Política

El presidente del tribunal limita la declaración del padre de Xavi al atropello

El presidente del tribunal que juzga los atentados de Barcelona y Cambrils, Alfonso Guevara, ha limitado la declaración de Javier García Espinola, padre del niño de tres años muerto en el primer atropello, Xavi, a cómo se produjo el atentado, en el que le ha permitido dar todos los detalles que el testigo ha considerado conveniente ofrecer, pero no le ha permitido profundizar en lo que dijo haber conocido que “le había hecho dudar” de la investigación.

Esta acusación, que ejercen los abogados Agustí Carles y Jaume Alonso-Cuevillas, pretende que el Estado sea declarado responsable por no haber controlado al imán de Ripoll Abdelbaki Es Satty, al que consideran confidente del CNI y cuya muerte incluso ponen. Guevara se ha limitado a decir “suficiente, suficiente”, cuando García Espinola concluía su extensa declaración sobre cómo se produjeron los atentados y se disponía a pronunciarse sobre otros aspectos “que les habían hecho dudar” de la investigación realizada

Hasta entonces el testigo ya había explicado que había cobrado una indemnización de 250.000 euros por la muerte de su hijo, que podía haber sido “presidente del mundo o el astronauta que llegara a Marte”. Quiso devolverlo y se preguntó “si había suficiente para sacarle del nicho”. Criticó la atención que había recibido de la oficina de atención a las víctimas del terrorismo, aunque, según dijo, su directora se había reunido con él para ponerse a su disposición.

García Espinola explicó que sus hijos estaban con su exmujer y su familia disfrutando un día en Barcelona y que justo cuando Younes Abouyaaqoub irrumpió en La Rambla con la furgoneta su mujer y su hija Marina se habían separado del grupo para comprar una pulsera que “les salvó la vida”. Los tíos de ella murieron y el pequeño Xavi fue trasladado a un centro de atención primaria próximo primero y luego al hospital, donde se certificó la muerte. El testigo también criticó haber tenido que hacer la autopsia, obligatoria en cualquier muerte violenta. 

Regañar  

Durante la sesión también declaró como testigo protegido, un camarero que  vio el día 16 de agosto a Driss Oukabir y a Younes Abouyaaqoub en el establecimiento donde trabajaba y, según explicó, le pareció apreciar una actitud “autoritaria” del acusado sobre el que luego cometerá el atentado de La Rambla. 

El camarero explicó que se fijó en ellos porque le parecían nerviosos y tenía una “actitud sospechosa” y le pareció que Oukabir por sus gestos regañaba a Abouyaaqoub, aunque hablaban en marroquí y no les entendía. Al salir a fumar vio que conducían furgonetas.

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