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La protesta racial en Wisconsin deriva en una noche de disturbios, incendios y destrucción

Las marchas de protesta convocadas por segundo día consecutivo por el caso de un hombre negro que fue disparado por la Policía en Kenosha (Wisconsin, EE.UU.) derivaron este lunes en una noche de disturbios, saqueos, incendios, enfrentamientos con los agentes y destrucción en una zona céntrica de la localidad.

Ante el caos desatado, el gobernador del estado, Tony Evers, ordenó el despliegue de la Guardia Nacional en esta población situada a orillas del lago Míchigan.

Allí un policía disparó por la espalda y en presencia de sus tres hijos a Jacob Blake, de 29 años, que se encuentra en estado grave, lo que ha reavivado la protesta racial en EE.UU. que se desató hace unos meses por la muerte del también afroamericano George Floyd tras su detención en Mineápolis.

El humo procedente de establecimientos en llamas, como una tienda de colchones, otra de teléfonos móviles, una iglesia o un restaurante mexicano se podía ver a kilómetros de distancia, según recoge «The New York Times». Los bomberos trataban de apagar el fuego mientras miembros de la Guardia Nacional se alineaban para impedir que nadie se acercara.

«Esta es nuestra ciudad -decía Mike Mehlan, un chef de 33 años, viendo los edificios incendiados -. La gente ha perdido la cabeza».

Intento de asalto a un edificio público
El gobernador Evers, del Partido Demócrata, rechazó lo que consideró uso excesivo de la fuerza contra Blake, y pidió una sesión parlamentaria especial para estudiar reformas policiales.

El alcalde de Kenosha, John Antaramian, se enfrentó a docenas de manifestantes indignados que reclamaban la detención de los agentes involucrados en el tiroteo de este domingo. Algunos de ellos trataron de forzar la entrada a un edificio municipal contiguo a los juzgados y el alcalde se retiró ante el avance de la multitud enardecida. Lograron arrancar la puerta de cuajo, pero la Policía antidisturbios los hizo retroceder empleando gas pimienta, informa Reuters.

Numerosas personas permanecieron en el exterior de los juzgados más allá de la caída de la noche, incumpliendo el toque de queda impuesto. Gritaban y lanzaban botellas de agua a los agentes, que respondieron con gas lacrimógeno y gas pimienta.

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