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Detenido por fraude el arquitecto electoral de Trump

Mucho han cambiado las cosas para Steve Bannon. Hace cuatro años trabajaba mano a mano con Donald Trump en la campaña electoral con más éxito de todos los tiempos, dada la gran sorpresa que dió en las urnas. Este jueves, el hombre que durase siete meses como estratega jefe de la Casa Blanca antes de ser despedido, fue arrestado en su yate por participar en una gran estafa con la que recaudó 25 millones de dólares para construir en la frontera el muro que Trump prometido durante la campaña.

Uno sabe que la acusación es seria cuando Trump si distancia del colaborador detenido. «Hace tiempo que no sé nada de él», se desentendió el mandatario. «Nunca me gustó ese proyecto, pensé que sólo lo hacían por alardear. Me pareció inapropiado financiar el muro con fondos privados, debería de ser una tarea del gobierno». Hablaba de alardear el narcisista en jefe que dedica la mitad de sus conferencias de prensa a auto congratularse, enjuiciado él mismo por montar una falsa universidad para enseñar «la fórmula del éxito». Y consideraba «inapropiado» la financiación de fondos privados para una obra pública, pese a que su propia fundación utilizó donaciones para comprar cuadros privados.

A Bannon lo alcanzaron los federales con la ayuda de la guarda costera en un yate de 35 millones de dólares en las costas de Connecticut y compareció horas después ante un juez de New York. Lo mismo ocurrió con sus otros dos socios de Florida, Brian Kolfage y Andrew Badolato, y un tercero en Colorado, Timothy Shea. En diciembre de 2018, cuando los demócratas ponían pegas a la apropiación de fondos para construir el muro en la frontera, Kolfage creó en GoFundMe una página para financiarlo con fondos privados que tuvo un gran éxito, porque durante la primera semana recaudó casi 17 millones de dólares. El pasado de Kolfage despertó sospechas inmediatas que la compañía pasó por alto debido al alto relieve de Bannon y el nombre del presidente detrás del proyecto.

Kolfage prometió a los donantes que no tomaría «ni un penique en salario o compensación alguna», dedicando toda la cantidad «a la ejecución del proyecto». En lugar de eso, utilizó 350.000 dólares de las donaciones para renovar su casa, pagar las letras del barco, regalarle joyas a su mujer, comprarse un monovolumen de lujo y hasta un carrito de golf. Para ocultarlo redirigieron los fondos a través de una organización sin ánimo de lucro que fundó Bannon y una empresa fachada de Shea. En enero del año pasado la organización de Bannon comenzó a hacer pagos secretos a Kolfage, algunos de ellos a través de su mujer, disfrazados de «medios de comunicación».

GoFundMe les había advertido que si no canalizaban los fondos a través de una organización apropiada para darle el destino prometido tendría que devolvérselo a los donantes, pero los socios en esta empresa fraudulenta decidieron que sólo tenían que devolver 800.000 dólares de los 25 millones recaudados. Tres donantes sospecharon lo suficiente como para demandarlos. Harvey Garlotte, de Mississippi, les había dado 60 dólares para el fondo y tres de propina. «Desde mi punto de vista simplemente estaban usando un tema caliente, que es muy emocional, y su estatus de veterano herido en combate para su propio beneficio», explicó el hombre.

Desde entonces Bannon y Badolato se han embarcado también en otro proyecto «sin ánimo de lucro» que tiene como objetivo «promover el nacionalismo económico y la soberanía estadounidense».

No es la única mala noticia que recibió este jueves el presidente, en el día en que los demócratas coronaron a su rival Joe Biden. Un juez de Manhattan ordenó que entregue los últimos ocho años de sus declaraciones de impuestos al fiscal que le investiga por fraude bancario. «¡Es la mayor caza de brujas de todos los tiempos!», protestó.

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