Gordó carga contra el extesorero de CDC para exculparse

El exdiputado, ‘exconseller’ y exgerente de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), Germà Gordó, cargó este viernes ante el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata contra el que fue tesorero del partido Daniel Oscàcar, quien le atribuyó el diseño del sistema de blanqueo conocido como ‘pitufeo’ con el que, según los investigadores, el partido político habría reintroducido en el circuito legal dinero presuntamente conseguido mediante comisiones ilegales por adjudicación de servicios y obras públicas.

El exalto cargo de la Generalitat atribuyó directamente a Osàcar, como responsable de finanzas, el control de los ingresos que llegaban al partido, a la vez que ha vinculado la imputación que vertió contra él en su declaración a la situación penitenciaria del extesorero, que cumple condena por el ‘caso del Palau’ en régimen de semilibertad, y por interés en salvar su patrimonio.

El exdirigente convergente detalló en su última intervención y tras el interrogatorio del fiscal anticorrupción adscrito al ‘caso 3%’, José Grinda (los abogados defensores de los otros acusados, ni el suyo, Cristóbal Martell efectuaron preguntas) que tenía conocimiento por personas que no quiso develar de que Oscácar había contactado con personas “importantes” de CDC para que intercedieran para resolver sus problemas y que si no lo hacían recurriría a otras instancias.

Gordó, que quiso exponer sus principales argumentos cuando el fiscal acabó sus preguntas, negó rotundamente que diera orden alguna para pedir a altos cargos del partido donaciones y, mucho menos, que posteriormente, le fueran devueltas. Es decir, rechazó su participación en el ‘pitufeo’.

El exdiputado sostuvo que su función como gerente era controlar los gastos de CDC y participar en la elaboración en los presupuestos, porque, según dijo, él no tenía competencia alguna en los ingresos que llegaban a la formación política. Esta materia, recalcó, era de Daniel Osácar. Su labor era la gestión interna y los recursos humanos, resumió.

En lo que coincidió con el extesorero es en que Convergència es un partido “muy estructurado y altamente jerarquizado” y que él solo rendía cuentas, cuando era necesario, pero no a diario, con el que era entonces secretario general del partido, Artur Mas, como hacía Osàcar.

En paralelo

Gordó aclaró que tanto el extesorero como él, como gerente, estaban en paralelo dentro de la estructura de la formación, por lo que nunca le dio órdenes. También negó controlar los gastos electorales de la federación de Convergència i Unió (CiU) y limitó su participación a ayudar al comité de campaña.

En este sentido, sacó a relucir la carta firmada por Artur Más y aportada por su abogado a la causa,  en la que este último asumía las responsabilidad del nombramiento de Osàcar y del mismo Gordó. El fiscal, ante esta afirmación, preguntó al imputado si le había pedido o exigido al expresidente esa misiva, a lo que el exdiputado contestó que el documento había sido elaborado a instancias del propio Mas.

Aflorar dinero negro

El exdirigente convergente ha declarado como imputado después de que el extesorero del partido Daniel Osàcar le acusara de haber ideado y diseñado este método, que consiste en el desembolso por parte de altos cargos de la formación de una cantidad de dinero (normalmente 3.000 euros) como una aparente donación que, posteriormente, le era devuelta en efectivo. De esta manera, se “afloraba el dinero procedente del delito”, según el auto con el que le imputó el magistrado.

El juez considera incriminatorio que las donaciones tuvieran una “sorprendente homogeneidad” (3.000 euros), que se produjeran en fechas próximas y que no se correspondieran con cuotas de afiliados, ni aportaciones al partido realizadas por sus cargos electos con cargo a sus salarios públicos. Tampoco obedecían a una campaña pública de donaciones pedida por CDC a sus militantes. 

El magistrado tuvo en cuenta la versión de Osàcar por la que Gordó le habría proporcionado cada año (al menos en el 2008 y el 2010) una lista de potenciales “donantes” entre miembros y simpatizantes de CDC a los que encomendó que Osàcar llamara personalmente para solicitarles 3.000 euros mediante cheque bancario nominativo que luego les reintegraría en mano en efectivo.

Una persona del Departamento de Contabilidad de CDC, que no ha podido ser identificada, le dio el efectivo necesario para cubrir esos cheques y, conforme a lo ordenado por Gordó, el extesorero los empezó a recibir  de quien aceptó participar. Se extendían y firmaban recibos por la entrega del cheque nominativo, pero no del reembolso. La cantidad que no se reintegraba se devolvía a Gordó, según la resolución.

El juez De la Mata dio por concluida la instrucción del grueso del ‘caso 3%’ en julio y propuso juzgar a Gordó, Osàcar y el también exgerente del partido Andreu Viloca, así como otras 29 personas físicas y 16 jurídicas, entre ellas Convergència y el PDECat, por financiar “al menos durante 11 años” a Convergència “ilegalmente y en forma encubierta”. 

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