Política

La Generalitat amagó con no pagar la defensa de Trapero

La Conselleria d’Interior se negó a pagar el coste que supuso la defensa del mayor Josep Lluís Trapero y de la intendente Teresa Laplana en el juicio por sedición que ambos afrontaron en la Audiencia Nacional, según fuentes consultadas por EL PERIÓDICO. El departamento acabó abonando los honorarios pactados con la abogada Olga Tubau, pero mantuvo la negativa durante un año y la rectificación se produjo cuando el juicio contra los dos policías ya había comenzado.

La amenaza, que pareció algo más que un simple amago durante mucho tiempo, indignó al cuerpo policial, que se tomó aquel intento como un abandono injustificable de dos de sus funcionarios por parte de la Generalitat en un juicio en el que estaba en juego el futuro de Trapero y Laplana, pero también la estabilidad y reputación de los Mossos. Confirman esta versión tanto fuentes policiales como la propia Tubau, que, contactada por este diario, ha rehusado hacer declaración alguna al respecto.

La contratación de Tubau

Fue la propia ‘conselleria’ la que convenció a Trapero de la necesidad de contratar a Tubau. El juicio de la Audiencia Nacional suponía un reto jurídico tan extenso que resultaba inasumible sin una dedicación exclusiva, un compromiso que sobrepasaba la capacidad del responsable de Afers Penals del departamento, Josep Lluís Florensa. Fue este quien sugirió que la elegida para la tarea de defender a Trapero y a Laplana fuera Tubau y que esta actuara en colaboración con Mari Pau Martí, la responable de asesoramiento jurídico de los Mossos.

El tándem de las dos mujeres se demostró una fórmula acertada y clave para lograr la absolución en la Audiencia. Sin embargo, no gustó nada a Trapero al principio. El mayor siempre había defendido que los servicios jurídicos de la ‘conselleria’ son los que deben hacerse cargo de las defensas de los agentes denunciados por hacer su trabajo. Que ahora él y Laplana recurrieran a una asistencia jurídica externa lo ponía en una situación incómoda. Pero Florensa le hizo ver que no había alternativa y que Tubau era la indicada. Trapero aceptó.

Tubau asumió una defensa que ha implicado invertir el grueso de sus esfuerzos durante tres años. Y que, además de renunciar a otros clientes, ha comportado asimismo avanzar de su bolsillo un suma importante de dinero en gastos, sobre todo por desplazamientos entre Barcelona y Madrid.

Las declaraciones del Supremo

Las declaraciones de la cúpula del cuerpo policial en el anterior juicio del Tribunal Supremo contra los líderes del ‘procés’, especialmente la del propio Trapero, fueron claves en la decisión de no pagar los servicios de Tubau. En aquel juicio, los Mossos se desmarcaron del 1-O, negaron cualquier connivencia con el Govern de Carles Puigdemont, tildaron de “barbaridad” el plan que siguieron, revelaron que trataron de impedirlo en una reunión celebrada días antes de la celebración de la consulta, se pusieron a las órdenes del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya tras la DUI del 27 de octubre y, por último, Trapero aseguró al juez Manuel Marchena que habían diseñado un operativo para arrestar al presidente de la Generalitat si era necesario.

La fiscalía interpretó aquellas declaraciones como una cortina de humo de la defensa de Trapero, que Tubau ya preparaba para el posterior juicio y mantuvo la petición de sedición para la vista que se celebraría en la Audiencia un año más tarde. El Govern, en cambio, se las tomó completamente en serio. Según las fuentes consultadas, fue el entonces secretario general, Brauli Duart, quien dio orden de no pagar.

La negativa acabó llegando al cuerpo policial, sobre todo al entorno más próximo a Trapero y Laplana. Fue una noticia que generó perplejidad, al principio, e indignación, después. También fue la enésima razón de distanciamiento entre Mossos y Govern.

Miquel Buch, el entonces ‘exconseller’ de Interior que acabaría fulmiado por Quim Torra –que jamás le perdonó que los Mossos actuaran contra los manifestantes independentistas más violentos–, fue quien acabó mediando para desenredar una situación cada vez más tensa. Buch se cuadró y dio orden de pagar a Tubau. Eso ocurrió cuando el juicio contra Trapero y Laplana ya había comenzado en la Audiencia Nacional. Cuando Tubau ya había decidido que llegaría hasta el final cobrara o no el dinero que le debían.

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