Política

Fernández Díaz niega que Rajoy o Cospedal le ordenaran una operación ilegal como la ‘Kitchen’

El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz ha sido el que ha citado sin que nadie le preguntara tanto al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy como a la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal. Pero para exculparles. Fuentes presentes en la declaración han asegurado que el político catalán negó que ninguno le hubiera pedido la ‘operación Kitchen’ o alguna actuación ilegal relacionada con el extesorero del PP Luis Bárcenas, porque, sostuvo, no existía preocupación con lo que pudiera guardar.

Su estrategia de defensa pasaba por negar la mayor. Ignoraba quién era Sergio Ríos, el chófer del Bárcenas que colaboró en el espionaje ilegal a su jefe, pese a lo declarado este jueves por su exnúmero 2 Francisco Martínez, que sostuvo que fue el ministro quien le dio su nombre, por lo que preguntó al exdirector adjunto de la Policía Eugenio Pino. Según el exsecretario de Estado de Seguridad, Fernández Díaz estaba al tanto de lo que él creía una operación policial legal, encaminada a buscar la fortuna oculta del extesorero.

Desconocimiento “deprimente”

El exministro había asegurado que se enteró de la ‘Kitchen’ por la prensa y que mientras estuvo al frente del Ministerio no estaba en el día a día de las operaciones policiales; solo se informaba a través de su equipo de lo que podía necesitar para sus comparecencias parlamentarias, circunstancia que podría justificar que Martínez le considerara al tanto de la ‘Kitchen’.

El juez le señaló que además de la investigación seguida en la Audiencia Nacional sobre la Gürtel había indicios de una paralela ilegal, para intervenir la información comprometedora que pudiera guardar Bárcenas. El exministro contestó que de ser así, sería una “deslealtad”.

El desconocimiento alegado de lo que ocurría en el ministerio fue tal que el juez Manuel García-Castellón lo llegó a calificar de “francamente deprimente” y le dijo que debajo de él “parecía que había un reino de taifas” que hacía lo que quería. Fernández Díaz no le discutió sino que ahondó en esa línea al responderle que se enteró por Rajoy del registro de la sede principal del PP, ordenado por el juez Pablo Ruz en la causa de los papeles de Bárcenas, justo la que se intentó frustrar con el espionaje ilegal de la familia del extesorero.

Décimo ministro

La ignorancia no fue un impedimento para sacar pecho y sostener que el fue el décimo ministro del Interior, “y el último”, con el que actuó el principal imputado en el ‘caso Tándem’ en el que se investigan las cloacas policiales, José Manuel Villarejo, del que añadió que había realizado un gran servicio a España en los tiempos del socialista José Luis Corcuera, según le había comentado el exdirector general de la Policía Juan Cotino, fallecido durante la pandemia.

Señaló que él solo conocía a Villarejo de un par de actos protocolarios y recordó que en los audios intervenidos al exministro había una de un magistrado de la Audiencia Nacional entonces y de la actual fiscal general del Estado, Dolores Delgado, para ahondar en el tiempo que el excomisario llegaba actuando.

Igual que descargó de responsabilidad a Cospedal también lo hizo con su marido, el empresario Ignacio López del Hierro del que dijo que conocía mucho, pero tampoco le había pedido nada. Anticorrupción solicitó al juez la imputación del matrimonio que aparece con frecuencia en el sumario. El magistrado rechazó hacerlo hasta escuchar a Martínez.

Pendiente del teléfono

El exministro también desmintió a su número dos en lo relativo a los sms que este dice que le envió y que, tras ser imputado llevó a un notario para dar fe de su autenticidad. Fernández Díaz niega haberlos visto incluso y se mostró muy dolido con las afirmaciones de Martínez que dijo no entender.

Eso motivó que los fiscales Anticorrupción Ignacio Stampa y Miguel Serrano solicitaran al juez que se revisara su móvil, para lo que el exministro debía entregarlo o, en caso de negarse, que le fuera requisado. La defensa puso objeciones por estar imputado, pero finalmente el exministro entregó el aparato. Fernández Díaz explicó que se trataba de un aparato distinto al que tenía en 2013, pero el número era el mismo. 

Uno de sus argumentos para calificar de “montaje” los mensajes pasa, según fuentes jurídicas, por que en uno de los mensajes supuestamente remitidos a Martínez se sustituía una “q” por una “k”, algo que no es habitual en los textos escritos por el exministro.

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