Política

La falta de fondos pone en peligro a 2,7 millones de refugiados en el este de África

La medida afecta a más de 2,7 millones de refugiados en Etiopía, Uganda, Kenya, Sudán del Sur y Djibouti donde las entregas de alimentos y las transferencias de efectivo se redujeron entre un 10 y un 30%, ya que el costo socioeconómico de la pandemia del coronavirus redujo la financiación esencial de los donantes.

El director regional del Programa para África Oriental, Michael Dunford, destacó que “los refugiados son especialmente vulnerables a la propagación de la COVID-19 ya que están hacinados en campamentos con viviendas, servicios de salud y acceso al agua potable y saneamiento insuficientes o inadecuados”.

Además del coronavirus también corren el riesgo de padecer malnutrición, especialmente las mujeres, los niños y los ancianos, una circunstancia que puede repercutir en sus sistemas inmunológicos y aumenta el riesgo de infección provocando un trágico círculo vicioso en medio de la pandemia mundial.

“Dado que la incidencia de la COVID-19 en África oriental aún no ha alcanzado su punto máximo, no podemos dar la espalda a las personas que se vieron obligadas a huir y actualmente se encuentran atrapadas en campamentos remotos”, añadió. 

Peligran los avances en materia de desarrollo 

Las medidas de confinamiento causadas por la COVID-19 causaron el cierre de las escuelas en los campos de refugiados y provocaron que los menores se quedaran sin sus comidas escolares en Etiopía, Kenya, Sudán del Sur, Rwanda y Uganda. En estos países, con la excepción de Rwanda, la escasez de fondos impidió que el PMA pudiera entregar las raciones que los niños se llevan a sus hogares.

Otros factores para tener en cuenta durante el cierre prolongado de los colegios es la exposición a riesgos adicionales como los embarazos adolescentes, abusos sexuales, matrimonios infantiles, violencia en el hogar, trabajo infantil y abandono escolar, un conjunto de situaciones que deterioran los avances en materia de desarrollo conseguidos con tanto esfuerzo a lo largo de varios años.

Del mismo modo, las mujeres y las niñas también corren un mayor riesgo de sufrir actos violentos por cuestiones de género y ser víctimas de explotación y abuso sexuales, además de tener que mantener relaciones sexuales como moneda de cambio para sobrevivir. Las personas con discapacidades y los niños no acompañados o separados son las personas más vulnerables, según el organismo alimentario de las Naciones Unidas.

El mundo no puede ignorar a los más desfavorecidos

“Lamentablemente, los que más sufren son los pobres y los desfavorecidos”, afirmó Dunford. El director regional destacó que “simplemente no podemos permitir que esto suceda” y que la “COVID-19 no puede servir como excusa para que el mundo les dé la espalda a los refugiados en este terrible momento“.

Dada la gravedad de la situación, el PMA llamó tanto a los donantes habituales como a los nuevos y a las instituciones financieras internacionales, a dar un paso al frente y ayudar a los refugiados ya que su vulnerabilidad no hizo más que crecer con la aparición de la COVID-19.

El organismo de las Naciones Unidas necesita recaudar durante los próximos seis meses unos 323 millones de dólares para ayudar a los refugiados en la región de África oriental, una cantidad que aumentó un 22% en relación con el mismo periodo del año anterior.

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