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Revuelta y devastación en Turín, mientras crece la tensión en toda Italia contra las medidas anticovid

Crece la rabia en las calles de Italia, desde el norte al sur. Anoche se vivieron horas de tensión en algunas ciudades, con manifestaciones que acabaron en violencia, en protesta por las medidas del gobierno para contener la epidemia. Después de la guerrilla urbana de Nápoles, seguida de otras en Roma y Catania, anoche en Turín se produjo una revuelta con graves incidentes. Via Roma fue devastada por encapuchados con saqueos y asaltos a tiendas, algunas de famosas firmas, desde Gucci a Apple. En la plaza Castello, principal de Turín, en el corazón de su centro histórico, cientos de manifestantes se congregaron frente al palacio sede del gobierno regional, con un grito común: «Libertad, libertad, queremos ser libres para trabajar». Algunos lanzaron petardos, cartas bomba y botellas, registrándose enfrentamientos con las fuerzas del orden. Fueron detenidas 11 personas. El periódico turinés «La Stampa» destaca que el centro de la capital de Piamonte quedó devastado: «La ciudad fue transformada en un campo de batalla de bandas y de ultras, algo nunca visto en Turín».

En Milán hubo también una doble manifestación y se lanzaron cócteles molotov. Acabaron en comisaría 28 personas. Protestan comerciantes, taxistas, y trabajadores de los sectores más golpeados por la crisis, como bares y restaurantes, empleados del comercio, turismo y servicios. Con el comienzo de la pandemia, el gobierno temió que se desencadenara la tensión social. Así lo expresaron la ministra del Interior, Luciana Lamorgese, el jefe de la policía, Franco Gabrielli y dirigentes políticos. Se habló de la posibilidad de un otoño caliente si no se daban soluciones adecuadas a la crisis. Ahora estalla la temida tensión social, después del decreto que entró ayer en vigor, con el cierre de numerosas actividades. Angustiados por la crisis, muchos se echan a la calle para protestar pacíficamente, pero hay grupos radicales y ultras que se aprovechan de esa protesta legítima de los trabajadores para desencadenar la violencia y enfrentamientos con la policía. El ministerio del Interior ha puesto en alerta a delegados del gobierno en las regiones y jefes de policía para que controlen las manifestaciones, porque «se corre el riesgo de que degeneren por la infiltración de profesionales de la violencia», en referencia a grupos radicales de extrema izquierda y extrema derecha.

Semiconfinamiento
Con la suspensión de las actividades no indispensables y cierre de restaurantes y bares a las 18:00, hasta el 24 de noviembre, a la caída de la noche parece que Italia está en confinamiento. En el centro histórico de Roma y otros lugares tradicionales de la «movida» en la capital italiana, el escenario recuerda a lo que se vivió en los primeros meses de la pandemia. Pero ahora hay una diferencia fundamental: Entonces había preocupación e incertidumbre, pero la gente se sacrificaba y tenía cierta esperanza en las ayudas prometidas. Hoy la situación es más dramática: Hay rabia y desesperación. Lo reconoció el propio jefe de gobierno el domingo: «El cansancio, la ansiedad, la ira, la frustración, el sufrimiento son naturales en estas horas entre los ciudadanos».

A las 18.00, en la céntrica plaza Campo de Fiori, uno de los más concurridos de Roma, el escenario es fantasmal: Cierran bares y restaurantes, no hay ni luces en la plaza. La trattoria Virgilio, frente a la estatua del monje dominico Giordano Bruno, quemado en la hoguera por orden de la Inquisición hace 420 años, ha colocado ante las mesas de la terraza un cartel firmado por la Confesercenti, la asociación de que representa las empresas del comercio, turismo, servicios, artesanos y de la pequeña industria. Valeria, empleada e hija del restaurador, acaba de cerrar y comenta a ABC la angustia que se vive en el restaurante: «Muchas promesas del gobierno, pero se las llevó el viento. Yo estoy en la “Caja integración” –un sistema similar a los ERTE en España-, pero solo percibí el 30 por 100 en marzo y otro tanto en abril; desde entonces, nada; se nos impuso el cierre a medianoche y ya vimos muy rebajados los ingresos; teníamos cifras de ingresos con cuatro cifras y pasamos a ingresar no más de 200 euros; antes pagábamos por el alquiler 20.000 euros, nos rebajaron por el Covid a 6.000 euros».

La protesta se extiende
El padre, Roberto, que acaba de asistir a una manifestación de Confesercenti en la plaza Trilussa, lugar neurálgico en el barrio romano de Trastevere, nos muestra un video con las imágenes de la protesta: Cientos de personas exteriorizan su rabia abriendo botellas de cerveza con la que riegan la calle, mientras gritan «pedimos dignidad». «Mi negocio del restaurante –nos dice Roberto- no es sostenible, teniendo que cerrar a las 18:00. Debo plantearme si puedo y vale la pena mantenerlo abierto. Acabo de cerrar un restaurante aquí al lado. Nos seguiremos manifestando para protestar. Mañana lo haremos en otra plaza. Para el dos de noviembre habrá una gran concentración de protesta en Roma». Numerosas manifestaciones hay también previstas en muchas ciudades italianas para los próximos días.

Otro lugar muy concurrido de Roma es la céntrica plaza Navona y sus alrededores, llenos de bares y restaurantes. Todo se cierra a las 18:00. Minutos más tarde, ni un alma contempla la belleza de la barroca fuente de los Cuatro Ríos en el centro de la plaza.

Llamamiento a un pacto Estado-ciudadanos
El gobierno, presidentes regionales y los alcaldes observan con gran preocupación esta tensión y creciente ola de protesta en la calle contra las medidas para controlar la pandemia. Algunos presidentes regionales apoyan las protestas, algunos que muchos alcaldes. El de Nápoles, Luigi De Magistris, exmagistrado de izquierdas, ha anunciado su presencia junto a los manifestantes. El alcalde de Bari y presidente de la Asociación Nacional de Municipios Italianos (ANCI), Antonio Decaro, ha hecho un llamamiento para que se produzca un pacto entre el Estado y los ciudadanos: «En las próximas semanas corremos el riesgo de ver un crecimiento de la fractura social de la que ya se vislumbran los primeros indicios. Los alcaldes lo tienen en cuenta y harán todo lo posible para mantener unidas a las comunidades y extinguir posibles reacciones violentas ante una situación tan difícil», dijo Antonio Decaro. La lista de regidores que se unen al llamamiento del alcalde se hace más larga cada hora, señal de que hay gran coincidencia en su grito por un pacto entre Estados y ciudadanos, para que el gobierno ofrezca certezas a cambio de los sacrificios exigidos. «Unidos o fracasará todo», es el lema del alcalde de Bari. La preocupación la ha expresado también el presidente de la República, Sergio Mattarella: «Basta ya de irresponsables. El verdadero enemigo es el virus».

Hoy el gobierno aprobará en Consejo de ministros un paquete de ayudas por valor de 5.000 millones de euros para los sectores más afectados por las últimas medidas restrictivas del gobierno, en particular para bares, restaurantes, turismo, cines y teatros. El objetivo fundamental del gobierno es contener la ira que se extiende en el país y evitar un otoño caliente.
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