Hungría cierra sus fronteras, ahora por el coronavirus

Hoy entra en vigor la medida que anunció la noche del sábado el Gobierno húngaro, un cierre de fronteras que impedirá entrar a los turistas y que permitirá solamente el paso a convoyes militares, viajes de negocios, cruces de frontera por trabajo, viajes diplomáticos y tránsito a terceros países por determinados corredores. «Persiste el peligro de que el virus entre desde el extranjero», ha justificado el ministro de Gobernación, Gergely Fulyás. Igualmente, el Gobierno de Budapest ha debido prolongar seis meses más el «estado de crisis», al menos hasta el 7 de marzo de 2021. Los húngaros que se encuentren en el extranjero tendrán que presentar un test negativo de covid-19 realizado en las 48 horas inmediatamente interiores a su llegada, lo que deja a los nacionales húngaros enfermos en un sorprendente limbo legal, sin poder ingresar a su propio país.

La medida ha disgustado seriamente a los países vecinos, que formularon severas quejas en la reunión que mantuvieron los presidentes parlamentarios de Austria, República Checa, Eslovaquia y Hungría en Grafenegg (distrito de Krems) el domingo. La reunión dejó en evidencia una gran falta de comprensión sobre la forma en que los húngaros han procedido. «Al igual que la República Checa, no fuimos informados», ha lamentado Boris Kollar, presidente del Consejo Nacional Eslovaco. «Fue una sorpresa desagradable para mí. La cooperación entre vecinos inmediatos es necesaria, no solo en el ámbito económico, sino también en relación con el intercambio de información», ha añadido.

El presidente del Consejo Nacional austriaco, Wolfgang Sobotka , confía ahora en poder trabajar con Hungría en una solución. La reunión en el llamado formato Austerlitz , a pesar de ser muy adecuada para coordinar posiciones, no dio resultados el domingo. «Creo que la República Checa, Eslovaquia y Austria tienen exactamente la misma posición sobre este tema y juntas deberíamos tener cierta fuerza», anotó apesadumbrado, Radek Vondracek, presidente de la Cámara de Representantes checa, que insistió en que, «dada la situación económica, es fundamental evitar nuevos cierres de fronteras».

Trabajadores extranjeros
El austriaco Sobotka, miembro del Partido Popular ÖVP, ha subrayado en particular la importancia de la situación en la que quedan los numerosos trabajadores extranjeros, por ejemplo, en el sector del cuidado doméstico o la industria del automóvil. «Nos estamos esforzando mucho con medidas nacionales para fortalecer la economía, pero debe mantenerse la libre circulación transfronteriza de mercancías y personas si queremos que esas medidas surtan su efecto. Si, en cambio, ponemos trabas nosotros mismos, será todavía más difícil».

Por este motivo, Austria, República Checa y Eslovaquia han firmado una declaración en la que se comprometen a no cerrar sus fronteras, según ha informado el representante eslovaco Ján Kollar. Solo en el servicio social, hay alrededor de 80.000 eslovacos que trabajan en Austria. «No queremos restringir la libertad de viaje de este grupo bajo ninguna circunstancia, sobre todo cuando las posiciones de los tres países también son muy similares en la lucha contra la pandemia», ha dicho. «Los tres sistemas de salud han sido puestos a prueba en la primera ola», justifica el presidente del Parlamento checo, Radek Vondracek. «Antes de la segunda ola, ahora sabemos qué esperar. Estamos preparados. Esto significa que semejantes medidas preventivas ya no serán necesarias en los próximos meses».

Rechazo de la UE
La medida también ha sido recibida con disgusto por el resto de los socios europeos. La Comisión europea ha pedido hoy a Hungría que el cierre de fronteras no implique una discriminación entre los ciudadanos europeos. En una carta, los comisarios de Interior, Ylva Johansson, y de Justicia, Didier Reyders, han recordado al gobierno húngaro la importancia de «la integridad del área Schengen y de aplicar las medidas en las fronteras, de manera no discriminatoria entre todos los ciudadanos y residentes de la UE». «Cualquier medida que no cumpla con estos principios fundamentales de Derecho de la UE debería por su puesto ser retirada de inmediato», advierten, e indican que el ejecutivo comunitario abordará el tema con los ministros húngaros de Interior y Justicia cuanto antes para pedir más información. «Los retos comunes europeos requieren una coordinación europea», ha dicho por su parte el portavoz comunitario de Justicia, Christian Wigand.

El cierre de fronteras supone la extensión de un estado de excepcionalidad que el Gobierno de Hungría ha ido justificando con diversos pretextos desde 2015. La primera vez que el ultranacionalista Viktor Orbán se sirvió de esta restricción fue en 2015, excusándose entonces en la llegada de refugiados, procedentes en su mayoría de Siria, Irak y Afganistán. Después el motivo ha pasado a ser el coronavirus.

Respecto al partido de la Súper Copa que se disputará en Budapest entre el Bayern de Múnich y el Sevilla el 24 de septiembre, la UEFA está negociando un pase especial de entrada para 6.000 aficionados alemanes y españoles, que deberían contar con pruebas negativas de covid realizadas 48 horas antes del partido.
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