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«Prometo que le haré picadillo»: la larga lista de enemigos que pudieron atentar contra Navalni

A través de la investigaciones llevadas a cabo por el Fondo de Lucha contra la Corrupción (FBK), el opositor Alexéi Navalni
ha desenmascarado corruptelas e irregularidades cometidas por diversos altos cargos rusos, incluido el presidente Vladimir Putin, pero también por poderosos magnates y empresarios.

Objetivo de los reveladores y descarnados vídeos difundidos por Navalni a través de su canal en Youtube, han sido personajes como el antiguo primer ministro, Dmitri Medvédev, el presidente de la Duma (Cámara Baja) Viacheslav Volodin, el que fue fiscal general, Yuri Chaika, muchos ministros, gobernadores regionales y el jefe de la Guardia Nacional (Rosgvardia), el general Viktor Zólotov. También potentados como Alisher Usmánov, Ígor Sechin, director de Rosneft, y Evgueni Prigozhin, el «cocinero de Putin».

Éste último, dijo el pasado 26 de agosto, cuando Navalni había sido ya trasladado a Alemania y llevaba seis días en coma, que «lo voy a arruinar». Resulta que la empresa Concord, de la que es dueño Prigozhin, pagó más de un millón de dólares a una compañía de catering suya. Y esa suma, por decisión de un tribunal ruso, debía haberla abonado el FBK del opositor.

Concord anunció en un comunicado que con tal pago asumía el cobro de la compensación dictada por la Justicia por «calumnias», por las revelaciones de Navalni a través de su canal de Youtube y del FBK, que tuvo que declararse insolvente y disolverse en julio. «Es una suma enorme para nosotros y ni siquiera tiene sentido tratar de reunirla», declaró entonces el político envenenado. Lo que dijo fue que los almuerzos que la empresa de catering servía a unos escolares era de «mala calidad» y tal aseveración le costó la acusación de calumnias y la obligación de pagar la indemnización.

A Prigozhin se le atribuye la creación del grupo de mercenarios Wagner que combaten en Ucrania, Siria, Libia y otros lugares del mundo, y de la conocida como la «granja de los trolls» de San Petersburgo, desde donde experimentados hackers llevan a cabo ciberataques contra países occidentales, irrumpen en procesos electorales o roban información clasificada.

«Prometo limpiarme las botas con usted»
Navalni tuvo también un serio encontronazo con Zólotov, involucrado en otra de sus investigaciones por desviar miles de millones de rublos del presupuesto destinado a la compra de vituallas para los más de 340.000 integrantes de la Guardia Nacional. Como consecuencia de ello, Zólotov publicó, en septiembre de 2018, un vídeo en Youtube insultando a Navalni y retándole a un duelo en cualquier tipo de lucha. «Le prometo que le haré picadillo en un par de minutos», amenazó el general ruso al dirigente opositor. «Si se vuelve a permitir en sus revelaciones un tono ofensivo y calumnioso contra mi persona o mi familia, le prometo que antes de pasarle por encima y limpiarme las botas con usted, montaré un espectáculo para todo el personal de la Guardia Nacional», advirtió.

Con Usmánov protagonizó también un choque sonado. Navalni dijo que el magnate, que pasó seis años en la cárcel en Uzbekistán en la época soviética, era un «ladrón» y, según Usmánov, le acusó también de violación. El empresario grabó un vídeo para responder a Navalni aseverando que le metieron en prisión sin motivo, que nunca robó nada ni violó a nadie y que el verdadero «delincuente» es Navalni. Le acusó además de «oportunismo» y de quejarse constantemente de la «crueldad» del poder en Rusia, dando a entender que las autoridades fueron siempre muy blandas con él.
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