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Los estadounidenses de Barcelona, en vilo por las elecciones

El 3 de noviembre, Estados Unidos contendrá la respiración en una jornada electoral que se prevé histérica. Más nerviosos estarán aún los estadounidenses que residen fuera del país y que, como Claudia, Victor, Annie, Greg y Eva, ya han votado por quién desean que sea su próximo presidente: Donald Trump o Joe Biden.

Todos los entrevistados tienen edades, situaciones personales e inclinaciones políticas distintas, lo que les lleva a tener visiones alejadas de lo que sucede en su país natal. Aunque la crisis del covid-19 ha causado ya al menos 225.000 fallecidos y casi 8,7 millones de contagios, la pandemia no parece ser la principal preocupación de estos ciudadanos, que ven las elecciones como un conflicto político que va más allá.

“Tumbar a Trump es una decisión moral”, explica Claudia Waldman, de 24 años, originaria de California y que lleva un año estudiando un máster en Barcelona. Eva Fortes hace seis años que reside en la capital catalana, donde ahora es doctoranda en Ciencias Políticas, y, como Claudia, también es de California y votará por los demócratas. “Su gestión ha sido pésima y eso ha causado más muertes por la pandemia”, señala.

Sentir vergüenza

En el 2016, Wisconsin fue un estado clave para dar la victoria a Trump. De ahí es Annie Graul, que lleva más de 30 años en Barcelona como escritora y secretaria de organización de Democrats Abroad. “Nunca habría votado a Reagan o a los Bush, pero hicieron algunas cosas bien”, explica. “Jamás sentí vergüenza de mi país como ahora”.

Entre los estadounidenses que viven en el extranjero, Trump no es una figura particularmente popular. Incluso entre un republicano de toda la vida como Victor Horcasitas, de familia mexicana, empadronado en Nebraska y residente en Barcelona desde hace 25 años. “Es un inepto, un racista y un misógino”, señala por teléfono. “Prefiero votar a alguien como Biden, que no me gusta, pero es un buen tipo aunque no piense como él. El país va por delante del partido”, añade.

Greg Ryan cree que la aversión hacia Trump es tan fuerte que “si hace algo bueno los demócratas no lo dirán”. Este músico y empresario de hostelería de 57 años de Indiana reside en Rubí tras muchos años en Barcelona. Declarado libertario, explica que desconfía “de todos los políticos” y que votó a Trump para “hacer tambalear el sistema”.

Cree que al presidente se le trata injustamente. “Hace cuatro años decían que causaría una recesión y una guerra nuclear y no ha pasado nada. La economía va bien, no hemos entrado en ninguna guerra nueva, cada vez hay más países árabes haciendo la paz con Israel y los europeos contribuyen más a la OTAN”, señala.

Dudas con Biden

Entre los demócratas hay visiones distintas en torno a su candidato. Mientras que Annie representa la visión más oficialista del partido, Claudia y Eva no están convencidas con Biden, a quien ven como un “mal menor”. Como tantas otras jóvenes, Claudia votó en las primarias por Bernie Sanders y Eva lo hizo por Elizabeth Warren, opciones más progresistas.

Ambas desconfían de la gestión que puede hacer Biden si regresa a la Casa Blanca, especialmente en materia climática y de inmigración. “Si gana será regresar a la normalidad que había con Obama, cuando lo que necesitamos es un cambio. La normalidad americana silencia la normalidad de mucha gente”, explica Claudia. “Con él y Obama también hubo muchas separaciones y devoluciones de solicitantes de asilo”, añade Eva.

“Es un corrupto más que lleva 50 años en Washington”, explica Greg, que habla de una censura de los medios para no hablar de que “utilizó a su hijo para cobrar sus comisiones por tráfico de influencias” cuando era vicepresidente.

Polarización y temor

La creciente polarización del país es otro de los puntos en los que sus visiones no concuerdan. Aunque asegura que el partido republicano ha dado “vía libre” a un “grupo de ultraderechistas”, Victor cree que la división política y social en el país ha sido exagerada por los medios de comunicación para “vender titulares más impactantes”. Una visión con la que coincide Greg.

Las votantes demócratas lo ven desde el lado opuesto. “Tengo amigas republicanas y, aunque nos queremos, cuando hacemos videollamadas hay que ir con cuidado, hay tensión porque no podemos hablar de política”, confiesa Annie. A Claudia le preocupa que esa polarización se intensifique con la llegada al Tribunal Supremo de la jueza ultraconservadora Amy Coney Barrett. “Eso tendrá un impacto muy fuerte en la vida de la gente”, señala.

Aunque todos ya han votado o han solicitado hacerlo sin problemas, sí mencionan casos de conocidos que lo están teniendo más difícil para acceder a este derecho básico. “Los republicanos siempre han intentado dificultar el voto y eso es extremadamente antidemocrático”, apunta Victor, republicano de toda la vida. Sin embargo, para Greg el problema del voto va en la otra dirección y habla de miles de irregularidades que facilitan un fraude que perjudique a Trump. “Es una mentira porque saben que el voto por correo beneficia generalmente a los demócratas”, responde Annie.

El presidente ha hecho de esas críticas al proceso electoral la base de su campaña e incluso no ha explicado si aceptará una eventual derrota. Eso hace que una escalada de tensión y violencia por parte de sus seguidores ya no parezca una hipótesis distópica. “Mi madre tiene mucho miedo de que pueda pasar algo”, señala Eva. “Sufro por mi familia”, explica Annie. “Han votado por correo o anticipadamente porque en Wisconsin no es obligatorio llevar mascarilla”, añade. “Trump está impulsando acciones irracionales de los ultras”, apunta Victor. Greg, sin embargo, cree que Biden tampoco aceptará una derrota.

Como apuntan los analistas, los estadounidenses entrevistados también ven difícil que el 3 de noviembre haya un resultado claro. Quizás tendrán que esperar un poco más para saber quién será su próximo presidente.

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