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Las promesas de Biden

Joe Biden
lleva tanto en política que ha jubilado hasta a los hijos de sus contemporáneos. Cuando llegó al Senado de EE.UU., con 30 años recién cumplidos y procedente de Wilmington (Delaware), uno de sus primeros amigos en la cámara alta fue Birch Bayh, colega demócrata de Indiana. El hijo de Bayh, Evan, también fue senador por Indiana. Cuando lo dejó, Biden seguía ahí, adicto al veneno de la política, y con la aspiración, nunca debilitada, de llegar a la Casa Blanca. Lo que nunca tuvo en todo este tiempo es una fuerte inclinación izquierdista. No tuve ningún papel en el movimiento por los derechos civiles de la minoría negra en la década de 1960 y, en Washington, se consagró como un político capaz de tender hacia la bancada republicana.

Para llegar a la presidencia, sin embargo, los ha tenido que construir hacia su izquierda. Pese a la unidad mostrada durante las elecciones, el partido demócrata está dividido en facciones. Se hicieron evidentes en las primarias de 2016, cuando Bernie Sanders y su movimiento populista de izquierdas amenazaron con tumbar a Hillary Clinton, la candidata del «establishment». En estas elecciones, a Biden le benefició que la prioridad para el electorado demócrata era expulsar a Trump de la Casa Blanca. Biden se antojó como el candidato de centro capaz de aglutinar a suficientes moderados e independientes. Tuvo que ceder, sin embargo, y hacer equilibrios para incluir parte de la agenda progresista. Biden mantuvo la fachada centrista pero se inclinó hacia la izquierda en su programa. Un volantazo camino de la Casa Blanca.

Coronavirus
La epidemia de Covid-19 ha supuesto la mayor crisis para EE.UU. en el siglo XXI, con más de 230.000 muertos y millones de empleos eliminados, y Biden la ha utilizado como su gran carta electoral. Sin embargo, sus propuestas para combatir la crisis no son muy diferentes a las de Trump, más allá de mejorar los sistemas de test y de rastreo. La vacuna, la gran esperanza para combatir la epidemia, tardará lo mismo con independencia de quién esté en la Casa Blanca. Eso sí, Biden ha apostado por una orden nacional de llevar mascarilla o, al menos, exigírselo a los estados.

Impuestos
Una gran diferencia con Trump serán los planes fiscales de Biden. Muchos estadounidenses han mantenido su lealtad al actual presidente ante la posibilidad de que Biden y los demócratas les ataquen el bolsillo. Biden, sin embargo, siempre ha defendido que solo subirá los impuestos a aquellos con rentas superiores a 400.000 dólares. Pero también incrementará la factura fiscal a las empresas (del 21% al 28%) y las ganancias de capital.

Policía
El grito «Defund the Police» o «Recortes a la Policía» es la principal reclamación que surgió de las protestas y disturbios violentos del verano ante los últimos casos de abusos policiales a la minoría negra. Biden, para no asustar a los votantes moderados, ha insistido en que no habrá recortes a los departamentos de Policía. Pero sí anticipa reformas a la supervisión de los agentes y su responsabilidad en abusos.

Medio ambiente
Uno de los asuntos en los que Biden ha tenido que incluir el ideario del sector izquierdista. Puso a Alexandria Ocasio-Cortez, la joven estrella de la corriente socialista, al frente del programa medioambiental. En un debate con Trump, llegó a decir que desmantelaría la industria del petróleo. Ha prometido recuperar las regulaciones de emisiones de Obama y reincorporar a EE.UU. al Acuerdo de París.

Tribunal Supremo
La renovación expedita del
Tribunal Supremo
, con la confirmación contra reloj de la juez Amy Coney Barrett, enfureció a los demócratas. La corriente izquierdista prometió venganza y que, una vez en el poder, ampliarían el número de jueces y lo llenaría de magistrados progresistas. Es un asunto delicado en el que Biden no se ha mojado. Solo ha dicho que establecerá una comisión para estudiar el asunto.

Política exterior
Trump logró convencer a buena parte del electorado republicano de que Biden es una «marioneta» de los «socialistas» y «comunistas». Fue clave en el voto cubano y venezolano de Florida, donde ganó con solvencia Trump. La realidad es que Biden ha prometido suavizar las sanciones de Trump a Cuba y su campaña ha hablado de buscar un nuevo enfoque en la crisis política de Venezuela.

Derechos sociales
Biden traerá cambios en la dirección de la Casa Blanca en asuntos que pueden preocupar a las bases conservadoras republicanas. El demócrata no nominará jueces para el Supremo que estén en contra del aborto -como ha hecho Trump-, apoyará la financiación pública de esta práctica, mejorará las protecciones de la comunidad LGBT y peleará el veto a los transgénero en el Ejército.

Educación
Biden promete reforzar la educación pública y su financiación. Apoyará programas de educación preinfantil públicos, combatirá las subvenciones a colegios privados y tratará de que la educación universitaria en centros públicos sea gratuita para familias con ingresos por debajo de 125.000 dólares.

Acceso a las armas
Trump se ha confirmado en su primer mandato como el
gran defensor de la

Segunda Enmienda de la Constitución

de EE.UU., la que consagra el derecho a portar armas. A pesar de las matanzas de civiles con armas de estilo militar, se ha opuesto a casi cualquier tipo de regulación. Biden ha apoyado un veto federal a armas de asalto y que se establezcan controles en la compra de cualquier arma.
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