Política

El consenso por Azaña suma a todos los partidos menos a Vox

El salón de Pasos Perdidos del Congreso de los Diputados, a unos pocos pasos del hemiciclo en el que cada semana se revive el enfrentamiento político, ha sido este martes escenario del consenso para recordar la figura de Manuel Azaña, el último presidente de la República española. La imagen de entendimiento entre partidos podría haber sido casi perfecta, pero Vox ha decidido no participar en el acto que conmemoraba el 80 aniversario de la muerte del político. 

Hoy en España no vamos sobrados de consensos. Y en esta casa de la política española que es el Congreso de los Diputados resulta infrecuente alcanzar amplios y sólidos acuerdos”, ha iniciado la presidenta de la Cámara baja, Meritxell Batet, su discurso. A este respecto, ha señalado que la figura del expresidente republicano ha sido “erigida en objeto del consenso de la gran mayoría de las fuerzas políticas presentes” en el arco parlamentario. 

Ejemplo de este entendimiento ha sido la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, los miembros de la Mesa del Congreso, los portavoces de todos los partidos salvo el de extrema derecha, el alcalde de Alcalá de Henares -ciudad natal de Azaña-, Javier Rodríguez Palacios, y la nieta del expresidente de la República, María José Navarro Azaña

En boca de los presidentes

Batet ha señalado que este “consenso tardío” se ha visto reflejado en que durante los 40 años de democracia no ha habido presidente del Gobierno “que no se haya vuelto hacia Azaña mostrando su respeto, esperando orientación o hasta en busca de legitimación para sus actos y políticas”. 

A este respecto, ha explicado que Adolfo Suárez quiso “recoger la tradición del centro progresista” de Azaña; Felipe González presentó la biografía del expresidente de la República escrita por Josefina Carabias; José María Aznar presentó los textos de sus diarios robados en el exilio ginebrino; José Luis Rodríguez Zapatero impulsó la publicación de sus obras completas; Mariano Rajoy recurrió a citas de Azaña durante un discurso parlamentario y Pedro Sánchez visitó su tumba en Montauban (Francia)

Las tres cualidades

La presidenta del Congreso ha subrayado que Azaña fue “ante todo un reformista” que “supo siempre que la clave de un buen discurso, como de uan buena reforma, es ofrecer la salida más integradora a los conflictos existentes”. A esto ha añadido que el expresidente de la República entendió que el Estado es un “instrumento fundamental” para acercar a los españoles a la “realidad de progreso y convivencia” del resto de países europeos. 

Y, sobre tod, Batet ha incidido en que Azaña fue “un hombre de reconciliación“. “Lo fue siempre en su defensa de la integración y de la fuerza de la convicción frente a la exclusión y el exterminio del contrario. Lo fue en su concepción del consenso como suma de acuerdos, cesiones y transacciones”, ha sentenciado.

Como reflexión final, ha señalado que “su figura debe contribuir a defender, recuperar y profundizar tantos otros consensos nuevos cada día y a valorar los ya alcanzados y que él nunca pudo ver, sino sólo desear e impulsar”. 

La ausencia ultra

Sin embargo, las palabras de Batat llamando al entendimiento no las han querido escuchar los dirigentes de Vox que se opusieron a la realización del acto y tampoco han querido acudir a su celebración. El portavoz de la formación de ultraderecha en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, esgrimió que la conmemoración del 80 aniversario de la muerte del expresidente republicano era “muy inoportuna” y un ataque directo a la monarquía. 

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