Mundo

«Gerrymandering», o cómo redibujar un distrito electoral para ganar votos en EE.UU.

La Cámara de Representantes, equivalente al Congreso de los Diputados en España, se encarga de redactar las leyes de EE.UU., pudiendo llegar a maniatar a presidentes en sus planes de gobierno. Entre sus funciones está la aprobación de los presupuestos.

Dado que los miembros de la Camara se eligen por distritos en los diferentes estados, el diseño de estas demarcaciones es crucial en el resultado, lo que ha dado lugar a toda una «ingeniería» por parte de los políticos de uno u partido para tratar de que el mapa sea lo más favorable a sus intereses. La modificación de estos distritos con el fin de obtener una ventaja electoral es lo que se conoce como «gerrymandering».

Algunos historiadores consideran que el primer intento de manipulación de este tipo se remonta a 1789, el año en que
George Washington
ganó las primeras elecciones de la historia de la nación norteamericana. Se dice que el que sería después el cuarto presidente de EE.UU, James Madison, tuvo un rival que diseñó un mapa de los distritos de Virginia a su antojo, Patrick Henry. Sin embargo, hay discrepancias sobre este hecho.

De todas maneras, la palabra «gerrymandering» se atribuye a Elbridge Gerry, vicepresidente de la administración Madison. Un grupo de periodistas bautizó esta práctica, mezclando el apellido de este político y la palabra «salamander» (salamandra, en inglés), por la forma caprichosa del distrito electoral redibujado para alcanzar los electorados que interesaban al dirigente de turno. En 1812, año en el que era gobernador de Massachusetts, Gerry firmó una ley que permitía redibujar los distritos electorales de su estado.

A lo largo de los años, la población de EE.UU. ha vivido muchos cambios demográficos. Ante eso, el «gerrymandering» ha sido y es una opción tentadora, tanto para

demócratas

como
republicanos
, para moldear distritos a su manera. Lo que genera polémica no es la potestad que tiene el poder legislativo para hacerlo, sino su uso arbitrario.

Hay dos tipos de «gerrymandering» en la política estadounidense: la racial y la partidista. El primer tipo se suele utilizar con el fin de proteger a minorías étnicas, como permite la enmienda XV de la Constitución, ratificada en 1870, y la Ley sobre derecho de voto («
Voting Rights Act»
) de 1965. Sin embargo, los estados sureños han burlado la primera, hasta el punto de conseguir que el Tribunal Supremo no les haya exigido registrar a habitantes de colectivos raciales concretos para ejercer su derecho al voto.

El «gerrymandering» político es más difícil de combatir. En este caso, hay estados que pueden decidir si aplicarlo o no. Los cambios demográficos suelen ser utilizados como excusa para rediseñar distritos electorales.

Además, la línea entre ambos tipos de «gerrymandering» suele ser, a menudo, invisible, ya que los votos a un determinado partido están estrechamente relacionados con los de una minoría concreta. Por ejemplo, el electorado negro suelen ser un gran caladero de votos para los demócratas.

Cambios que influyen en las elecciones de 2020
La asociación «The People» se encarga de combatir esta y cualquier otra forma de discriminación hacia colectivos determinados en la participación política. En una entrevista en NPR, la radio pública nacional de EE.UU., la directora de dicha organización, Katie Fahey, aseguraba que, en estados como Míchigan, Pensilvania, Florida, Ohio, Carolina del Norte y Wisconsin, el «gerrymandering» se ejecutó con éxito en 2010. Muchos de los legisladores que aplicaron la medida entonces no han permitido a algunos estados ahora, en las elecciones de 2020, tolerar de manera más abierta el voto por correo. Esta medida puede ser aplicada por diferentes estados cada década. Por tanto, este año es capital en el asunto.

Aclarando que el «gerrymandering» es algo muy común en los dos partidos más votados de EE.UU., Fahey reconocía que los republicanos son más propensos a utilizarlo. De hecho, afirmaba que estos crearon hace diez años la «Project Red Map», una estrategia que buscaba que el rediseño de diversos distritos garantizase victorias a la formación que actualmente gobierna el país. Para ello, gastaron más dinero de lo normal en comicios para la Cámara de Representantes y el Senado, causa que facilitó que varios legisladores tuvieran más poder a la hora de configurar mapas electorales.

Fahey, procedente de Míchigan, también aseguraba que las personas que han aplicado el «gerrymandering» en su estado son las mismas de hace 30 años. «Trabajan con lobistas pagados por el partido», puntualizaba la directora de «The People».

Aunque haya estados como California que lo prohíben en su constitución, todavía el «gerrymandering» sigue siendo un obstáculo en gran parte de EE.UU. para que la representación parlamentaria refleje de manera realista los votos de distritos concretos.
Ir al artículo fuente

¿Cuál es tu reacción?

Emocionado
0
Feliz
0
Enamorado
0
No estoy seguro
0
Gracioso
0

You may also like

Los comentarios están cerrados.

Más en:Mundo