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Trump acelera la retirada de Irak para mejorar su aceptación entre los militares

Estados Unidos reducirá este mes su presencia en Irak de 5.200 a 3.000 soldados y cumplirá así el acuerdo de retirada paulatina alcanzado en junio con el Gobierno de Bagdad hasta llegar a desmantelar sus bases y poner fin a una presencia militar permanente. Washington entiende que la coalición internacional que lidera ya no es necesaria allí porque las fuerzas locales son capaces de combatir por sí mismas contra los restos del Estado Islámico, que en 2014 invadió Irak a través de Siria, como indicó el general de infantería de marina Frank McKenzie, jefe del Comando Central, durante una reciente visita. No obstante, el remanente continuará con la asistencia y asesoramiento a las fuerzas de seguridad.

Durante la reunión que mantuvo el mes pasado en Washington con el nuevo primer ministro iraquí, Mustafá al-Kazemi, Trump redobló su promesa de retirar las tropas norteamericanas en medio de un creciente clima de tensión con Teherán tras el anuncio de la Casa Blanca de que restablecerá todas las sanciones contra Irán previamente suspendidas por Naciones Unidas.

El Parlamento iraquí votó a principios de este año una iniciativa no vinculante liderada por los chiíes a favor de la salida de las tropas extranjeras tras el ataque estadounidense con drones cerca del aeropuerto de Bagdad que mató al general iraní de élite Qasem Suleimani y al líder de la milicia local Abú Mahdi al-Muhandis. La operación fue considerada como una violación de soberanía del territorio iraquí.

LA CLAVE:

Voto en los cuarteles.
Las últimas encuestas reflejan que Biden ha conseguido el apoyo de las tropas estadounidenses

De cualquier forma, la reducción de tropas en Irak tiene más un objetivo electoral en el intento de Trump por lograr la reelección. El presidente trata de adjudicarse un nuevo punto con el cumplimiento de la promesa que realizó durante la campaña de 2016 para poner fin a las «guerras interminables» de Estados Unidos y de repatriar a las tropas que permanecen aún en países como Afganistán, Irak o Siria.

Un esfuerzo que, sin embargo, contrasta con el desplome en el nivel de aprobación del republicano entre los militares, que la semana pasada alcanzó un nuevo retroceso tras un artículo de la revista ‘The Atlantic’ que se hacía eco de los frecuentes comentarios vejatorios de Trump hacia los caídos de guerra.

El artículo de ‘The Atlantic’ resaltaba las palabras especialmente ofensivas e inhumanas de Trump durante años hacia los soldados desfigurados o que sufren amputaciones, así como su desdén por las misiones en busca de cuerpos y desaparecidos en acción.

Desprecio a McCain

Comentarios de desprecio que ridiculizan a veteranos de guerra como el fallecido senador John McCain que, en opinión de la publicación, socavan la imagen del Ejército y la credibilidad del país. El presidente ha pasado en los cuatro años de su mandato de su «adoración hacia los generales a una animadversión».

El creciente deterioro de la popularidad de Trump entre los militares se confirma también en la última encuesta de ‘Military Times’, que revela una caída importante entre las tropas y los oficiales en servicio activo, así como una preferencia leve pero significativa por el exvicepresidente Joe Biden de cara a las elecciones de noviembre. La encuesta refleja que el 41% de uniformados y exsoldados planea votar por el demócrata mientras que el 37% lo haría por Trump.

El grupo de veteranos progresistas Veterans Group ha señalado que el presidente ha perdido el apoyo del Ejército. En su opinión, Trump ha entrado en pánico tras el sondeo. Según el nuevo video de la asociación, trata de utilizar cualquier excusa para aparecer ante las comunidades militares, ya que sabe que, si las elecciones se celebraran hoy, «perdería su voto de forma aplastante».

El escritor y defensor de los veteranos Paul Rieckhoff ha señalado, por su parte, que cada día que pasa el país es más débil y vulnerable a los enemigos, una situación muy grave que traspasa lo político y que afecta a la seguridad nacional. Según Rieckhoff, dado que Trump controla la información, se trata de una situación extrema que quizá no pueda esperar hasta noviembre.

Hace apenas unos meses el presidente desdeñó un informe de Inteligencia que revelaba que los rusos pagaban recompensas a los talibanes afganos por matar soldados estadounidenses.

El Departamento de Justicia representará al presidente en una demanda por difamación

El Departamento de Justicia de EE UU ha iniciado trámites para representar al presidente en el caso de una demanda de E. Jean Carroll contra Trump, después de que los tribunales del Estado de Nueva York rechazaran la solicitud de los abogados de Trump de retrasarla. El Departamento de Justicia intentará transferir la demanda a un tribunal federal y sustituir a Trump como acusado por Estados Unidos. Las enormes implicaciones legales de un paso como éste incluyen que el Gobierno federal, en lugar del propio Trump, podría tener que pagar los daños y perjuicios en caso de que se otorgaran.

Este paso complica la demanda de Carroll, que intenta obtener una muestra de ADN del presidente como evidencia potencial, así como una citación judicial. El argumento del departamento establece que el presidente actuaba dentro del «alcance de su cargo» cuando negó el año pasado las acusaciones de Carroll de que Trump la violó en unos grandes almacenes de lujo de Nueva York a mediados de la década de 1990. La abogada de Carroll, Roberta Kaplan, que calificó el argumento de «estremecedor», señaló que el intento de Trump de utilizar el poder del Gobierno de Estados Unidos para evadir la responsabilidad por su conducta privada inapropiada no tiene precedentes.

La demanda por difamación de Carroll sostiene que los comentarios de Trump, incluido el hecho de que dijera que «mentía para vender sus memorias», mancillaron su carácter y dañaron su carrera. Carroll, que acusó a Trump de agresión sexual y afirma que ahora duerme con un arma cargada, señaló que el presidente hará todo lo posible para impedir que su caso avance antes de las próximas elecciones y evitar tener que enfrentarse a un jurado.

Un juez federal tendrá que decidir si el caso se puede transferir a un tribunal federal y permitir que Estados Unidos se convierta en el acusado.

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