Economía

El crédito crece a su mayor ritmo desde la crisis financiera gracias al ICO

El crédito se había incrementado un 2,5% interanual hasta junio, algo que no sucedía desde el final de la crisis financiera de 2008, según datos del Banco de España. Y la clave de este comportamiento se encuentra en el programa de avales del Estado: un 41% del volumen de crédito dispuesto en nuevas operaciones con finalidad empresarial en la primera mitad del año ha sido avalado por el Estado. Aunque, como explica Ángel Estrada, director general de Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución, en muchos casos, las empresas han usado los créditos con aval para depositarlos en los bancos. «Ahora es el momento de ser precavido, de construir colchones», asegura. Estrada también explica que los avales del Estado están posibilitando que el ratio de dudosos de la banca se mantenga contenido. Y a esta misma circunstancia también contribuye el hecho de que el crédito esté aumentando. Si bien Estrada admite que hay en ciertos segmentos en los que la morosidad está aumentando con fuerza, como en el crédito al consumo, donde crece a ritmos del 20%. Y, además, hay actividades empresariales que afrontan un riesgo especial, como la restauración, la hostelería o los alojamientos.

El crecimiento del crédito y, por tanto, del aumento del endeudamiento del sector privado, unido a la fuerte caída de los beneficios y de la rentabilidad que está ocasionando la pandemia, afectarán a la solvencia, sobre todo de las pequeñas empresas de los sectores más expuestos a la crisis y también de los hogares más vulnerables. Si bien las familias han incrementado su ahorro, los ratios de deuda y de carga financiera también se han incrementado en algunas de ellas porque su renta se ha visto disminuida.

De ahí que, sobre todo debido a la virulencia de la segunda ola de la pandemia y a las nuevas medidas de restricción de la actividad que están adoptando muchos Gobiernos, Estrada anticipa nuevas medidas que, para ser eficaces, deberán adoptarse a nivel europeo, como la ampliación de avales y moratorias siendo más selectivos con sus beneficiarios; la intervención en el capital de empresas y la reestructuración de la deuda de empresas y hogares; y la creación de compañías de gestión de activos, un eufemismo para el «banco malo».

Por el momento, las moratorias al pago de créditos concedidas en España representan el 4,7% del total del crédito bancario, con un total de 50.000 millones de euros. A estas moratorias acceden sobre todo, según ha detectado el Banco de España, los hogares más vulnerables. Y el supervisor teme que, una vez terminado el periodo de carencia, si la actividad económica no se ha recuperado, estos hogares pasen a engordar las morosidad bancaria.

Los bancos más pequeños, los más protegidos

Precisamente, medidas como las moratorias o los avales han permitido que los datos de morosidad no se hayan visto deteriorados por el momento y que la solvencia del sector financiero no haya mermado. Pero el Banco de España sí espera que los ratios de capital se puedan ver reducidos, de acuerdo a los ejercicios de estrés que ha efectuado bajo dos escenarios: uno más benigno que contempla una caída del PIB del 1,6% en tres años y otro más severo de acuerdo con el que la contracción de la actividad alcanzaría el 5,7%.

Las entidades financieras españolas más significativas y con mayor actividad internacional sufrirían una caída de su solvencia -que parte del 11,8%- de dos puntos en el primer escenario y de 3,9 puntos en el más adverso. Las entidades significativas domésticas, que parten del 13% de capital, registrarían una merma de su solvencia de un punto en el primer supuesto y de 4,6 puntos en el peor; mientras que las entidades menos significativas y bajo supervisión nacional directa, que tienen una ratio de capital de partida del 17,9%, podrían ser capaces de mejorar su ratio de capital en 0,8 puntos en el escenario base, mientras que en el adverso la caída sería de 1,3 puntos. Los bancos más pequeños se mostrarían más resistentes debido a que tienen una mayor concentración en activos menos afectados por la crisis, como la deuda pública, que se ha mantenido estable gracias a la intervención del Banco Central Europeo, o el crédito hipotecario, que suele sufrir menos morosidad.

En todo caso, según señala Estrada, los tres grupos de entidades financieras muestran «una adecuada capacidad de resistencia agregada», aunque el entorno también está marcado por una gran incertidumbre y heterogeneidad en la situación de cada una de ellas.

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