizando, el valor tendría un importante problema de escasa liquidez: «Apenas un 5% del capital de BME sería susceptible de cambiar de manos en el mercado». «Así, si un accionista desea adquirir o reembolsar una posición importante, es probable que la operación se realice en varias sesiones y tramos de precio, ante el bajo volumen de posiciones de compra y venta que podrían figurar en el valor», vaticina. Además, este experto prevé que, en el caso de quedar ese pequeño resto en el mercado bursátil de Madrid, es de esperar que su negociación sea reducida, lo que puede llevar a un incremento de su volatilidad.

Aragoneses compara la situación con la de NH Hotels: tras la opa realizada por Minor International en 2018, apenas del 5,86% del capital de la cadena hotelera cotiza tras alcanzar la compradora una posición de control del 94,14%.

Félix López, de Atl Capital, incide en la misma idea: BME sería un valor extraordinariamente ilíquido, por lo que no captaría el interés de los inversores institucionales que requieren cierto volumen para entrar en una empresa. Además, recuerda López, cotizar tiene costes económicos y de información: la regulación establece que una compañía cotizada debe rendir cuentas periódicamente. A este respecto, se da la circunstancia de que Six, la compradora de BME, no es una compañía cotizada. Y el grupo suizo, además, no parece tener intención de convertirse en una compañía listada en la Bolsa.

El gestor de los mercados españoles se enfrenta, pues, a dejar de ser una compañía cotizada después de catorce años en el parqué bursátil. Y ello, tras haber perdido la ‘nacionalidad’ española, puesto que ahora sus ‘patrones’ son suizos.

Helvetia no supone cambios

Pero esta circunstancia, que el capital helvético haya irrumpido en una compañía tan sensible para un país como es la que gestiona sus mercados y ejerce de plataforma para intercambios de activos, no ha supuesto cambios para los operadores que todos los días compran y venden acciones o bonos. López lo certifica: «Quienes en nuestra operativa usamos BME no hemos notado absolutamente nada». Y compara esta operación con la que llevó a la italiana Enel a hacerse con el control de Endesa.

López anticipa la posibilidad, incluso, de que mejore su operatividad y su rentabilidad: si Six compra BME es porque la considera atractiva y pueden generarse sinergias que redunden en bien de los operadores.

Six se compromete a mantener diez años en España la sede

El holding suizo Six ha adquirido varios compromisos tanto con Bolsas y Mercados Españoles (BME)como con las autoridades del país durante el proceso de adquisición del grupo doméstico.

Así, para empezar, aunque la voluntad es que permanezcan en nuestro país de manera indefinida, su promesa pasa por el mantenimiento en España por un periodo de diez años de la sede, el lugar efectivo de la gestión y la capacidad operativa sustancial de las infraestructuras clave del mercado, como son la Bolsa, BMEClearing e Iberclear. Ese compromiso incluye también los puestos y las funciones clave.

Además, en el caso de que haya una potencial admisión a cotización de Six, es decir, en el caso de que el grupo helvético decida convertirse en una sociedad cotizada y solicite su admisión a negociación de sus acciones, la operación se llevará a cabo a través de una admisión dual tanto en la Bolsa de valores suiza como en la española. Six, en el hipotético caso de que se convierta en una compañía cotizada, se negociará en Zurich y en Madrid. Aunque fuentes de la compañía no creen que esa eventualidad se haga realidad en un futuro cercano.

Six también permitirá que los participantes del mercado registrados en España puedan entrar en su capital en las mismas circunstancias en las que lo hacen los miembros y participantes en las infraestructuras clave del mercado suizo. Pero el grupo helvético descarta que vaya a realizar una ampliación de capital para dar entrada a inversores españoles. La incursión de éstos sólo será posible en el caso de que alguno de los accionistas actuales de Six venda su participación o parte de ella.

En cuanto al empleo, «Six tiene intención de mantener, con carácter general, los puestos de trabajo de los empleados de BME, y que sus condiciones laborales no tengan cambios significativos durante los doce meses siguientes a la liquidación de la oferta», reza el folleto de la operación.

Además, en cuanto al consejo de administración, la compañía suiza declara cumplir ya con todas las intenciones previstas en el folleto, como por ejemplo que un porcentaje significativo de consejeros tenga nacionalidad española o tenga residencia permanente en España, como son, al menos, David Jiménez-Blanco (vicepresidente de BME y consejero independiente), Javier Hernani (consejero delegado y consejero ejecutivo) y Belén Romana (consejera independiente).

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