Economía

China se mete al Pacífico en el bolsillo con un pacto comercial para un tercio del mundo

Un tercio de la población mundial -2.200 millones de personas- y el 29% del PIB del planeta -23,8 billones de euros-. Es lo que engloba la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, en inglés), a la que el pasado fin de semana dieron cuerpo 15 países de Asia y el Pacífico tras ocho años de intensas negociaciones. Se trata del mayor tratado comercial del mundo, superior al de la UE, y el Peterson Institute for International Economics prevé que genere 170.000 millones de euros anuales y un 0,2% del PIB a los países de la región en 2030.

Pero, sobre todo, el RCEP marca un punto de inflexión en la creciente influencia de China. «Es un rayo de luz y de esperanza entre los nubarrones» para el primer ministro chino, Li Keqiang, que también definió el tratado como «una victoria del multilateralismo». Es el marco perfecto para que la segunda potencia, que ha llegado a acuerdos con rivales como Japón y Corea del Sur, dé un salto en el nuevo orden mundial.

El pacto engloba a un tercio de la población mundial -2.200 millones de personas- y casi 24 billones de euros

Sobre todo, porque llama la atención la ausencia de Estados Unidos, que, con Donald Trump al timón, también ha dado la espalda al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico que entró en vigor en 2018 con la misma intención de vertebrar la región y que cuenta con la participación de dos de sus socios más cercanos: México y Canadá. China va llenando el vacío que Washington deja en organizaciones multilaterales y también crea alternativas propias a otras instituciones, como el Banco Asiático para la Inversión en Infraestructuras.

«Es una llamada de atención para que Europa y EE UU unan fuerzas», afirma el portavoz del Grupo Popular en el Parlamento Europeo, Manfred Weber, en declaraciones al diario ‘South China Morning Post’. «Necesitamos una reunificación del bloque occidental para hacer frente al reto que supone China», añadió antes de aplaudir «la visión general» de Trump frente al Partido Comunista. Puede que con Joe Biden en la Casa Blanca la superpotencia americana trate de modificar su rumbo y retomar el liderazgo, pero será difícil que pueda sumarse a alguna de estas iniciativas durante su mandato.

Según la hoja de ruta acordada por los signatarios del RCEP, el tratado será ratificado en los próximos dos años por los países que lo han firmado y los aranceles que gravan más del 90% del comercio en la región irán eliminándose en las próximas dos décadas. De forma adicional, los menos desarrollados, como Laos o Camboya, recibirán ayudas en forma de transferencia tecnológica. La idea de fondo es limar las desigualdades proporcionando a los países más desfavorecidos algunas de las herramientas que han propiciado el milagro económico de China, Vietnam o Indonesia.

En cualquier caso, el Economist Intelligence Unit considera que los países que más se beneficiarán del RCEP son los del Este de Asia. Y avanza que los países del sudeste asiático pueden encontrarse con resistencia en sus parlamentos para ratificar el acuerdo. En gran medida, se debe al sentimiento antichino que crece en la región debido tanto a la creciente presencia de empresas chinas, que participan en la construcción de infraestructuras a lo largo de la nueva Ruta de la Seda, como a los conflictos territoriales que enfrentan a Pekín con sus vecinos en el Mar del Sur de China. India, que también se planteó firmar el RCEP y era vista por Japón como un contrapeso a China, decidió no hacerlo por miedo a que los productos chinos inunden el mercado interno. El tiempo dirá si hizo bien.

Por su parte, el banco británico HSBC vaticina que el nuevo bloque continuará ganando peso en el comercio mundial hasta suponer el 50% en una década. «Es una señal de que el centro de gravedad de la economía mundial se mueve irremediablemente hacia Oriente».

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