Política

Las ocho consecuencias del divorcio Puigdemont – PDECat

La crisis entre el PDECat y JxCat se ha recrudecido con un alud de abandonos en el partido heredero de CDC a raíz de la demanda interpuesta por los exconvergentes por presunta apropiación de la marca JxCat registrada por parte del ‘expresident’ Carles Puigdemont. Estas serían algunas de las consecuencias que tendrá el cisma en la posconvergencia.

Un partido sin caras visibles

La avalancha de bajas ha dejado el PDECat sin liderazgos sólidos. El partido ha perdido a su candidato electoral, el ‘expresident’ Carles Puigdemont, a los presos Jordi TurullJosep Rull y Joaquim Forn, y a cuatro ‘consellers’ del Govern. Las caras más conocidas que le quedan ahora mismo son su presidente, David Bonvehí, la ‘consellera’ Àngels Chacón y el ‘expresident’ Artur Mas.

Nuevo ‘tripartito’ en el Govern

Quim Torra –de JxCat y que nunca ha militado en el PDECat– reunió este martes a un Consell Executiu más fragmentado, con representantes de tres formaciones: PDECat (Àngels Chacón), JxCat (Meritxell BudóMiquel BuchDamià CalvetJordi Puigneró y Mariàngela Vilallonga) y ERC (Pere Aragonès, Alba Vergès, Josep Bargalló, Bernat Solé, Chakir El-Homrani, Teresa Jordà y Ester Capella).

Mayoría de Junts en el Parlament

El grupo de JxCat en el Parlament se reunirá hoy por primera vez desde la implosión del PDECat, con la presencia de Torra. El equilibrio de fuerzas en la Cámara catalana se decanta con claridad a favor de la nueva formación de Puigdemont, pues solo cuatro de los 34 diputados conservan el carnet de la marca heredera de CDC: Marc SolsonaLluís FontMontserrat Macià y Narcís Clarà.

Dos mitades en el Congreso

La situación en el Congreso es muy distinta. Los ocho diputados están divididos en dos mitades. Laura BorràsMíriam NoguerasJaume Alonso-Cuevillas y Mariona Illamola apoyan a Junts, mientras que Sergi MiquelFerran BelConcepció Cañadell y Genís Boadella siguen en el PDECat. Esta fractura podría beneficiar al Gobierno, que dispone de cuatro parlamentarios a priori más proclives a acuerdos.

Implosión territorial

Una de las bazas del PDECat en su batalla con JxCat era la fuerte implantación territorial. Pero la desbandada de cargos públicos y orgánicos vivida en los últimos días ha provocado que la marca se esté desmenuzando a nivel municipal, con ejecutivas locales dimitiendo en bloque para alistarse a Junts. Entre las alcaldías más relevantes que ha ‘perdido’ el PDECat están GironaVic y Valls.

El ayuntamiento y la diputación de BCN

Al Ayuntamiento de Barcelona aún no han llegado las secuelas del terremoto posconvergente. De entrada, la única de los cinco concejales de JxCat más afín al PDECat que a Junts sería Neus Munté. En la diputación, donde Bonvehí firmó un polémico pacto de gobierno con el PSC, JxCat tiene siete diputados, de los que tres están alineados con el PDECat y cuatro, con Puigdemont.

Golpe económico y presión judicial

La situación económica del PDECat puede sufrir un nuevo golpe. El partido, que ha puesto en marcha un ERE interno y debe afrontar los costes de la causa del 3% por la que será juzgado, perderá las aportaciones de sus cargos institucionales (200 € mensuales por cargo). Y recibía una quinta parte de la subvención del grupo de JxCat en el Parlament (944.480 euros en el 2018).

Los derechos electorales

Otro de los grandes activos del PDECat en su pulso con JxCat eran los derechos electorales. Al tratarse de la marca heredera de CDC, permitía a la coalición con JxCat garantizarse la presencia en los medios públicos durante las campañas electorales, tanto en los debates de candidatos como en los espacios gratuitos de propaganda. Ahora será Junts el que carezca de estas prebendas.

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