La larga sombra de David Madí y Xavier Vendrell

David Madí y Xavier Vendrell fueron dos capitostes de sus respectivos partidos, CDC y ERC, con un enorme influjo sobre las decisiones más importantes de la política catalana. Su labor entre bambalinas les valió algún que otro disgusto. Madí, el colaborador más fiel de Artur Mas, tuvo que dimitir en el 2003 como secretario de Comunicació del último Govern de Jordi Pujol tras destaparse que la Generalitat había manipulado varias encuestas a favor de CiU. Vendrell, hombre fuerte de ERC durante 15 años, aprovechó sus 33 días en la Conselleria de Governació para dirigirse por carta a los trabajadores para reclamarles una parte del sueldo, a modo de cuota, para el partido.

Hace una década que ambos habían decidido pasar a la esfera privada. O eso parecía, porque la ‘operación Volhov’, que investiga un supuesto desvío de fondos al ‘procés’ por parte del círculo más cercano al ‘expresident’ Carles Puigdemont, ha demostrado que sus sombras han seguido siendo tan alargardas como para continuar moviendo hilos. Una vez fuera de la primera línea política y alejados de los focos mediáticos, Madí y Vendrell se volvieron a encontrar y forjaron una relación que, según destapa el sumario, se basaba en una mezcla de intereses empresariales y políticos, ya que ambos formaban parte del denominado ‘estado mayor’ del ‘procés’.

El juez Joaquín Aguirre indaga en varios proyectos empresariales de los investigados para dilucidar si se sirvieron de su trayectoria y contactos para favorecer sus negocios privados. En cuanto a Madí, pone la lupa sobre si maniobró para eludir la obligación legal de precontratación de 15 minutos de antelación de las licencias de los vehículos con conductor, si como presidente de Aguas de Catalunya activó sus contactos para adquirir Agbar, si trató de influir en la Agencia Catalana del Agua para abrir un concurso a su favor sobre la detección del covid en el agua y si pretendía obtener una comisión del 10% de la compra de test a través de la contratación directa bajo criterios de emergencia. 

En cuanto a Vendrell, el juez sostiene que aprovechó sus contactos en ERC para su negocio de laboratorios de biomecánica con contratos “irregulares” del Institut Catalá d’Avaluacions Mèdiques (ICAM), que ha intercedido en la gestión de la crisis sanitaria en las residencias de ancianos contratado por la patronal y que ha dado un “pelotazo” urbanístico para doblar el valor de la finca Villa Bugatti para mantener la actividad de banquetes y desarrollar una escuela concertada de educación especial. 

Sin poder aclarar aún si estos indicios son constitutivos de delito, las escuchas telefónicas suponen una radiografía de la influencia que ambos líderes han seguido en la sombra. Vendrell, que fue militante de Terra Lliure, ejerció como edil en Sant Joan Despí y como diputado en el Parlament, etapa tras la cual pasó a ser secretario general del ‘conseller primer’, Josep Bargalló, y después fue nombrado ‘conseller’ de Governació. 

Los pinchazos a su teléfono muestran cómo después de dejar la política, inmerso ya en el sector privado, intentó presionar a altos cargos del Govern y a varios ‘consellers’ para lograr la recalificación urbanística de Villa Bugatti, un solar de 48.000 metros cuadrados en Cabrera de Mar, para “revalorizar sus fincas, pasando su valor de cinco a 10 millones”:  “Con todo lo que yo he hecho por el país sin pedir nada a cambio y me están tocando los cojones por el tema del concierto (educativo), me están haciendo perder el tiempo ¡hostia! Agilizar esto un poco… llama a la ‘consellera’ de Salut por el tema de los laboratorios, llama al [Josep] Bargalló y llama al Chakir [El Homarani] por todo el tema de Villa Bugatti, que me desencallen lo de las subvenciones de la escuela y tal”, espeta en una llamada a Marta Rovira. Según esta conversación, también buscó al ‘conseller’ de Territori, Damià Calvet, para agilizar estos trámites.

La capacidad de incidencia de Madí no es menor. Llega al punto de advertir al ‘conseller’ de Interior, Miquel Sàmper, a través del entonces aún secretario general de la Conselleria, Brauli Duart, de que no moviera hilos sin su consentimiento el mismo día en el que tomó posesión del cargo. “Ayer le dije (a Sàmper) que este señor (Torra) tiene en contra a Carles (Puigdemont), Artur (Mas), a Jordi (Sànchez), a mí y a su puta madre, ¿vale? Y el día que se acabe esto hay una avioneta que saldrá disparada hacia Guantánamo (…) Durante estos 6 meses hay que convivir con este (Torra), que ya ha quemado su cartucho, que podía hacer con la putada de las elecciones. Esta es la composición general. A partir de aquí nos tenemos que entender, y tú tienes que entender algunas cosas de un mundo del que no tienes ni puñetera idea. No hagas nada hasta que hablemos”, asevera en la llamada.

Los empresarios también acuden a Madí para trasladarse su enfado por el cese de Àngels Chacón como ‘consellera’ de Empresa, ante lo que él asiente y señala que ya ha pedido explicaciones a Jordi Sànchez. Y no escatima críticas al entonces ‘president’ Quim Torra, a quien admite haber presionado para que no convocara elecciones antes de su inhabilitación: “[Torra] No está preparado, le viene grande, no entiende que es un hombre accidental, que no tiene legitimidad, y una cabra loca que ahora va por libre”.

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