Dos semanas con los Galaxy Buds Live: estos cascos son unos buenos rivales de los AirPods

Son extraños. Estéticamente parecen unos riñones. Hay quien les recuerda, por el contrario, a un haba. Otros creen que tienen más bien forma de judías, de ahí que antes de su presentación se filtrara su posible nombre, «beans». La realidad es que, sea como fuere, tienen un diseño original. Apple logró hace cuatro años implantar la estética en forma de espiga en sus auriculares inalámbricos AirPods. Samsung, ahora, hace un movimiento particular para diferenciarse de sus competidores. El resultado: los Galaxy Buds Live. ¿Están a la altura?

El diseño es lo que que primero llama la atención. Una vez extraídos del estuche ocurre algo: «¿dónde está el pinganillo para meterlo en el orificio auditivo? ¿Cómo se colocan?», pensarás. No, esto no funciona así. No tienen una punta de silicona. Están fabricados de tal manera para que encajen perfectamente entre los pliegues de la oreja. Al principio es un objeto intruso pero en seguida se le descubre el truco para ajustarlos. Se adaptan muy bien y quedan igualmente bien desde fuera, es decir, desde la perspectiva de los mirones. Son pequeños y minimalistas. Vienen en tres colores (blanco, negro y bronce), pero cabe destacar que los acabados metalizados le conceden un toque estupendo.

Al margen de su cara externa, que es importante, por supuesto, de lo que hay que hablar más es de su calidad de sonido. Un terreno en el que superan a los AirPods originales. El dispositivo viene sobrado de matices, trabaja bien las frecuencias medias y graves, aunque a veces le falta más matices en música donde el bajo es predominante. Pero en general es capaz de separar bien todos los tonos graves y agudos. El método de emparejamiento con un terminal de última generación de Samsung como el Note 20 Ultra es rápido y preciso.

Nada más abrir el estuche aparece una ventana de alerta que inicia el proceso de conexión. Desde la aplicación compatible (Samsung Wearable) se incluye un ecualizador básico con el que hacer algunos ajustes como potenciar los graves o agudos. Esto dependerá de los gustos de cada usuario o de los contenidos reproducidos, porque no es lo mismo escuchar a Soundgarden que un podcast.

En cualquier caso, tienen argumentos sólidos para hacerse un hueco en el mercado y rivalizar de tú a tú con los AirPods de Apple. Incluyen un sistema de cancelación activa de ruido, aunque durante las pruebas no ha aislado tanto como otros auriculares de la competencia. Es su asignatura pendiente. No se logra un buen aislamiento, no es efectivo con lo que el ruido de fondo se cuela. Uno de sus grandes aciertos es su enorme autonomía que permite utilizarlo durante más de ocho horas continuadas, aunque esto en la práctica no se suele dar, con lo que en porciones de tiempo se puede extender durante varios días.

Se carga por medio de un cable de tipo USB-C, aunque incluyen compatibilidad con cargadores inalámbricos de certificación Qi. Pero los usuarios de terminales de la marca surcoreana que soporta la carga inversa se puede superponer en la cara trasera y recargarlo en cuestión de minutos. Es decir, se puede cargar con el teléfono. Es una opción que está ahí, que no molesta y que, en determinadas ocasiones, sobre todo en un viaje, va a venir de perlas. El estuche cargador permite conocer el nivel de batería mediante un juego de luces LED de tres colores (rojo, verde y amarillo).

Sus controles son bastante intuitivos. Son precisos y rápidos, aunque hay que acordarse. Por ejemplo, un toque permite reproducir o pausar la pista, dos veces reproduce la siguiente canción o responde una llamada telefónica, mientras que tres veces seguidas salta al tema anterior. Y, por cierto, son compatibles con otros dispositivos incluso el iPhone y equipos Windows 10, además de otros modelos de teléfonos móviles de marcas como OnePlus. Su precio: 199 euros.
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