Bruselas, en guardia por el cierre de fronteras de Hungría

La decisión de Hungría de cerrar sus fronteras desde este 1 de septiembre a todos los visitantes extranjeros, con la excepción de los ciudadanos de los países de Visegrado –República checa, Polonia y Eslovaquia– que aporten un test de coronavirus negativo realizado en los últimos cinco días, ha irritado a la Comisión Europea, que ha enviado este martes una carta al Gobierno de Viktor Orbán urgiéndole a evitar cualquier medida discriminatoria que pueda poner en riesgo el espacio de libre circulación de Schengen.

La misiva, que lleva la firma de los comisarios de Justicia, Didier Reynders, y de Interior, Ylva Johansson, recuerda la importancia de salvaguardar “la integridad del espacio Schengen y de aplicar las medidas fronterizas de forma no discriminatoria para todos los ciudadanos de la Unión Europea y residentes”. “Cualquier medida que no cumpla con estos principios fundamentales del derecho de la UE debe retirarse de inmediato”, han reclamado en relación a una decisión que, según Budapest, es necesaria para frenar el aumento de casos de covid-19 en el país. 

“Hay reglas claras sobre la libre circulación de personas y todos los estados miembros tienen que seguirlas”, ha avisado el portavoz comunitario Christian Wiegand, quien ha recordado la importancia de reforzar la coordinación entre los Veintisiete y evitar decisiones unilaterales como ocurrió la primavera pasada cuando el cierre de fronteras puso en cuestión la libre circulación dentro del espacio Schengen. 

Más coordinación

Para ello, la Comisión Europea trabaja, ha explicado, en una nueva propuesta de recomendación al Consejo que podrían presentar en los próximos días. Según un documento de trabajo remitido a los estados miembros a principios de agosto, Bruselas apuesta por reforzar la coordinación a varios niveles. En primer lugar, estableciendo criterios comunes a la hora de introducir restricciones de viaje en función del riesgo epidemiológico, utilizando elementos como la tasa de incidencia, el porcentaje de test positivos, la tendencia o la política de test. 

En segundo, utilizando una nomenclatura común a la hora de definir el estatus y la tendencia en las regiones de los Estados miembros (por medio de códigos de colores, por ejemplo) y, en tercero, definiendo una estrategia común hacia las personas que llegan de zonas consideradas de alto riesgo. “En vez de rechazar la entrada, los estados miembros deberían permitir a las personas que lleguen de una región de la UE clasificada como roja someterse a procedimientos apropiados y proporcionados para reducir el riesgo para la salud pública como cuarentenas o test a la salida o llegada”, sostiene el documento.

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