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El ciclón ‘Eta’ deja casi 200 muertos en Centroamérica

La aldea guatemalteca de Quejá, en el municipio norteño de San Cristóbal Verapaz, ponía ayer con total crudeza rostro al dolor y la devastación que ha sembrado en Centroamérica el paso del ciclón ‘Eta’, degradado posteriormente a tormenta. Desde que el pasado martes tocó tierra en Nicaragua como un poderoso huracán de categoría 4 ha causado innumerables destrozos en siete países, donde se contabilizan ya casi 200 muertos. Pero la gran mayoría, unos 150, se teme que estén en Quejá, bajo la montaña de lodo que sepultó el viernes más de un centenar de viviendas del remoto enclave.

Solamente una brigada del Ejército de Guatemala había logrado este viernes acceder a la aldea, tras caminar doce horas por una zona montañosa. El drama observado fue tal que el presidente, Alejandro Giammattei, expresaba sus temores de que se contabilicen «unos 150 muertos» cuando sean localizados los pobladores desaparecidos tras el alud provocado por las fuertes lluvias.

‘Eta’, que ponía rumbo anoche a islas Caimán y Cuba, mantenía aislados a miles de guatemaltecos a la espera de su rescate. A ello se sumaba un millar de viviendas destrozadas, pérdidas agrícolas millonarias y, sobre todo, la preocupación del Gobierno, en la misma línea que los países vecinos, por que el balance final de víctimas sea mucho mayor al haber importantes zonas «no contactadas».

En el caso de México, el azote del ciclón se vio agravado con la presencia de un frente frío. El saldo hasta ahora es de al menos 80.000 damnificados en Tabasco, de donde es originario el presidente, Andrés Manuel López Obrador, y 20 fallecidos, en su mayoría personas del estado de Chiapas que fueron arrastradas por la corriente de los ríos. El hallazgo de una decena de cuerpos flotando en las aguas coincidió con la decisión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños de que el país sea incluido en la petición de asistencia internacional, a la que se sumó también Honduras, al verse superada por la magnitud de la tragedia.

Mientras en México trabajaban a marchas forzadas para prestar auxilio a tres comunidades incomunicadas, en Honduras la estampa era igual de desoladora. A los diez muertos registrados, las miles de personas sin contactar y los más de 7.000 evacuados se añadía el grito desesperado por televisión de los pobladores de Ciudad Planeta, en San Pedro de Sula. «Necesitamos lanchas o helicópteros. Llevamos dos días sin comer, estamos unas 60 personas con niños», decía una mujer.

En busca de refugio

Los más afortunados, los que no quedaron atrapados por las inundaciones y los corrimientos de tierra, huían de sus comunidades con sus hijos en brazos y con todo lo que podían cargar: maletas, gallinas, cerdos, ovejas, colchones, muebles y electrodomésticos, con la esperanza de poder instalarse en algún albergue.

En Panamá, por su parte, el Gobierno informaba que había 68 personas desaparecidas y ocho muertos, que se suman a los dos fallecidos en Costa Rica y Nicaragua, y a la víctima contabilizada en El Salvador. Aun así, son cifras provisionales porque sigue sin haber un recuento definitivo de los daños humanos y materiales, que se prevén multimillonarios.

Entretanto, este sábado por la noche Islas Caimán y Cuba se preparaban para la llegada de ‘Eta’. En Florida (Estados Unidos), donde se prevé que se aproxime ya este domingo, las autoridades activaron la alarma ante la previsión de fuertes vientos, acompañados del riesgo de inundaciones y desprendimientos de tierra.

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