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Probamos la nueva consola PlayStation 5: un cambio radical en todos los sentidos

Si esta nueva generación de consolas deja patente alguna lección, esa es que los videojuegos cargan mucho más rápido. Se nota. En escasos segundos se ha iniciado la máquina. Lo mismo sucede con los títulos disponibles por el momento. Esta es una de las grandes ventajas de la PlayStation 5, la consola de sobremesa de Sony, que está preparada para un periodo de larga duración.

El equipo ha cambiado radicalmente su diseño. Su aspecto es lo que más llama la atención. Se han eliminado las líneas sobrias y rectangulares de su predecesora. Ahora ofrece curvas sinuosas y una estética futurista, para bien o para mal, puesto que puede generar controversia y da para mucho debate. Tiene una especie de alerones uy «orejas», que se pueden extraer para limpiar el polvo. No es difícil pero da cosa la primera vez.

Un equipo rápido y silencioso
Una de sus grandes bazas es su potencia. Está basada en arquitectura AMD. Tiene un procesador Zen Ryzen 2 que se mueve a una frecuencia (variable) de 3,5 GHz. Y jalonado por una memoria RAM de 16 GB GDDR6. Otra de sus aportaciones ha sido la eliminación de los tradicionales discos duros. En esta generación se ha optado por montar sistemas SSD (unidades de estado sólido) que mejoran exponencialmente la velocidad de escritura. La experiencia es sensacional y el componente que te hace sentir que de verdad se trata de una nueva generación.

Es, en definitiva, rápida y silenciosa, pero habrá que verla en el futuro cuando se acumule más polvo. Lo que sí parece que se ha dejado atrás es el insoportable ruido del avión de la PlayStation 4 Pro, una de las consolas más cuestionadas. Para optimizar la disipación de calor, el hardware ha apostado un sistema de refrigeación líquida y un gran ventilador para redudir la temperatura. Durante las pruebas realizadas apenas se ha sentido un aumento preocupante.

Ficha técnica
CPU
AMD Ryzen Zen de 8 Núcles a 3.5 GHz (frecuencia variable)
GPU
AMD Radeon RDNA 2 a 10,3 TFLOPS
Memoria
16 GB GDDR6
Almacenamiento
825GB SSD
Ancho de banda
448 GB/s
Almacenamiento externo
Soporte para HDD USB
Unidad de disco
Ultra HD Blu-ray
Dimensiones
39 x 10 x 26 cm
Peso
4,5 kilogramos
Todas estas tecnologías contribuyen a una evidencia: los títulos se carguen con sorprendente velocidad, reduciendo notablemente los tiempos de carga. Ser eliminado no es tan desesperante como en la anterior generación, porque enseguida se recupera la partida. Explotar esta tecnología será cuestión de las habilidades de las compañías desarrolladoras. Uno de los aspectos más cuestionables es que su almacenamiento se queda en 825 GB de espacio. Una decisión extraña por otra parte pero, quizás, más transparente porque hay siempre una porción de la memoria ocupada por el sistema operativo.

A nivel visual, los títulos se sienten de manera más consistente y fluida que en su predecesora. Su potencia gráfica es sólida, aunque por debajo de su rival Xbox Series X. Viene impulsada por una AMD Ryzen Zen 2 de 8 núcleos a 3.5 GHz (aunque con frecuencia variable) que alcanza los 10,28 Teraflops. Está, por tanto, a la altura de las exigencias. Las sensaciones son magistrales.

Esa potencia permite aportar una mayor resolución y estabilidad en el comportamiento de los juegos, así como algunos avances en materia visual como la iluminación y las texturas de los gráficos. En algunos títulos compatibles como «Spider-Man: Miles Morales» la experiencia es sobresaliente. La plataforma ofrece salida de vídeo a 8K con tecnología de alto rango dinamico (HDR) para ampliar la paleta de colores y 4K nativos a 120 fotogramas por segundo. Claro está e que se necesita un televisor compatible para sacarle todo el potencial.

Un mando que sí da sensaciones
Sony ha intentado salirse de su zona de confort en todos los ámbitos. Además de una estética radical y una nueva interfaz de usuario (es práctica y funcional, bastante fácil de usar), esa visión por cortar con el pasado también se aprecia en otros componentes. Por lo pronto, su controlador, que incluso cambia de nombre: DualSense en lugar de la clásica denominación DualShock. Y en este terreno se ha dado un gran salto. El mando es muy ergonómico y compacto. Se han mejorado los gallitos, que ahora cuentan con distintos niveles de resistencia. Dispone de un panel táctil «touchpad» mejor diseñado, con hendiduras iluminadas.

pros
Gran potencia
Catálogo variado de inicio
Mando de control
contras
Escasa retrocompatibilidad
Tamaño
Precio
También se ha incorporado un botón para silenciar el micrófono, pero lo que más se ha modificado ha sido el motor háptico: el sistema de vibración ofrece más sensaciones. La pregunta es si las empresas desarrolladoras se olvidarán que existe o si, al contrario que lo que sucedió en la anterior generación, apostarán por sacarle provecho. Tiene mucho potencial. Hay que destacar que funciona, como los anteriores modelos, mediante una batería no extraíble, pero de mayor capacidad (1.560 miliamperios, un 50% que su predecesor). Incorpora un puerto USB-C de carga, que se incluye.

Una de las batallas de esta generación va a ser la retrocompatibilidad. El gigante asiático ha pecado de precavido y ha optado por adaptar esta característica únicamente una limitada selección de títulos de PlayStation 4. Es un salto en falso, aunque se compensa con su apuesta por las plataformas de suscripción, PlayStation Now, que incluye descarga en «streaming» en alguno de sus títulos. No es el fin del mundo pero ha primado el negocio sobre las necesidades del usuario.
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