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Macron reitera su cruzada contra el yihadismo tras otra ola de ataques en Francia

«Francia no cederá al terror», declaró la tarde del jueves Emmanuel Macron, en Niza, a las puertas de la
basílica de
Nuestra Señora de la Asunción
, donde horas antes un fanático musulmán nacido en Túnez había asesinado a tres personas, hiriendo gravemente a otras, el tercer atentado yihadista en apenas cuatro semanas. «El nuevo atentado yihadista confirmará nuestra determinación absoluta», insistió el presidente de la República. Ocho palabras para resumir la situación: Francia en pie de guerra policial contra la barbarie yihadista.

Jean Castex
, primer ministro y jefe de Gobierno, había anunciado el estado de alarma antiterrorista máxima, acompañado de acciones policiales y militares inmediatas.

La Operación Centinela pasó la tarde del jueves de 3.000 a 7.000 soldados patrullando en los lugares estratégicos de toda Francia, aeropuertos, edificios emblemáticos, sin olvidar inglesias y cementerios. Peinado policial de urgencia en la «banlieue», los suburbios de París y las grandes ciudades. En
Lyon
, un islamista armado de un cuchillo fue detenido. En Avignon, otro islamista que amenazaba con un cuchillo a los transeúntes fue «neutralizado» a tiros. En Saint-Denis, en el norte de París, un comerciante pidió protección policial, tras ser insultado y amenazado por sus vecinos musulmanes.

Determinación policial y militar que choca contra un inquietante muro que tiene mil y una cabezas amenazantes.

Un prefecto del Estado en el sureste mediterráneo resume la situación en estos términos: «La Costa Azul se ha convertido en un nido de islamistas peligrosos. Comenzamos a estar desbordados. Los nuevos yihadistas no responden a los perfiles tradicionales. Y su radicalización plantea inmensos problemas policiales».

En París, una fuente próxima al ministerio del Interior abunda en ese problema: «Más de 8.000 musulmanes están repertoriados en el Fichero Nacional de Prevención de la Radicalización Terrorista (FNPRT). Es muy difícil seguir por lo menudo a un número tan importante de sospechosos, cuando ya tenemos en la cárcel a otros personajes peligrosos».

El paquistaní de 18 años que atentó contra la vida de dos parisinos, a finales de septiembre, el ruso-checheno que asesinó a un profesor dos semanas más tarde, y el tunecino que asesinó a tres personas, en Niza, a las nueve de la mañana del jueves, responden con precisión al retrato robot de los nuevos yihadistas.

Lobos solitarios
El asesino de ayer en Niza, Brahim Aouissaoui (18 años), nació en Túnez. Entró en Europa por Italia. Expulsado, se integró entre varias comunidades musulmanas de la Costa Azul, en los guetos multiculturales que han comenzado a proliferar en la periferia de Niza, Cannes y otras ciudades, entre Montecarlo y Marsella.

Radicalizado con extrema rapidez, aparentemente, «lobo solitario», musulmán suní, Aouissaoui se instaló a primera hora de la mañana del jueves en la puerta de la basílica de Nuestra Señora de la Asunción de Niza, en una esquina muy céntrica.

Aouissaoui comenzó degollando a una mujer que había entrado en la iglesia para rezar y poner unas velas. El asesino abandonó a su víctima en el atrio de la basílica. Y salió a la puerta en busca de nuevas víctimas. Se tropezó con un hombre solo, el sacristán de la basílica, y le propinó numerosos golpes de cuchillo, para abandonarlo, ensangrentado. La tercera víctima intentó escapar al asesino, pero murió ensangrentada en un café próximo.

La secuencia, muy breve, poco antes de las nueve de la mañana, se sucedió a un ritmo feroz. La policía local llegó al lugar del crimen con mucha rapidez. Y consiguió neutralizar a tiros al asesino, hiriéndolo gravemente. Mientras una ambulancia lo trasladaba a un hospital, el musulmán pataleaba y gritaba, aullando: «¡Alá es el más grande! ¡Alá es el más grande..!».

El tercer baño de sangre, en cuatro semanas, se propagó por toda Francia y la escena internacional a una velocidad vertiginosa.

Reacciones
El Papa Francisco fue el primero en reaccionar: «Estoy rezando por las víctimas y sus familias, por el pueblo de Francia, tras el luto del ataque ha sembrado de muerte un lugar de oración y consuelo». En Berlín, Angela Merkel declaró: «Alemania está de luto con Francia ante los actos de barbarie cometidos ante una iglesia de Niza. En estas horas difíciles, Alemania confirma su solidaridad con la nación francesa». En Roma, Giuseppe Conte declaró: «El ataque vil que ha sufrido Niza debe reforzar nuestro frente común en defensa de los valores de la libertad y la paz». En Washington, Donald Trump confirmó su solidaridad con Francia.

La policía antiterrorista prosigue su peinado de medio centenar de mezquitas y lugares de culto. La presencia de soldados en las grandes avenidas parisinas intenta transmitir un mensaje disuasivo. La determinación policial coincide con otra convicción profunda. Todos los especialistas temen nuevos atentados yihadistas.
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