Política

Felipe VI, entre pros y contras

Mientras avanzan las investigaciones judiciales, en España y Suiza, sobre los 100 millones de dólares que supuestamente Juan Carlos recibió de Arabia Saudí, Felipe VI está a punto de empezar su curso político más complicado. En la Zarzuela son conscientes de la delicada situación en la que está la jefatura del Estado y fuentes de la Casa del Rey admiten la dificultad de tomar cualquier iniciativa para intentar superar la crisis a la que se enfrentan.

No hay ni una que se revele como una solución clara, sin ser susceptible de ser criticada, afirman, aunque no concretan qué medidas están analizando. De manera oficial, no hay nada nuevo que reseñar. Al menos por ahora. No acostumbra la jefatura del Estado a facilitar pistas de los pasos que va a dar y sus anuncios llegan casi siempre de manera súbita para la opinión pública: la renuncia a la herencia de Juan Carlos o la comunicación del emérito de España son dos ejemplos recientes.

El Monarca reaparecerá el miércoles en un acto en la Comandancia Naval del Miño, en Tuy, Pontevedra, después de haberse tomado dos semanas de vacaciones. El Rey vuelve a activar su agenda, en la que también ha incluido el lunes, 14, la apertura del año judicial, un acto solemne al que siempre acude y que esta vez atraerá más focos que nunca teniendo en cuenta la investigación abierta en la fiscalía del Tribunal Supremo sobre los supuestos delitos de su padre por el presunto cobro de comisiones por el AVE a la Meca.

Antes de la salida del emérito de España, una de las medidas que se supo que se estaba estudiando es la retirada del título de Rey a Juan Carlos, modificando un real decreto de 1987 sobre este asunto. Fue el Gobierno de Mariano Rajoy el que (a petición de Zarzuela, según fuentes del PP) lo cambió tras la abdicación para que tanto Juan Carlos como Sofía mantuvieran vitaliciamente el título de reyes y honores análogos a los de la Heredera, Leonor.  

También pueden la jefatura del Estado o el Gobierno dar más información sobre el coste de la monarquía, toda vez que hay muchas partidas que se destinan a ella y se incluyen en los presupuestos de los ministerios sin especificar que van destinadas a esa institución (parque móvil, seguridad, aviones…). 

Modernizar la imagen

Además, sobre la mesa está la posibilidad de que Felipe se someta por primera vez a una entrevista en televisión, una iniciativa que se planteó en Zarzuela en 2011 poco antes de que estallara el caso Nóos. Se llegó a estudiar el formato y quiénes podrían ser los periodistas que preguntasen, aunque nunca, desde entonces, se ha visto oportunidad (política) para llevarla a cabo.

Fuentes conocedoras de los debates sobre la modernización de la jefatura del Estado apuntan también la opción de modificar el tipo de audiencias en la Zarzuela (restar ceremoniosidad a la recepción en el salón y actualizarlo), ampliar el tipo de actos a los que acuden los Reyes (más actos culturales y deportivos), volver a los viajes con empresarios para ayudarlos en este contexto de crisis… «Seguro que si amplían los datos del presupuesto habrá quien considere que llega tarde y, si se le ve con empresas en el extranjero, alguno se preguntará si no va a hacer como el padre, pero el riesgo es parecer irrelevante o alejado de la sociedad y eso no se lo puede permitir», afirma un antiguo trabajador de la Casa del Rey.

   
 

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