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Merkel y Macron, cumbre de trabajo para armonizar posiciones y evitar tensiones

Emmanuel Macron recibe a Angela Merkel la tarde de este jueves, día 20, en el Fuerte de Brégançon, en la Provenza, residencia veraniega de los presidentes de Francia, para intentar armonizar posiciones en terrenos capitales: gestión del Fondo europeo de rescate y tensiones inflamables en las fronteras europeas.

La Alemania de Merkel ejerce desde primeros de julio la presidencia semestral de la Unión Europea (UE). La canciller volverá a trabajar como «bisagra» entre las distintas sensibilidades nacionales (norte y sur de la Unión) y las distintas instituciones (Paramento europeo, Comisión, Consejo). Y el presidente francés, al frente de la Europa del sur, muy necesitada de socorro financiero de urgencia, espera influir en el bizantino proceso de negociaciones previas a la entrega final de créditos y subvenciones, cuando corresponda.

En los distintos «frentes» europeos, las posiciones francesas y alemanas son bastante comunes, con pocos matices. La pareja Merkel/Macron comparte puntos de vista muy próximos ante el Brexit, el reparto final del Fondo de rescate europeo (fruto de una iniciativa común), y la necesidad más urgente que nunca de dar «cohesión» a una UE que debe afrontar desafíos crecientes, en varias de sus fronteras.

Ante Bielorrusia, el comportamiento autocrático de Lukashenko y la «solidaridad» militar de Vladimir Putin, Merkel y Macron comparten lo esencial. Y la misma incertidumbre de fondo: ¿qué hacer si la «solidaridad» militar del presidente ruso termina transformándose en una intervención directa o indirecta? ¿Hay alguien en Europa capaz de «morir» por defender las libertades del pueblo bielorruso..?

Ante la gesticulación y enfrentamientos de Grecia (miembro de la UE) y Turquía (miembro de la OTAN), en el Mediterráneo oriental, el Elíseo desmiente las «diferencias de criterio» que denuncian muchos observadores, convencidos que Merkel está mucho menos dispuesta que Macron a «enfrentarse» y denunciar con energía, y gestos militares, al presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan. Queda la evidencia: los «gestos» del presidente francés (envío de dos «Rafale» y dos buques en apoyo de Grecia) van mucho más allá de la prudencia sepulcral alemana. ¿Qué harían Francia, Alemania y la UE si Turquía decidiese «instalarse» en una minúscula isla griega, próxima a posibles campos petrolíferos?

Ante la presencia turca y rusa en Libia (frente a las costas italianas, francesas y españolas), Alemania y Francia utilizan tonos de voz más o menos agudos, que, sin ser «disímiles», tampoco confirman de manera espectacular presuntas «posiciones idénticas«.

En el Sahel, en Malí, Francia considera indispensable la presencia de 5.000 soldados nacionales, para intentar frenar el riesgo de avances yihadistas. Por ahora, Alemania ni siquiera forma parte de la EUTM (European Union Training Mission), donde se integran unos 3.000 soldados del Reino Unido, España, Estonia, Dinamarca y República checa.

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