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Salvini pide la dimisión de la ministra del Interior por la entrada del terrorista de Niza desde Lampedusa

El atentado terrorista de Niza, con tres muertos y varios heridos, obra de un inmigrante tunecino de 21 años, Brahim Aoussaoui, que desembarcó en Lampedusa el 20 de septiembre, está creando en Italia una fuerte polémica política. Líderes de la derecha, en particular Matteo Salvini, pidieron la dimisión de Luciana Lamorgese, su sucesora en el ministerio del Interior, al tiempo que pedían el «cierre de los puertos».

El asesino, Brahim Aoussaoui, nacido en Túnez el 29 de marzo 1999, llegó a Lampedusa con un grupo de inmigrantes en una pequeña y vieja embarcación. Casi diariamente han desembarcado este tipo de barcazas, con pequeños grupos de tunecinos, entre unos 10 y 20 inmigrantes. Ese 20 de septiembre llegaron a Lampedusa una veintena de embarcaciones, con al menos 300 inmigrantes. Con tal afluencia, la identificación es siempre rápida. En su caso, además de los datos de identidad, fue clasificado como inmigrante con «ingreso ilegal al territorio nacional», lo que supone una multa entre 5.000 y 10.000 euros, pero casi nunca se llega a la condena ni a la ejecución de la pena.

Desde la isla de Lampedusa, Brahim Aoussaoui fue trasladado el 25 de septiembre a la nave Rhapsody, alquilada por el Gobierno italiano para hacer la cuarentena de dos semanas por el coronavirus, con otros cientos de tunecinos, antes de ser desembarcado en un centro de acogida en Bari, la capital de Apulia. Los connacionales que le acompañaban dicen que pasó la mayor parte del tiempo hablando con su teléfono móvil, diciendo que quería ir a Francia, donde tenía familiares. Es lo que buena parte de los tunecinos que desembarcan clandestinamente en Italia pretenden hacer.

Fugado sin dejar rastro
Brahim Aoussaoui desembarcó de la nave Rhapsody el 9 de octubre. Consigo llevaba un documento de la Cruz Roja con sus datos de identificación. Lo tenía en su bolsillo cuando fue detenido en Niza. El jefe de Policía de la capital de Apulia firmó un decreto contra Brahim Aoussaoui, para su salida de Italia en un plazo de siete días, pero no fue trasladado a uno de los centros de inmigrantes para su repatriación a sus países de origen, porque no había orden en tal sentido. El procedimiento de repatriación suele ser complejo y de lenta burocracia, y más en estos tiempos del coronavirus. Brahim Aoussaoui quedó en libertad, hasta que se ejecutara su repatriación. Pero desapareció. Se le perdieron sus huellas. Se fugó, como han hecho miles de inmigrantes llegados a Italia. Muchos de ellos desembarcan en Lampedusa, para continuar viaje a otros países europeos. La policía francesa en la frontera de Ventimiglia con Italia devuelven a este país diariamente medio centenar de inmigrantes que son rechazados en ese límite fronterizo.

Salvini ha lanzado un durísimo ataque a Lamorgese, reiterando su petición de dimisión por su política inmigratoria y por ser una «incapaz»: «Récord de desembarcos (27.190 en 2020 frente 9.533 en el mismo periodo de hace un año) -escribe Salvini en un tuit- , las calles con revueltas y ahora incluso un asesino tunecino desembarcó en Lampedusa y ha sido dejado tranquilamente para huir a Francia a matar y masacrar…».

La ministra Lamorgese ha replicado de inmediato al líder de la Liga, subrayando que Italia no tiene responsabilidad en el atentado de Niza: «Esto es un ataque a Europa, no hay responsabilidad de nuestra parte. El tunecino que asesinó a tres personas en Niza no fue denunciado por las autoridades tunecinas, ni fue señalado por los servicios de inteligencia», ha dicho Lamorgese, que ha atacado también a Salvini, señalando que sus decretos de «seguridad han creado inseguridad en el país».
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