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La guerra en Etiopía amenaza con extenderse al resto del Cuerno de África

El conflicto bélico que ha estallado en Etiopía amenaza con extenderse en el Cuerno de África y desencadenar una nueva tragedia humanitaria. Miles de civiles han iniciado un éxodo masivo hacia Sudán para escapar de los combates que empezaron el 4 de noviembre en la región norteña de Tigray, fronteriza con Eritrea, que desde el pasado mes de septiembre no reconoce al Gobierno ni al Parlamento Federal de Adís AbebaAmnistia Internacional ha denunciado masacres de civiles en la zona. Es difícil saber la dimensión de lo que está ocurriendo en el escenario de la batalla ya que desde que empezó la guerra las comunicaciones con la región rebelde están cortadas.

El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, artífice de reformas democráticas y que gobierna un país mosaico de grupos étnicos, hace frente a la peor crisis desde que asumió el poder en el 2018. El joven político, de 44 años, ordenó, aprovechando la atención mediática mundial en las elecciones en Estados Unidos, una ofensiva militar contra el Frente de Liberación Popular de Tigray (FLPT), partido que gobierna esta región, una de las más prósperas del país. Las relaciones entre el FLPT y el Gobierno central no han hecho más que deteriorarse desde que Abiy se hizo cargo del Ejecutivo, del que la mitad son mujeres, como también los es la presidenta del país, Sahle-Work Zewsw, cuyo cargo es protocolario.

Cuando cayó la dictadura comunista de Mengistu Haile Mariam en 1991, el país se convirtió en une república federal formada por diez regiones, limitadas sobre bases étnicas. El poder central pasó a manos de una coalición nacional denominada Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (FDRPE), de la que a lo largo de los últimos treinta años el FLPT, de la étnia tigray, ha sido la fuerza dominante, ocupando los cargos más relevantes.

Chivo expiatorio

La llegada al Gobierno de Abiy –Premio Nobel de la Paz el año pasado por lograr la reconciliación con la vecina Eritrea, con la que Etiopía ha librado varias guerras- cambió el eje de influencia y poder. Las autoridades del Tigray le acusaron de discriminación y de utilizarlos como chivo expiatorio de todos los problemas del país. El primer ministro disolvió el año pasado el FDRPE y formó una nueva coalición que lleva por nombre Partido Prosperidad, con partidos también de base étnica, de la que el frente del Tigray se desmarcó.

En marzo del año pasado, Abiy, primer líder etíope de la etnia oromo, la más numerosa del país, decidió anular todas las elecciones previstas este año debido a la pandemia, decisión que ignoraron las autoridades de Tigray que por su cuenta y riesgo celebraron en septiembre los comicios regionales. Adís Abeba no reconoce desde entonces a las autoridades de la región rebelde. ni Tigray al Gobierno central. 

La mecha se encendió cuando a principios de este mes, Abiys acusó a fuerzas de Trigray de atacar una base militar en la región para robar armas, causando muertes. Este fue el detonante de la actual ofensiva. Tigray, poblada por el 6% de los 110 millones de habitantes de Etiopía -el segundo país con mayor peso demográfico de África y potencia regional emergente- mantiene en activo milicias y grupos paramilitares propios y además es sede del Comando Norte del Ejército etíope, formado mayoritariamente por soldados tigray. El presidente de la provincia norteña, Debretsion Gebremichael, ha acusado a Eritrea de haberse involucrado en el conlicto.

Etiopía es un aliado de Estados Unidos y clave en la lucha contra los yihadistas de Somalia, un estado fallido, donde hay desplegados 4.000 soldados etíopes de mantenimiento de la paz. También tiene como vecino a Yibuti, sede de bases militares de varios potencias, como EEUU, China, Francia, Italia o Japón, y situado estratégicamente junto al estrecho de Mandeb por el que navega el 25% de las exportaciones mundiales. La Unión Europea es uno de los pricipales aliados extranjeros de Etiopía.

Llamamientos de la ONU

De nada ha servido de momento los llamamientos de cese de las hostilidades por parte las la ONU ni de la Unión Africana.  En un comunicado hecho publico el viernes, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, ha asegurado que “existe un riesgo de que esta situación se descontrole totalmente, llevando un número elevado de víctimas y destrucción, así como un desplazamiento masivo dentro de Etiopía y al otro lado de sus fronteras”. En el mismo sentido se ha expresado el Internatonal Crisis Group, para quien de continuar el conflicto “será devastador no solo para el país sino para el Cuerno de África”. Médicos sin Fronteras, por su lado, ha recordado que antes de la escalada militar “varios cientos de miles de personas, y casi 100.000 refugiados que vivían en Tigray, ya eran dependientes de asistencia humanitaria”. 

Los conflictos interetnicos son habituales en Etiopia y la guerra actual puede contribuir a que otras regiones muestren su desapego al estado federal y busquen la independencia, opinan algunos analistas. Durante su corto mandato, Abiy ha sido víctima de un intento de asesinato y de un golpe de Estado fallido en la región de Amhara. “La junta”, como llama Abiy a las autoridades de Tigray, “busca desmantelar Etiopía, pero desconoce que la nación es más fuerte que un diamante”, ha dicho el mandatario etiope.

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