Economía

Los jubilados cobran un 51% más de lo que cotizan

El sistema de pensiones en España es generoso y con muchas desigualdades. Éstas son dos de las principales conclusiones que se extraen de un informe publicado este martes por el  Instituto de Actuarios Españoles de la Seguridad Social española. Este colectivo -que está formado por los profesionales que analizan situaciones en base a los datos recolectados para crear modelos matemáticos y ofrecer propuestas financieras- advierte en un exhaustivo estudio que la arquitectura actual del sistema contributivo de pensiones de jubilación implica que, en la gran mayoría de los casos, el pensionista recibe más de lo que ha aportado en su vida laboral, financiándose la diferencia a través de impuestos o de más deuda pública.

Más concretamente, los jubilados cobran de media un 51% más de lo que deberían recibir en base a lo que han cotizado a la Seguridad Social a lo largo de toda su carrera laboral. Es decir, que por cada euro que aportan al sistema éste les devuelve 1,51 euros. Pero incluso esta diferencia a favor puede ser mucho mayor. En el caso de que se utilizara un escenario con un perfil de cotizaciones cóncavo, similar al de la evolución tipo de los salarios, el resultado es aún más llamativo, ya que los pensionistas recibirían un 89% más de lo aportado.

Bajo el título ‘Factor de Equidad Actuarial del sistema contributivo de pensiones de jubilación español’, se trata del segundo informe que elabora este organismo en el marco de la monitorización de la Seguridad Social española. Y en apenas un año la diferencia entre lo aportado y lo recibido se agranda aún más, ya que en el anterior estudio se concluía que los jubilados recibían un 28% más de lo cotizado. Cabe resaltar que recientemente el Banco de España publicó otro informe que confirmaba también la generosidad del sistema de pensiones español: cada jubilado recibe de media 1,74 euros de pensión por cada euro cotizado.

Para poder llegar a estos resultados el Instituto de Actuarios Españoles define y aplica en este estudio el concepto de Factor de Equidad Actuarial (FdEA), con el que pone en relación el valor actuarial de lo que, en conjunto, recibe una persona como jubilada y el valor actuarial de lo que aportó en total como trabajador. Según explica el organismo, un FdEA inferior a 1 denota un sistema de pensiones en el que el jubilado percibe una prestación que, en valor actual actuarial, es inferior a lo que aportó. Si el FdEA es igual a 1, el sistema de pensiones sería «actuarialmente justo», pues el valor actuarial de la pensión que percibe el jubilado coincidiría con el de las aportaciones que realizó al sistema. Por contra, un FdEA superior a 1 indica que el sistema de pensiones es «generoso» en términos relativos, pues se recibe más de lo que se aportó. Como así sucede en el caso de España, que está a la cabeza de Europa en cuanto a generosidad.

Pocos incentivos

Otro de los puntos débiles que tiene el actual sistema de pensiones es que presenta «importantes inequidades» a la hora de comparar los distintos casos que se presentan de pensionistas que se han jubilado a una determinada edad, según sus años cotizados, ya que «no existe un criterio equitativo para adelantar o retrasar la edad de jubilación«, advierten los actuarios. Así, a modo de ejemplo, una persona que acumulase 38 años cotizados a los 65 años podría jubilarse a dicha edad. Sin embargo, si decidiese prolongar su vida activa hasta los 69 años, acumulando 42 años cotizados, se beneficiaría de un premio del 4% por cada año de demora. Sin embargo, una persona con 65 años y 37 años cotizados que decidiese seguir trabajando un año más que en el ejemplo anterior, hasta los 70 años y acumulando 42 años cotizados, sólo recibiría un premio del 2,75% por cada año de retraso. Es decir, el premio recibido por retirarse un año más tarde, incluso con los mismos años cotizados, es inferior al premio de quien se jubiló con un año menos, según denuncia el informe.

«No existen incentivos suficientes para adelantar ni para retrasar la edad de jubilación, lo que se traduce en que las penalizaciones por adelantarla y las bonificaciones por retrasarla están mal calibradas», sostiene el coordinador técnico del estudio, Enrique Devesa. De igual manera, Devesa critica que tampoco parece haber demasiados incentivos para aumentar el número de años cotizados.

El organismo defiende que «un sistema contributivo de pensiones propio del siglo XXI debe garantizar que trabajar más tiene premio y trabajar menos supone un coste» y avisa de que «un sistema que hace lo contrario se está poniendo en peligro a sí mismo pues, en un marco incuestionado de desplazamiento de la longevidad de las personas, está provocando una tensión innecesaria en el sistema por la vía de acortar las carreras laborales y alargar las carreras pensionadas».

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