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La “escena islamista austríaca” en el ojo del huracán por el atentado de Viena

El atentado del lunes en Viena, con cuatro muertos y una veintena de heridos, ha dejado al descubierto “fallos” en la lucha contra el islamismo en Austria, poniendo fin a la ilusión del neutral país alpino de que podía seguir viviendo sin el terrorismo que ha azotado a casi todo el resto de Europa.

La llamada “escena islamista austríaca” está en el foco de las investigaciones sobre el “entorno” del atacante, identificado como Kujtim Fejzulai, un joven de 20 años que ya había sido condenado a 22 meses de cárcel por querer sumarse al Estado Islámico (EI) en la guerra de Siria, y que fue abatido por la policía.

Lucha contra el terrorismo

Su ataque asesino e indiscriminado a transeúntes y comensales de bares y restaurantes en el centro de Viena, fue el primer atentado terrorista que sufre Austria en los últimos 35 años. El canciller de la república alpina, el conservador Sebastian Kurz, quiere ahora reforzar la lucha contra el terrorismo islámico en Europa.

Tras hablar anoche con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, su oficina anunció que el mandatario galo era esperado en Viena el próximo lunes, en una visita de trabajo sobre “iniciativas europeas en la lucha contra el terrorismo islámico y el islam político”.

Sin embargo, pocas horas después la misma fuente anunció que el encuentro había quedado aplazado debido a la situación de la pandemia de la COVID en Europa, y que en su lugar se espera abordar el tema en una videoconferencia la próxima semana.

La “escena islamista austríaca”  

Con más de 300 ciudadanos con nacionalidad austríaca que fueron a Siria para unirse a las filas del grupo terrorista EI, de los cuales muchos han regresado, se considera que Austria tiene en su suelo una de las mayores de las “escenas islamistas” de Europa en proporción a su población, de 8,9 millones de habitantes.

De las 14 personas arrestadas en una operación con 18 registros domiciliarios en Viena y otras ciudades de Austria, hay varias que estaban ya siendo investigadas por sospecha de terrorismo, reveló la agencia austríaca APA en base “a la solicitud de arresto y registro domiciliario de la policía”.

Además, de ese documento, del que APA dice tener una copia, se desprende que el autor del atentado “era conocido desde hace años como miembro de la escena islamista radical“, según cita la fuente el texto de la solicitud.

De hecho, uno de los detenidos fue condenado junto a Fejzulai por el mismo delito, pues iba junto a él en el viaje hacia Siria en 2018, cuando ambos fueron detenidos por las autoridades turcas en la frontera turco-siria y deportados luego a Austria.

Los errores de las autoridades

Lo que ha quedado claro dos días después del atentado es que hubo errores de las autoridades austríacas, que han empezado ya a echarse las culpas unas a otras ante la acuciante pregunta de si el atentado hubiese podido ser evitado.

Fue el propio Kurz quien atizó la disputa al decir el martes, que el atentado “no se hubiera producido” si el joven asesino no hubiese sido liberado antes de cumplir la condena, dando a entender que la responsabilidad recae en el ministerio de Justicia, que rechazó de forma contundente la acusación.

El ministro de Interior, Karl Nehammer, reiteró su crítica a los responsables del “programa de desradicalización” al que se sometió Fejzulai y que fue un punto a favor de su puesta en libertad. El islamista les “engañó perfectamente” en cuanto a su inclinación ideológica y su potencial de violencia, dijo Nehammer.

Crisis política

El ministro fue atacado a su vez por su antecesor en el cargo, el ultranacionalista Herbert Kickl, que lo acusó de esconder a la opinión pública la relevante información sobre Fejzulai que tenían los servicios secretos.

Para Kickl, es evidente que el autor del atentado estaba desde hace tiempo en la mira de la Agencia Federal para la Protección de la Constitución y la Lucha Antiterrorista (BVT), dependiente del ministerio del Interior.

Otra interrogante que se ha convertido en manzana de discordia es una información de las autoridades eslovacas a las austríacas en el verano pasado, de que Fejzulai y otro hombre intentaron comprar munición en Eslovaquia sin permiso de armas.

Nehammer admitió hoy que esa comunicación llegó al BVT, pero luego “hubo fallos de comunicación interna” y no se sabe aún por qué no fue tenida en cuenta, pues ahora está claro que debía haber hecho sonar todas las alarmas.

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