Economía

Fedea: «Hay que evitar una renovación de los ERTE sin elementos nuevos»

Mientras el Gobierno y los agentes sociales reanudan su diálogo para tratar la prórroga de los ERTE hasta final de año, hasta entrado 2021 o por sectores, Fedea ha trasladado sus recomendaciones sobre cómo abordar la cuestión de la, a su juicio, mejor manera. Marcel Jansen, investigador de Fedea y profesor asociado de la Universidad Autónoma de Madrid, ha defendido que se ha de «evitar una renovación automática de los ERTE que no introduzca elementos nuevos».

Jansen ha precisado que si bien hay sectores que se ven afectados por cuestiones de fuerza mayor (en los que se han de renovar los ERTE especiales para hacer frente a esta circunstancia), hay otros sectores cuyo impacto obedece a la falta de demanda y que, en ellos, los expedientes temporales de regulación de empleo a aplicar deberían ser los motivados por causas económicas que tendrían que negociarse en el seno de las propias compañías.

«Hay que preparar la transición de los ERTE por fuerza mayor hacia los económicos», ha sugerido Jansen. En este sentido, el investigador de Fedea ha emplazado a las autoridades a diseñar un esquema claro para que las empresas sepan con qué ayudas podrían contar, el ritmo en el que van a disminuir las ayudas del Estado y, de esta manera, los empresarios puedan decidir si continuar con el ERTE, si lo levantan y mantienen plantilla, o si será necesario realizar ajustes.

A juicio de Jansen, «los ERTE tendrán que ser más selectivos para evitar que se mantengan empresas que sin estas ayudas no serían viables». En este sentido, ha afirmado que sería bueno que se permitan reajustes de plantilla: «Quizás se necesiten y este marco es excesivamente rígido», ha afirmado aludiendo al compromiso del mantenimiento del empleo durante seis meses en las empresas afectadas por ERTE por fuerza mayor y a la prohibición de los despidos procedentes. «Ha llegado el momento de reconsiderar ambos aspectos», ha invitado Jansen. Ha propuesto que la penalización a las empresas por despedir sea proporcional al incumplimiento, es decir, que en lugar de que un empresario que despida tenga que devolver todas las ayudas recibidas, retorne aquéllas que ha percibido en concreto por los trabajadores de los que prescinda. Y, además, ha sugerido la no renovación de la prohibición de los despidos. De lo contrario, a su juicio, «sólo se retrasarían los ajustes en el mercado laboral».

«Que se renueven los ERTE, pero debemos ser más selectivos que al principio. Tenemos que ser generosos con sectores como el turismo. Pero también hay que aprender de otros países que tienen una experiencia muy larga con los ERTE, y transformarlos en un instrumento más de la gestión de los recursos humanos», ha sintetizado Jansen.

Respecto a esta última cuestión, ha explicado que sería interesante usar los ERTE para «reforzar el vínculo entre trabajador o empresa» y para formar a los empleados: «Debemos introducir incentivos o la obligación para usar el tiempo no trabajado de forma productiva, con formación o cualificación de los trabajadores».

Además, ha emplazado a que los servicios públicos estén preparados para un otoño en el que puedan incrementarse los despidos y las quiebras de empresas. A juicio de Jansen, deben diseñar medidas para favorecer la reubicación de estos trabajadores. En su opinión, los servicios públicos de empleo deberían estar analizando los sectores y las empresas en las que pueda haber ERE o ajustes, así como si hay otros nichos de empleo y si los empleados necesitarían reciclarse para recolocarse. Jansen ha afirmado que se ha perdido el tiempo estos meses sin analizar estas cuestiones, dado que los ERTE sólo consiguen anestesiar en el mercado laboral. «Hay que moverse de un enfoque de sólo protección de rentas», ha asegurado.

También ha sugerido que otra medida que se podría adoptar puede pasar por favorecer la movilidad voluntaria de los trabajadores que saben que trabajan en empresas o en sectores vulnerables, haciendo compatible una prestación parcial del ERTE con la renta procedente de una nueva empresa.

Por último, ha asegurado que la respuesta para el mercado laboral español «no puede ser una contrarreforma», sino «mejorar lo que se hizo». Y ha añadido que «derogar» (en referencia a reformas laborales pasadas) «es pensar en la economía de los años noventa o 2000». Y ha resumido su apuesta por medidas que reduzcan la dualidad laboral, la flexibilidad interna negociada en el seno de las empresas y la modernización de los servicios públicos de empleo.

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