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Radiación ultravioleta, la magia de Wizard para acabar con la covid en bares

En su camino a la Ciudad Esmeralda, Dorothy Gale, protagonista de El Mago de Oz, se encuentra con un inesperado compañero de viaje, un espantapájaros. Ésta le ayuda a bajar del palo donde unos granjeros lo colocaron para asustar a los cuervos y acompaña a Dorothy para pedirle al mago un cerebro para pensar.

Aturdidos como Dorothy, en este caso por las oleadas de la Covid-19, la sociedad busca como acabar con el SARS-CoV 2. Un virus que ha dado un giro de 180 grados a la vida en todo el planeta.

Wizard, una aventura empresarial española, ha creado su particular Scarecrow (espantapájaros en inglés). «Todos nuestros productos tienen nombres de personajes de El Mago de Oz», apunta a este periódico Mon Abad, director de desarrollo de negocio de Wizard.

Un viaje, en este caso real, que arrancó «en el mes de abril en plena pandemia», destaca Abad. A orillas del Mediterráneo y en plena fiebre maker para el desarrollo de máscaras y respiradores, un equipo de ingenieros industriales al frente del fabricante Lemar Leben Group y su socio Hegoplac decidieron poner su conocimiento y capacidad empresarial para lanzar al mercado la familia Wizard en la lucha por la COVID-19.

Su ejército está compuesto por Toto y Lion y, el recién llegado, Scarecrow. En este caso no buscan un corazón, ni un cerebro en casa del Mago de Oz. Su misión es «acabar con la covid-19».

Desinfectar el aire

Hay «abrumadoras pruebas de que la Covid-19 se transmite por el aire». Es una advertencia lanzada hace semanas por numerosos científicos estadounidenses que han llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a aceptar la teoría de la transmisión por aerosoles y que también ha sido adoptada por el Ministerio de Sanidad de España.

Las autoridades españolas recomiendan una buena ventilación y ahora es frecuente ver bares, restaurantes y colegios con ventanas abiertas. Una solución óptima en verano, pero que cuesta más con la bajada de temperaturas a la vuelta de la esquina.

Una solución muy utilizada son las famosas máquinas de ozono y otra los filtros HEPA. «Se ha hablado mucho de los filtros HEPA y los purificadores de aire, pero hay algo más allá del filtro HEPA. No debemos confundir filtrar con matar», apunta Abad.

Sin embargo, varios estudios han demostrado que Los filtros HEPA 13 pueden filtrar partículas de tamaño de hasta 0,3 micras (μm). Mientras que el SARS-CoV-2 presenta un tamaño inferior (del orden de 0,06 a 0,14 μm) y, además, se ha demostrado que pueden permanecer durante horas en suspensión adheridos a otras partículas en aerosoles (tamaño de estas partículas entre 0,002 a 100μm), emitidos simplemente al hablar.

«Ningún filtro puede garantizar la filtración o retención de partículas (con o sin COVID19) con un tamaño inferior a 0,3μm (en el caso HEPA) o incluso inferior a 0,1μm (con los filtros ULPA)», avisa la compañía valenciana.

La tecnología detrás de Scarecrow

La solución de la valenciana Wizard «pasa por usar la naturaleza», explica su director de desarrollo de negocio. Scarecrow incorpora filtros HEPA 13, «con este filtrado se consigue eliminar una gran parte de ácaros, esporas, mohos y otros patógenos», señala. «Pero ese aire todavía puede contener virus y bacterias», alerta Mon Abad.

Scarecrow incorpora, además, una lámpara ultravioleta-C «para matar el virus», apunta. Según la Comisión Internacional de la Iluminación el uso de la radiación UV germicida (es una intervención ambiental importante que puede reducir tanto la propagación por contacto como la transmisión de agentes infecciosos (como bacterias y virus) a través del aire.

En un informe fechado el 3 de julio, el Ministerio de Sanidad afirmaba que «La evidencia disponible sugiere que ambos dispositivos pueden reducir la población de virus en superficies. En el caso concreto de los coronavirus, la evidencia sugiere que los dispositivos de UV-C reducirían la población vírica, de una forma fácil y rápida».

Aunque, añadía a continuación que «a fecha de publicación de este informe, no se ha encontrado evidencia sobre la eficacia y seguridad de la desinfección de SARS-CoV-2 con dispositivos de radiación con ultravioleta u ozono».

En el campo de la medicina, la radiación ultravioleta C también puede surgir de lámparas especiales o de un rayo láser y se usa para eliminar gérmenes o para ayudar a cicatrizar heridas. «Nuestros sistemas matan el virus por medio de la radiación UV-c, expulsando aire desinfectado al entorno que respiramos», informa Wizard en un comunicado.

Medio año de trabajo

«Han sido meses de mucho trabajo donde hemos colaborado estrechamente con la comunidad científica para poner la tecnología al servicio de esta horrible pandemia. Desde el principio nos guiamos por la evidencia científica que avala el poder de la radiación UV-c para la desinfección del aire y apostamos por una corriente que ya existía: el virus está en los aerosoles y hay que frenarlo limpiando el aire», explica Miguel Angel Vila, fundador de Wizard.

El número de meses son poco más de medio año, «en abril comenzamos a trabajar en ello», puntualiza Abad.

La alianza valenciana ha llevado al mercado este otoño sus dos primeros modelos donde «espacios pequeños como colegios, oficinas o comercios, pero también grandes superficies como cines, universidades o centros comerciales; podrán disponer de un sistema seguro que garantiza la regeneración continua de aire 100% libre de virus y en presencia de humanos», aseguran.

Sus dos sistemas Scarecrow permiten desinfectar con su sistema de UV-c superficies entre 250 y 500 metros cuadrados, además, señalan, que se garantiza «la seguridad absoluta» ante la radiación ultravioleta, ya que «está oculta».

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