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Muere «Duch», el líder torturador de los Jemeres Rojos

La muerte, que tanto prodigó durante su vida, ha acabado alcanzándole. A los 77 años ha fallecido Kaing Guek Eav, alias «Duch», uno de los líderes del Jemer Rojo que instauró en Camboya uno de los más atroces regímenes comunistas que se recuerdan en el mundo. Entre 1975 y 1979, Pol Pot y sus secuaces implantaron en este paupérrimo país del Sudeste Asiático una alienante utopía maoísta y agraria que exterminó a dos de sus siete millones de habitantes, que fueron ejecutados por motivos políticos o perecieron de hambre y extenuación en sus tristemente famosos «Campos de la Muerte».

Buena parte de los primeros se le pueden atribuir a «Duch», quien dirigía la prisión de Tuol Sleng (S-21) en la capital, Phnom Penh. Por esta antigua escuela de la época colonial francesa, reconvertida hoy en museo de los horrores, pasaron más de 14.000 presos que fueron salvajemente torturados en desquiciados interrogatorios donde se les preguntaba si eran espías de la CIA, del KGB o de ambas. Espeluznantes, los retratos en blanco y negro de sus fichas policiales se exhiben hoy en sus aulas para poner rostro al horror de los Jemeres Rojos. Solo un puñado de prisioneros sobrevivieron a Tuol Sleng, ya que el resto acabó ejecutado a machetazos en «Campos de la Muerte» como el de Choeung Rk, a 15 kilómetros de Phnom Pehn y donde se descubrieron 8.895 cadáveres enterrados – algunos con vida – en 86 de sus 129 fosas comunes.

Ese era el destino final tras pasar por la Oficina de Seguridad 21 que, con precisión aritmética y crueldad inhumana, dirigía «Duch», un antiguo profesor de Matemáticas convertido en cruel guerrillero. Por los atrocidades de Tuol Sleng, fue condenado en 2010 a solo 35 años de cárcel por un tribunal especial de la ONU, pero la sentencia fue elevada después a cadena perpetua.

En 2014, la misma pena recayó sobre Khieu Samphan, jefe del Estado en la entonces Kampuchea, y Nuon Chea, el ideólogo y número dos del régimen, fallecido en 2019 a los 93 años. Junto a «Duch», son los únicos altos cargos de los Jemeres Rojos que han respondido ante la justicia por sus crímenes contra la Humanidad. Con su cabecilla, el «Hermano Número 1» Pol Pot, muerto desde 1998, solo cinco altos cargos habían sido procesados por el genocidio perpetrado contra su propio pueblo por Angkar, como se conocía al Jemer Rojo. Pero uno de ellos, el entonces ministro de Exteriores, Ieng Sary, murió en 2013 y su esposa, Ieng Thirith, quien dirigía la cartera de Asuntos Sociales y era la cuñada de Pol Pot, fue declarada incompetente para ser juzgada por sufrir Alzheimer y falleció en 2015.

Todos ellos formaban parte del círculo de «iluminados», varios de ellos formados en la Sorbona de París, que querían implantar una nueva sociedad en Camboya, como «Duch». Nacido el 17 de noviembre de 1942 en la provincia de Kompong Thom bajo el nombre de Kaing Guek Eav, fue uno de los estudiantes más brillantes del país y se convirtió en profesor de Matemáticas en 1965. Tras la detención de varios de sus alumnos, se unió en 1967 a la guerrilla comunista que luchaba contra el Gobierno. Allí adoptó un nombre de guerra demasiado estridente para el suave idioma jemer, «Duch», y empezó su carrera revolucionaria hasta que fue arrestado por la Policía y torturado.

Tras su liberación, el camarada «Duch» ascendió en la guerrilla dirigida por Pol Pot organizando y dirigiendo centros de detención. Una experiencia que, después de que los Jemeres Rojos tomaran el control de Phnom Penh el 17 de abril de 1975, aplicó en la prisión de Tuol Sleng o S-21.

Gracias a su inteligencia, revisaba las declaraciones de los detenidos concienzudamente hasta descubrir nuevos puntos débiles que le servían para aniquilar su individualidad, quebrada por interminables sesiones de torturas y palizas. Estas eran especialmente cruentas con los cuadros de los Jemeres Rojos caídos en desgracia y acusados de traición, con los que el responsable de la prisión, y también de la Policía secreta (Santebal), no mostró piedad alguna.

Tras la liberación de Phnom Penh por las tropas vietnamitas el 7 de enero de 1979, «Duch» huyó al bastión jemer de la frontera con Tailandia, aunque no pudo destruir las pruebas de las atrocidades cometidas en S-21.

En los años 80, Kaing Guek Eav continuó con la docencia y hasta dio clases en Pekín, pero luego volvió a buscar el anonimato de la jungla camboyana. Tras la muerte de su esposa en 1995, «Duch» se convirtió al cristianismo. En 1999, su nombre volvió a salir a la luz gracias a una entrevista, tras la cual fue apresado. Desde entonces ha permanecido encarcelado. Aferrándose a su fe cristiana, «Duch» se arrepintió en el juicio y pidió perdón a sus víctimas. Que Dios le perdone, porque los camboyanos seguramente no podrán hacerlo.
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