Política

Podemos, entre los pulsos al PSOE y las contradicciones

Hay que saber perseverar“, sentenció Pablo Iglesias al conocerse la repetición electoral del 10-N. Unos meses después, tras una negociación exprés en 48 horas, el líder morado se lanzó a abrazar a Pedro Sánchez. Acababa de asentar las bases para ser vicepresidente del Gobierno. Pero sabía que lo que estaba por venir no iba a ser fácil. Un año después, el secretario general de Podemos ha echado un sinfín de pulsos con sus aliados para conseguir sus objetivos y ha “navegado” sobre las incoherencias que conlleva estar en el Ejecutivo. Todo ello en medio de la pandemia del coronavirus que, según fuentes de Unidas Podemos, no ha conseguido lastrar el buen funcionamiento del Consejo de Ministros bicolor. El primero de los últimos 40 años.  

El abrazo de ambos líderes dejó atrás meses de desavenencias e insomnios, pero fue el pistoletazo de salida a un pulso continuo para sacar adelante las medidas de unos y otros. “Hay dos partidos que son almas y, en algunos temas, hay discrepancias y diferentes formas de verlo“, explican voces del partido morado que reconocen ciertos choques con los socialistas. La dinámica, según apuntan, es resolverlos “con normalidad” en el Consejo de Ministros o entre los equipos de Sánchez e Iglesias.

No obstante, si el entendimiento no termina de llegar, el líder morado ha aprendido a presionar a su aliado. No siempre con el mismo resultado. El pulso más sonado se produjo a finales de octubre, cuando Sánchez anunció que al día siguiente el Consejo de Ministros aprobaría el proyecto de Presupuestos. “No se ha cerrado todavía un acuerdo“, sentenciaron desde Unidas Podemos, poniendo sobre la mesa sus exigencias de última hora: un acuerdo para frenar la subida del precio de los alquileres y agilizar el pago del Ingreso Mínimo Vital (IMV). Ya con la noche entrada, llegaron a un acuerdo.  

Apretar a sus socios

Las discrepancias no han hecho que el Gobierno se resientan“, defienden fuentes de Unidas Podemos que explican que los roces son normales en un Ejecutivo formado por dos partidos. “El hecho de que sea una coalición y haya dos partidos, refuerza y optimiza las posibilidades de cumplir lo pactado“, insisten, recuperando la máxima esgrimida por Iglesias de que desde dentro del Gobierno es más fácil controlar que el PSOE no se desvíe de lo que acordaron antes de la investidura. 

Sin embargo, la relación entre ambas formaciones se complica cuando abordan temas sobre los que no han dejado nada por escrito. El ejemplo claro, los Presupuestos. Iglesias lleva meses tratando de excluir a Ciudadanos de la ecuación para aprobar las Cuentas públicas. Por activa y por pasiva, el líder morado ha tratado de dejar claro que la mayoría de la investidura debe prevalecer. “Llevamos mucho tiempo trabajando para que el Gobierno mantenga una dirección de izquierdas  (…) Vamos a seguir trabajando con discreción”, sentenció ayer Iglesias tras conocer el ‘sí’ de EH Bildu a los Presupuestos. Una paso que aleja más a Inés Arrimadas del entendimiento con el Gobierno.

Navegar incoherencias

Presionar al PSOE no ha sido el único reto que ha tenido que enfrentar el vicepresidente segundo. Dos días después del abrazo con Sánchez, advirtió a la militancia de su partido de que tendrían que hacer frente a numerosas contradicciones. Y así fue. Nada más entrar en el Ejecutivo, tuvieron que aceptar el nombramiento de Dolores Delgado -a la que habían criticado duramente- como Fiscal General del Estado y transigieron en que José Félix Tezanos siguiera al frente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), pese a haber pedido su cese meses antes.

Sin embargo, donde más se ha notado el corsé que supone estar sentado en un Consejo de Ministros con el PSOE es en su posición respecto a la monarquía. Ante la salida de España de Juan Carlos I -de la que Iglesias no fue informado-, el vicepresidente y el resto de ministros morados se pusieron de perfil, dejando a los portavoces del partido la labor de cargar contra el Rey. Además, resulta difícil conciliar sus pretensiones de lograr un “horizonte republicano” en España a la vez que se ven obligados a acompañar a Felipe VI a diversos actos.

Los juzgados

Los primeros meses de Iglesias en el Gobierno también han estado marcados por varios casos judiciales. A mediados de agosto, Podemos y tres de sus dirigentes fueron imputados por financiación irregular. Una investigación que ahora está centrada en los pagos efectuados a Neurona. A esto se suma que hace un mes un juez de la Audiencia Nacional solicitó al Tribunal Supremo que investigue a Iglesias por el llamado ‘caso Dina’, una polémica que le persigue desde hace tiempo.

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