Economía

El PIB español crece un histórico 16,7%, pero no recupera lo perdido

El PIB español registró un fuerte repunte del 16,7% en el tercer trimestre del año en comparación con el segundo. Ello se produce después del desplome registrado entre abril y junio, cuando, por la pandemia y las medidas de confinamiento, la economía española se contrajo un 17,8%.

A esta última caída, la mayor de la economía española en la historia -o, al menos, desde la Guerra Civil (1936-1939)- sigue un ascenso también récord que, además, supone una fulgurante salida de la recesión: tras acumular los dos primeros trimestres del año de caída del PIB, el primero con una contracción del 5,2% y el segundo con una caída del 17,8%, la economía remontó en el tercero un 16,7%. Ello confirma que la actividad recuperó tracción con la «nueva normalidad» después del confinamiento y tras el final del estado de alarma, que se extendió entre mediados de marzo y el 21 de junio, es decir, durante el grueso del segundo trimestre.

Con todo, pese al ascenso del último trimestre, la variación interanual del PIB sigue siendo negativa: la economía doméstica aún se contrae un -8,7%, cifra de todas maneras inferior a la caída del -21,5% registrada en el trimestre anterior.

De hecho, en los últimos tres meses, la economía española sólo recuperó un 59,30% de la actividad destruida en el primer semestre del año. El repunte del 16,7% registrado entre julio y septiembre implica la recuperación de 41.500 millones de euros de PIB, frente a los casi 70.000 millones de euros que se dejaron de producir en el primer semestre.

Eso sí, la remontada registrada por la economía doméstica en el tercer trimestre del año ha cumplido, y con creces, las expectativas que tenían diferentes organismos. Así, el Banco de España en sus últimas estimaciones apuntaba a un repunte económico de entre el 16,6% y el 13% en el tercer trimestre del año. Algo más pesimista se había mostrado, sin embargo, Funcas, la fundación de las antiguas cajas de ahorro, que limitaba el rebote a un 11,5% -o a un 13% teniendo en cuenta el vigor exportador- como consecuencia de la debilidad que mostró la temporada turística, frustrada por las limitaciones a los viajes a España que establecieron algunos países europeos emisores de visitantes a nuestras costas, y lo temprano que llegaron a España los rebrotes de coronavirus y el inicio de la segunda oledada de la pandemia.

María Jesús Fernández, de Funcas, explica que lo que más ha desviado la realidad de sus previsiones es la mayor fortaleza mostrada por la actividad de los servicios ligados a la covid-19, que han funcionado a un 78% de su nivel normal, cuando se esperaba que fuera en torno a un 60%. Y también la industria ha crecido más de lo esperado, sobre todo las manufacturas. Aunque Fernández advierte, como lo hace la propia nota del INE, de que estos datos pueden estar sujetos a revisiones a la baja.

«Los datos que hemos conocido esta semana muestran la fuerte reactivación de la economía y el empleo durante el tercer trimestre del año», ha valorado la vicepresidenta Nadia Calviño esta mañana. «En un contexto atípico, marcado por los rebrotes y por la ausencia de turismo internacional, la economía española ha crecido más de un 16%, se han creado casi 570.000 puestos de trabajo y han salido un 80% de los trabajadores en ERTE», continúa la también ministra de Economía, quien concluye que «contamos, por tanto, con una buena base para la recuperación económica». Si bien Calviño también reconoce que «estamos en un momento de alta incertidumbre, tanto a nivel europeo como global». «Por eso las prioridades siguen siendo las mismas: trabajar de forma coordinada en España y en Europa para atajar cuanto antes la pandemia y continuar apoyando a las empresas y familias. De esta forma, podremos mantenerrnos en una senda de recuperación y tener un crecimiento más intenso en 2021».

En cuanto a los componentes del PIB, destaca el fuerte rebote registrado en el consumo final de los hogares, que subió un 20,7% en tasa trimestral -frente a la caída del 20,4% el segundo trimestre-. Mientras, la formación bruta de capital, es decir, la inversión, remontó un 17,8% -desde un descenso del 21,5% entre abril y junio-, sobre todo empujada por las inversiones en maquinaria, bienes de equipo, armamento y recursos biológicos cultivados, que subieron un 37,4%.

También el sector exterior aportó al crecimiento, con una subida de las exportaciones del 34,3%, tras haberse hundido un 33,4% en el trimestre anterior. Las importaciones aumentaron un 28,4% después de haber descendido un 29,5% entre abril y junio.

De todas maneras, el gasto en consumo de los hogares aún baja un 10,4% interanual, la inversión, un 12,8%, y las exportaciones, un 17%.

Por sectores, la industria creció un 27,4% -tras caer un 19,1% en el segundo trimestre-; la construcción, un 22,5%; y los servicios, un 15% -desde un retroceso del 18,3% entre abril y junio-. Pero, dentro de estos últimos, el comercio, el transporte y la hostelería -que se habían hundido casi un 40% en el trimestre anterior- remontaron un 42,5%.

La agricultura, que fue el sector que mejor aguantó la recesión, se mantuvo prácticamente plana en el tercer trimestre. Y, de hecho, ésta es la única que crece en tasa interanual (5%), frente a la caída de la industria (-3,6%) y los servicios (-9,8%). Dentro de estos últimos, la actividad del comercio, el transporte y la hostelería aún baja un 22% en comparación con el tercer trimestre de 2019.

De acuerdo con las estimaciones del último cuadro macro del Gobierno, el PIB este año se contraerá un 11,2%, para en 2021 rebotar un 9,8%. Las previsiones del Fondo Monetario Internacional son algo más pesimistas, con una previsión de retroceso del PIB del 12,8% este ejercicio, para alcanzar una expansión del 7,2% el próximo.

María Jesús Fernández advierte de que las expectativas con vistas al cuarto trimestre del año son «oscuras» y que ya hay muchos analistas que están anticipando una recaída del PIB, una nueva contracción de la actividad, que no sería tan voluminosa como la del segundo trimestre, aunque vuelva a haber un confinamiento, ya que el punto de partida ahora es más bajo que a principios de año. Pero las previsiones aún son muy difíciles de realizar, puesto que hay mucha incertidumbre tanto sobre la evolución de la pandemia como respecto a la respuesta que darán los gobiernos.

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