Política

Las escuchas a Vendrell exhiben el caos del Govern en las residencias

Las intervenciones telefónicas por orden del juez Joaquín Aguirre a Xavier Vendrell, uno de los componentes del llamado ‘estado mayor’ del ‘expresident’ Carles Puigdemont y detenido el pasado miércoles por blanqueo de capitales y tráfico de influencias, desvela la descoordinación y desbarajuste en el seno de la Generalitat para afrontar el fallecimiento de ancianos en las residencias por el coronavirus durante los primeros meses de la pandemia, según el informe de la Guardia Civil al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO. Y no solo eso, también muestra las pullas que se intercambiaban los departamentos de Afers Socials y Salut.

Las conversaciones mantenidas por el ‘exconseller’ de Governació en el tripartito Xavier Vendrell con altos cargos del Govern, la patronal del sector y con la dirigente de ERC Marta Rovira, dibujan el grado de improvisación con el que se actuó en los geriátricos al inicio de la crisis sanitaria, hasta tal punto que se cometieron errores de bulto, como mezclar en un recinto enfermos de covid-19 con usuarios sanos, y pone en evidencia la escasez de equipos de protección y de test para las residencias y la falta de información que recibían los familiares de los ancianos. A raíz de ello, el juez Aguirre abrió un nuevo proceso para investigar al Govern y a los geriátricos por la gestión durante el primer estado de alarma. Las Conselleries de Salut y Afers Socials declinaron este domingo hacer comentarios.

La Guardia Civil sostiene que Vendrell “ha jugado un papel importante” en la gestión de la crisis sanitaria. Por un lado, “aceptó la propuesta” de Maria Cinta Pascual, presidenta de la Asociación Catalana de Recursos Asistenciales (ACRA), para gestionar centros alternativos donde trasladar a personas mayores enfermas de covid. De forma paralela, el ‘exconseller’ y exdirigente de ERC “se integró” en el comité de crisis de la Generalitat, según sus conversaciones. Las residencias dependían entonces de la Conselleria d’Afers Socials, dirigida por Chakir El Homrani, pero ante los “graves” problemas asistenciales y sanitarios “y la escala de fallecidos”, se hizo cargo de ellas Salut, con Alba Vergés al frente, concreta el informe. Las conversaciones se enmarcan entre el 26 de marzo y el 27 de abril, cuando Afers Socials comandaba la lucha contra la pandemia en estos centros.

“Que mueran sin dolor”

Son múltiples los contactos entre Vendrell y Pascual. La presidenta de la patronal le trasmite quejas de la falta de recursos en las residencias, ante lo que el exdirigente de ERC reconoce que es una situación lo “más parecida a una guerra” y afirma: “Hablando en plata, lo que hay que hacer es ayudar a que mueran sin dolor”. De ahí que Pascual le ofrezca gestionar un hotel medicalizado donde, según Vendrell, se “llevaría a los ancianos con coronavirus para que no contagien más y básicamente para que mueran lo mejor posible, que mueran dignamente”. El proyecto no salió adelante.

“Verás el drama de la Administración por dentro”

Joan Puigcercós

Exdirigente de ERC

Del caos reinante es significativa la conversación de Vendrell con el exdirigente republicano Joan Puigcercós, en el que este último apunta: “Verás el drama de la Administración por dentro, con los nuestros de ERC”. Vendrell le contesta que ya lo sabe y que Marta Rovira “le había escrito un mensaje” para decirle “que ella se caga siempre en la madre que parió” porque ve que los equipos de gestión “dejan que desear”. Y Puigcercós concluye que “el equipo médico [Oriol] Junqueras es para salir corriendo”, seguramente en referencia a altos cargos de la Conselleria de Salut, según recoge el instituto armado.

La presidenta de la patronal se queja claramente a Vendrell: “El departamento de Afers Socials no ha tenido ni músculo, ni capacidad. Nos han dejado sin EPIS (equipos de protección), han contaminado a los profesionales”.

