El hombre más perseguido de Francia, un imán partidario del diálogo con católicos y judíos

El hombre más perseguido de Francia es un musulmán, el imán Hassen Chalghoumi (Túnez, 1972), que ha recibido numerosas amenazas de muerte, acosado con centenares de «mensajes» de odio y violencia física, tras la decapitación de un profesor, Samuel Paty, víctima de un musulmán fanático el 16 de octubre pasado, en Conflans Sainte-Honorine, en la «banlieue» / suburbios del oeste de París.

Imán en la mezquita de Drancy, al norte de la capital, Chalghoumi se dio a conocer hace años, cuando decidió apoyar la nueva legislación prohibiendo el velo islámico. Desde entonces, ha defendido el respeto más estricto de la legalidad del Estado, apoyando el diálogo entre musulmanes, judíos y católicos.

A las pocas horas de la decapitación de Samuel Paty, Chalghoumi protagonizó varias manifestaciones de piedad, solidaridad y unión nacional. El imán de Drancy estuvo presente, así mismo, en todas las manifestaciones de solidaridad que se sucedieron, en París, las últimas semanas.

Consecuencia inquietante de esa voluntad de diálogo y solidaridad, Hassen Chalghoumi ha recibido varias amenazas de muerte, y ha sido víctima de una campaña de acoso físico y moral, a través de las redes sociales, incluso con «manifestaciones» en los alrededores de la mezquita de Drancy, situada en una antigua «sala de deportes», reconvertida en lugar de culto musulmán.

Separado de su familia
Chalghoumi se ha visto forzado a separarse temporalmente de su esposa e hijos, enviándolos a un lugar desconocido, con protección policial, para intentar ponerlos a salvo. Y Emmanuel Macron ha pedido personalmente al ministro del Interior, Gérald Darmanin, que se proteja al imán de Drancy con un servicio especial de seguridad. Es imposible «aproximarse» a la mezquita del imán perseguido y acosado sin un rosario de controles policiales, muy rigurosos.

La fiscalía del Tribuna de París ha encomendado a la Brigada contra la represión de la delincuencia contra las personas la investigación de tres tipos de amenazas: apología del odio y el terrorismo, provocaciones y amenazas contra la integridad física, y amenazas de muerte.

El imán Chalghoumi ha sido víctima, desde hace años, del acoso del «colectivo» pro palestino «Cheikh Yassine», cuyo fundador, Abdelhakim Sefrioui, militante islamista radical, está inculpado como posible cómplice en la decapitación de Samuel Paty.
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