La Guardia Civil destaca una llamada entre Oriol Amorós, secretario de Igualtat de la Conselleria d’Afers Socials, a Vendrell en la que el primero comenta que “le gustaría montar una estructura fuera de aquí, por imagen del departamento, para controlar todo el tema de las residencias”. “Nadie está llamando a los familiares de las residencias”, admite.

En las conversaciones también aparecen los choques entre Afers Socials y Salut. Vendrell le comentó a un empresario que los dos departamentos se echan la culpa de la situación de las residencias: “El equipo de Salut echa la culpa a Chakir [El Homrani] y Afers Socials echa la culpa a la ‘consellera’ [Vergés]. Ha habido unas enganchadas muy bestias” entre secretarios generales, apunta el informe.

“Marta Rovira se sube por las paredes”

El desbarajuste se constata en otra conversación entre Puigcercós y Vendrell, donde este último comenta que “Marta [Rovira] está que se sube por las paredes” y que se estaba tratando que se hiciera, se supone, compra de test, “y que Pere [Aragonès] parece que está cagado, que no toma decisiones y cuando le aprietan, reacciona como una criatura”.

En la primera ola, con Afers Socials al frente de las residencias, la gestión fue bochornosa, tal y como se quejaron cientos de geriátricos, sindicatos y patronalesen un sector que ya venía tocado de hace décadas. No había atención médica en los centros, los equipamientos no estaban preparados para aislar a sus pacientes para evitar contagios, no había pruebas PCR ni los trabajadores tenían acceso a material de protección individual, que en Catalunya llegó con un mes de retraso. Es por eso, y porque muchos ancianos ya acumulaban varias patologías, que el virus entró y se llevó la vida de casi 2.000 ancianos en tan solo un mes. Cuando en abril Salut se puso al frente de la gestión en los geriátricos, los médicos de los CAP entraron en los centros para atender a los abuelos, y hacerles las pruebas para detectar los infectados.

La segunda ola castiga ya a los geriátricos

La segunda ola del coronavirus ya se empieza a notar en los geriátricos catalanes. En las últimas dos semanas el número de positivos en las residencias se ha triplicado, aunque la mortalidad se mantiene estable, según los datos de l’Agència de Salut Pública de Catalunya. Durante las primeras dos semanas de octubre, Salut registraba al día una cuarentena de abuelos infectados de coronavirus en estos centros, pero las dos siguientes semanas los casos diarios han llegado a 138 y 115 personas, respectivamente, aunque la mortalidad se mantiene estable con menos de una decena de defunciones al día.

Paralelamente, el Govern ya ha intervenido seis geriátricos en el mes de octubre por registrar brotes descontrolados del virus. Los centros afectados se ubican en Segur de Calafell (Baix Penedès) con 82 positivos, Bellver de Cerdanya (Cerdanya), con 11 abuelos contagiados y dos defunciones, y Verdú con 23 positivos. Esta semana pasada los centros intervenidos se ubican en Cubelles (Garraf) con 52 enfermos, Lleida (Segrià), donde solo un paciente de los 30 que acoge el centro no se infectó, y un tercero en Pineda de Mar (Maresme) donde el virus ha afectado al 80% de los pacientes. 

El Govern ya quiso blindar los geriátricos hace 15 días, impidiendo los paseos al aire libre con los familiares y promoviendo los tests masivos a todos los usuarios y trabajadores. Preocupan especialmente los centros denominados ‘blancos’, donde el virus no llegó a entrar durante la primera ola, pero podría hacerlo en esta segunda. La diferencia, sin embargo, es que en esta ocasión los centros disponen de test PCR, equipos de protección individual, y pueden requerir la asistencia de los médicos de la atención primaria. Sin embargo, muchos centros tienen problemas de liquidez, pendientes de que el Govern abone las ayudas prometidas por los costes asociados de la pandemia

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